
La central de Salto Grande batió el récord de producción
La energía generada los primeros siete meses de 2001 casi duplicó la media histórica
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PARANA.- La central hidroeléctrica binacional Salto Grande batió el récord de producción eléctrica durante los primeros siete meses de 2001, favorecida por el mayor caudal del río Uruguay.
A raíz de esa noticia alentadora, algunos directivos de la Comisión Técnica Mixta (CTM), que administra la empresa, resolvieron insistir con un proyecto de ampliación de la estructura, valuado en US$ 350 millones, y un grupo de legisladores nacionales pedirá su traspaso a las provincias de la Mesopotamia.
La producción de energía al 31 de julio totalizó 7183 Giga wats/hora (GWh), cifra que prácticamente duplica la media histórica para el mismo período del año (3769 GWh) y constituye un récord en la historia de ese complejo. En la CTM atribuyeron este incremento del 90% a "la mayor hidraulicidad y a la capacidad del complejo para turbinarla".
Recordaron que la actividad beneficia a la región al incrementar los excedentes (ganancias) y las regalías, que es la parte que le corresponde a la región como resarcimiento.
El caudal medio que aportó el río Uruguay fue de 7101 metros cúbicos por segundo, de modo que el complejo contó con materia prima abundante, si se considera que el promedio histórico es de 4163 m3/seg.
Nuevas obras
Néstor Golpe, delegado argentino ante la CTM, reveló ayer que continúan estudiando el modo de permitir la navegabilidad hacia el norte de la represa y generar más energía por casi 35 millones de dólares anuales, que se sumarían a los US$ 200 millones anuales que produce Salto Grande, en promedio.
"La crisis energética padecida por Brasil fortalece la necesidad de generar electricidad, tenemos que pensar que en 4 años vamos a tener la misma crisis en nuestro país y en materia de energía 4 años es nada", manifestó Golpe a LA NACION.
"Estamos viendo si tomamos la decisión final de licitar en el nivel internacional el estudio de prefactibilidad, con análisis técnico, económico, social y ambiental", dijo el delegado, pero aclaró que sus pares uruguayos no se expidieron aún sobre el proyecto.
La iniciativa radica en elevar la cota del lago (a la vera de la ciudad de Federación) de 35 a 36 metros, construir un canal de navegación de 1500 metros paralelo al río como un by pass en el dique actual en Concordia y erigir otro dique en la isla Pepeají, 100 kilómetros al sur de esa ciudad.
El canal permitirá el tránsito fluvial hacia el norte del dique, lo que será favorecido por la elevación del lago para superar los pasos críticos del embalse y alcanzar los 9 pies de calado. Las barcazas llegarán así a Monte Caseros, en Corrientes, y al extremo sudeste de Brasil.
Además, Golpe dijo que la cota 36 generará $ 5 millones extras de energía por año. La CTM estudia también erigir una presa compensadora e hidrogeneradora, con canal de navegación en la isla Pepeají. La elevación de la cota en este segmento facilitará la navegación con 9 pies de calado en todo el curso, y generará electricidad por 30 millones de pesos anuales más.
Calculó que la obra costaría en su conjunto alrededor de $ 350 millones, y que la empresa la pagaría en 10 años con el plus de electricidad que generaría. Hizo hincapié en que se crearían 2500 puestos directos de trabajo y labores indirectas, en la ejecución de las obras durante más de 3 años, y ciertas mejoras previstas para la transferencia de los peces aguas arriba.
Los pobladores de Federación, Santa Ana, Villa del Rosario, Chajarí y San Jaime de la Frontera (una región con predominio político del radicalismo) plantearon sus dudas sobre los beneficios del emprendimiento y los perjuicios que le ocasionará a sus localidades.
En principio, provocaría la desaparición de playas y camping, pero además apuntaron que Entre Ríos aportaría como mínimo 3700 hectáreas, para la ampliación del lago de Salto Grande, y parte de esa tierra actualmente se destina a la producción.
Legisladores frepasistas, radicales y justicialistas del Litoral decidieron insistir con la idea de transferir la empresa a las provincias mesopotámicas, en un texto similar al aprobado por el Congreso en 1997 y vetado por el entonces presidente Carlos Menem.






