
La Bolsa despidió la convertibilidad casi como la había comenzado
Algunos inversores buscan refugio en los bonos, que en dos días subieron más del 7%
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Los mercados financieros locales despidieron ayer la convertibilidad en un contexto de previsible incertidumbre y desconfianza. Así, se volvió a ver a un creciente número de inversores y ahorristas buscando cómo acotar el impacto de una devaluación que el presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, ya había confirmado al mediodía.
La mejor demostración de estos movimientos la dieron los negocios registrados ayer en la Bolsa porteña. Una ola de compras y ventas, activada por los que buscaban cobertura y por los que consideraban que ya la habían logrado (teniendo en cuenta que la Bolsa subió 69% en el último mes, cuando se especula que la devaluación no superará el 40%), hizo que el volumen de negocios se expandiera hasta los $ 84 millones de pesos, una cifra que sólo encuentra su antecedente más inmediato el 10 de mayo de 1999.
Pero el elevado monto de las transacciones respondió a las ventas de los caucionados en dólares, dado que la liquidación se hizo teniendo en cuenta que la de ayer sería la última jornada en que la paridad de uno a uno con el dólar estaría vigente. De hecho, la intensidad de los negocios en el sector de las cauciones llevó a los directivos del Mercado de Valores a prolongar media hora la posibilidad de liquidar posiciones. La entidad ya había comunicado a agentes y sociedades de bolsa que podían vender en el plazo de contado inmediato para cancelar pases y cauciones anticipadamente, en razón de que el Banco Central dispuso prorrogar por 24 horas (vencieron a las 20 de ayer) la conversión de pesos a dólares al tipo de cambio de la convertibilidad para la cancelación de este tipo de operaciones.
Pero además se aclaró que los inversores institucionales del sistema facilitarían la operatoria. El Banco de Valores, entre otros, fue el que compró las posiciones de contado inmediato para venderlas en el trámite normal de 72 horas.
Lo paradógico del caso fue comprobar que, tras subir otro 0,76% al cabo de una rueda muy volátil, la Bolsa porteña despidió el sistema monetario que estuvo vigente por una década virtualmente con su más importante índice de precios ubicado en el mismo nivel en el que había arrancado: si se tiene en cuenta que tanto en los últimos días de marzo del 91 como en estas últimas semanas hubo movimientos correctivos, puede concluirse que terminó en torno de los 300 puntos, virtualmente el mismo nivel en el que había arrancado.
Eso equivale a decir que un hipotético inversor que hubiera atado su colocación a la evolución del índice y se hubiera mantenido fiel al cabo de este tiempo, no hubiera registrado ganancias.
Volatilidad
En lo estrictamente bursátil, el mercado presentó una marcada volatilidad que llevó a los papeles a perder un 5,63% en el pasaje de mayor presión de las ventas atribuidas a las toma de ganancias, algo que descontaban los operadores por la fuerte recuperación de los precios desde que comenzaron las expectativas devaluatorias y el cerrojo financiero.
"Se desató una toma de ganancias. Los inversores salieron a hacer la diferencia deshaciendo posiciones apalancadas", explicó Alejandro Loizaga, fund manager del Lloyds Bank. "Las últimas subas les permitieron ganar entre 20 y 30%. En cierta forma se cubren de la devaluación.". Una característica que dejó el día fue el castigo que sufrieron los papeles bancarios. Sucede que los operadores descuentan que si se concreta la pesificación de los créditos oportunamente otorgados en dólares a la paridad 1 a 1, irremediablemente las entidades deberán reflejar pérdidas en sus próximos balances. No en vano los mayores retrocesos correspondieron a las acciones del Banco Francés (-9,73%); Suquía (-7,69%), Bansud (-6,17%), y el Grupo Galicia, que perdió 4,58 por ciento.
Las 48 empresas que registraron movimientos se repartieron finalmente en 26 alzas, frente a 9 bajas y a 13 sociedades que conservaron sus registros.
Los analistas consideran vital analizar de ahora en adelante las medidas que generarán ganadores y perdedores mediante un importante proceso de redistribución de ingresos. "Habrá que fijarse en las empresas que exportan y seguir más de cerca los títulos públicos como inversión", razonó un corredor de bolsa.
Ocurre que, con la devaluación, los bonos podrían subir al quedar desfasados respecto del dólar, además de su utilización para cancelar deudas. De hecho, esto se volvió anotar ayer: los globales 2008 treparon 6,52% y en el exterior todos los bradies subieron: Discount (+4,2%), FRB (+4,7%) y Par (+0,26%). Así, el riesgo país cayó otros 144 escalones, para cerrar a un nivel de 3984 puntos básicos.
Más demanda de dólares
Las operaciones en el mercado de cambio paralelo proliferaron ayer, impulsadas por ahorristas que buscaban cubrirse de una probable devaluación del peso que resulte en los hechos superior a lo que se anuncia.
Los operadores consultados por LA NACION reconocieron que, pese a la existencia del feriado cambiario, las transacciones (aunque esporádicas), incrementaron fuertemente su número y se concretaban ayer a entre $ 1,45 y $ 1,50 por cada dólar, un valor levemente superior al que se había manejado el jueves.
"Hay gente que cree que una vez que se libere el cepo cambiario la cotización de la divisa va a explotar, así que no duda en comprar ahora aunque asumiendo una pérdida teniendo en cuenta el nivel de devaluación del que se habló en los últimos días", confesó un operador.
"Yo prefiero hacerme de los billetes ahora. Me voy a sentir más segura", concedió una mujer de mediana edad que se identificó como Inés, que admitió haber cambiado US$ 1400. "Es que tengo que pagar un crédito y no estoy tan segura de que me lo vayan a pesificar, como dicen hoy los diarios", explicó cuando se le consultaron las razones que la impulsaron a convalidar una cotización de $ 1,48 para concretar la operación.




