La automatización: una espada de doble filo para las empresas

Si bien aumentará las ganancias de corto plazo, menos trabajadores significa menos ingresos para comprar productos
Ben Schiller
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25 de febrero de 2018  

La desigualdad de ingresos se ha incrementado rápidamente en las últimas décadas, en la medida que los beneficios de la globalización, la tecnología y los cambios políticos han fluido en gran medida hacia los que más ganan. Al mismo tiempo, se han estancado los salarios entre quienes ocupan el escalón más bajo y la mitad más baja de la escala de ingresos.

Y lo que más asusta es que es probable que estas tendencias se aceleren en los próximos diez años, según la firma consultora Bain & Company. Para 2030 la automatización eliminará hasta el 25% de todos los empleos en EE.UU., afectando más duramente a los que están en lo más bajo. También pronostica que los beneficios de la automatización irían mayormente al 20% que más gana así como a los inversores que financien equipo de inteligencia artificial.

La consultora prevé que la automatización se acelerará por dos motivos interrelacionados. Primero es probable que las compañías se enfrenten a una escasez de trabajadores en la próxima década, alentándolas a invertir en máquinas. Dice que el largo período de crecimiento de la fuerza laboral que se inició en la década de 1950 está llegando a su fin. Es improbable que la expansión de la fuerza laboral que se dio por el ingreso de mujeres al ámbito laboral, el surgimiento de China y la India y la generación del boom de los bebes, ahora se vea compensado por otras tendencias, como que la gente trabaje más años o por un aumento de la inmigración.

Segundo, la automatización se está volviendo más sofisticada, permitiendo a las compañías cambiar más roles de modo más barato (Bain dice que “es probable que robots humanoides lleguen al punto de comercialización a comienzos de la próxima década”). Por ejemplo, los comerciantes minoristas pueden reemplazar casi todo el personal de planta, desde los cajeros hasta los vendedores. Y lo que no se vende en las tiendas puede venderse online con entrega por drones y camiones autoconducidos; la mercadería puede guardarse en depósitos sin personal. Bain dice que incluso los empleos profesionales están en riesgo. Los estudios de abogados ya están usando algoritmos para analizar documentos legales. Las firmas de servicios financieros están empleando el aprendizaje de las máquinas para tareas que antes eran realizadas por analistas humanos.

Pero la automatización será una espada de doble filo para las compañías, dice Bain. Por un lado aumentará la productividad y las ganancias de corto plazo. Por el otro lado puede vaciar la demanda: menos trabajadores significa menos gente con medios para comprar productos. El 25% de la fuerza laboral equivale a alrededor de 40 millones de empleos perdidos. En comparación, la reciente recesión –de 2008 a 2010– eliminó sólo 9 millones de puestos de trabajo, un 6,3% del empleo de EE.UU.

“La automatización podrá resolver [la escasez de mano de obra] aumentando la productividad y promoviendo el crecimiento, pero crea otro problema al eliminar potencialmente millones de puestos de trabajo y los salarios de muchos trabajadores” dice el informe. “Las innovaciones tecnológicas darán origen a nuevas potencias corporativas, pero al mismo tiempo, la inseguridad generalizada puede afectar a familias comunes y empresas globales por igual”.

El informe es llamativo porque proviene de economistas que no tienen objetivos políticos evidentes. Bain & Company no es conocida por ser progresista. El suyo es un análisis desapasionado del futuro que va dirigido a ejecutivos de negocios. Dice que la automatización es peligrosa porque de última destruye la base de las ganancias. “Mientras que la desigualdad plantea muchas cuestiones sociales y éticas, en este trabajo nos enfocamos en lo que es probable que suceda, no lo que debiera suceder. La consecuencia macro económica primordial de la mayor desigualdad es limitar el crecimiento limitando la ampliación de la demanda efectiva” dice el informe.

Bain dice que si la automatización aumenta la desigualdad, es probable que crezcan los reclamos de intervención del gobierno para redistribuir los ingresos de los ganadores a todos los demás. Eso podría darse a través de la garantía de un ingreso básico, por ejemplo, pagado con mayores impuestos a quienes más ganan. Ya no se verá a los mercados como “coordinadores eficientes y auto regulados de creación de valor” sino más bien como parte del problema. El estado, largamente vituperado, volverá a estar de moda.

“El actual nivel de desigualdad ya ha promovido creciente preocupación y debate público. Parece razonable esperar que a niveles significativamente más elevados, la crítica popular se intensificaría y aumentaría la presión por políticas sociales que den respuestas”, concluye el informe.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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