
La corrupción, un mal endémico
El 85% de los empresarios cree que es un problema "significativo" para los negocios
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El 85% de los empresarios cree que la corrupción y el fraude son problemas significativos para las empresas. Pero sólo el 32% piensa que esta cuestión afecta a su propia compañía. Son los resultados de una encuesta nacional que mostró, durante su presentación en la 10» Conferencia Industrial de la UIA, que se desarrolla en Pilar, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad.
La muestra, elaborada sobre datos de las consultoras KPMG y Aresco y recientes relevamientos de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), muestra las razones del incumplimiento fiscal no sólo de los empresarios sino también de los ciudadanos.
La idea de Abad es que en la Argentina hay una cultura de la evasión que ha mejorado en los últimos años, y que la solución, además de encontrarse en el incremento de los controles, debería hallarse en la educación. Un postulado que estuvo en sintonía con los objetivos de la conferencia de la UIA. De hecho, el encuentro le dedicó un panel completo a la educación.
Según la encuesta, los empresarios argentinos sienten que el país es menos honesto que el resto de las naciones: el 67% de ellos afirma que la corrupción y el fraude son en la Argentina mayores en relación con otros países.
La cultura del incumplimiento queda explicada, más que nunca, en las respuestas de los ciudadanos particulares. El 90% de ellos cree que el argentino tiene, con frecuencia, comportamientos informales con las normas de tránsito. Y sólo el 10% ve que estas faltas se producen con poca frecuencia. "Este es el espejo -dijo Abad-. No se puede romper el espejo, lo que hay que cambiar es nuestro rostro. El problema es de calidad institucional. La cultura institucional argentina es baja. Con esta cultura, ¿íbamos a tener otra cosa que no fuera una informalidad alta? Las consecuencias son conocidas: impuestos distorsivos, precarización laboral y competencia desleal."
Juan Manuel Forn, vicepresidente de Molinos Río de la Plata y moderador del panel, coincidió con esta postura: "Está claro que nuestra sociedad merece reformas futuras en los comportamientos", sostuvo.
Al justificar la evasión impositiva, el 30,4% de los ciudadanos dice que es por la "falta de honradez de los funcionarios públicos". Es decir, no se paga porque no se sabe a dónde va el dinero.
El trabajo muestra una ironía antigua como la imperfección humana: a la hora de juzgar, se es menos benévolo con el prójimo que con uno mismo. Así, por ejemplo, cuando se le interroga al encuestado por qué paga impuestos, la mayoría (el 56,3%) contesta porque "es un deber ciudadano". En cambio, cuando la pregunta es por qué paga el resto de la gente, la mayor parte (el 40%) responde "porque conviene estar en regla". Algo así como decir que uno cumple por virtud, pero el resto, por simple interés.
Por último, y como era de prever, queda en evidencia la mala imagen empresaria. La mayoría de los ciudadanos consultados (el 55,2%) opina que las empresas pagan tributos porque "temen ser descubiertos y sancionados", y el 44,8 por ciento, porque "conviene estar en regla". ¿Y las empresas que pagan sólo porque es un deber cívico? Según los ciudadanos, son el 0 por ciento...






