
La economía de la hamburguesa
El índice Big Mac (elaborado sobre la base del menú más famoso de McDonald´s) no prevé con exactitud los tipos de cambio de los países, pero permite evaluar el costo de vida.
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LONDRES.- Es la época del año en que The Economist recorre el globo para poner al día su índice Big Mac, lanzado hace 14 años como una guía desenfadada para comprobar si las monedas de los países están en su tipo de cambio "correcto". No pretende predecir la relación cambiaria con exactitud, sino convertirse en una herramienta para una teoría económica más digerible.
La "burgernomics" se basa sobre la teoría de la paridad del poder adquisitivo (PPA), es decir, el concepto de que el dólar debe comprar la misma cantidad de bienes o servicios en todos los países. Así, en el largo plazo, el tipo de cambio entre dos monedas debe avanzar hacia un nivel que iguale los precios de una idéntica canasta de bienes y servicios en cada país. Nuestra "canasta" es un Big Mac (el menú más famoso de McDonald´s), que se produce en unos 120 países. La PPA Big Mac es el tipo de cambio que significaría que las hamburguesas cuestan lo mismo en los Estados Unidos y en el extranjero. Al comparar el cambio real con la PPA, se comprueba si una moneda está subvaluada o sobrevaluada.
La primera columna (ver cuadro) muestra los precios en moneda local de un Big Mac; la segunda los convierte en dólares. El precio promedio de esta hamburguesa (incluido el impuesto) en cuatro ciudades norteamericanas es de US$ 2,51. La más barata entre los países del cuadro se vende en Malasia (US$ 1,19); en el otro extremo, la más cara cuesta US$ 3,58 en Israel. Esta es otra manera de decir que el ringgit malayo es la moneda más subvaluada (en 53%), y que el shekel israelí es la más sobrevaluada (en 43%).
La tercera columna calcula las PPA Big Mac. Por ejemplo, al dividir el precio japonés por el norteamericano, se obtiene una PPA de 117 yenes. El 25 del actual, la tasa real era de 106 yenes, lo que significa que el yen está 11% sobrevaluado respecto del dólar.
A pesar de la moneda común, el precio del Big Mac varía considerablemente dentro del área del euro, desde una "ganga" de US$ 2,09 en España a unos sustanciales US$ 3,12 en Finlandia. El precio promedio en los 11 países del Viejo Continente es hoy de 2,56 euros, o US$ 2,37. La PPA Big Mac del euro comparado con el dólar es 1 euro=US$ 0,98, lo que sugiere que el euro está 5% subvaluado, considerablemente menos que lo que muchos comentaristas del mercado sostienen.
La más subvaluada de todas las monedas del mundo desarrollado es el dólar australiano, actualmente 38% por debajo de la paridad Big Mac. En cambio, la mayoría de las monedas de Europa occidental fuera del área del euro -principalmente la libra esterlina, la corona dinamarquesa y el franco suizo- están enormemente sobrevaluadas, entre el 20 y el 40 por ciento.
La mayoría de las divisas de los mercados emergentes está subvaluada respecto del dólar, desde el punto de vista de este índice. Además del shekel israelí, la otra excepción importante es el won surcoreano, que, como resultado del incremento en el valor de la moneda, está ahora un 8% sobrevaluado con respecto al dólar. A comienzos de 1998, en el momento más candente de la crisis asiática, estaba un 31% subvaluado.
El ajuste de la PPA no siempre se produce a través de una modificación del tipo de cambio, sino también de cambios de precios. En 1994, por ejemplo, el peso argentino estaba un 60% sobrevaluado respecto del dólar; hoy está justo en la paridad Mac -no porque el peso haya caído (está fijado al dólar), sino porque el precio del Big Mac se derrumbó en la Argentina.
Algunos lectores rechazan el índice Big Mac. Están en lo cierto al opinar que las hamburguesas no satisfacen -al menos como medida de la PPA-, ya que los precios locales pueden estar distorsionados por barreras comerciales a la carne vacuna, impuestos a las ventas o grandes diferencias en el costo de insumos no comercializados, como los alquileres. Por lo tanto, mientras que la PPA puede ser una cómoda guía del costo de vida en distintos países, no anunciaría en forma fidedigna futuros movimientos del tipo de cambio. No obstante, varios estudios académicos llegaron a la conclusión de que el índice Big Mac es sorprendentemente exacto cuando se trata de rastrear los tipos de cambio a largo plazo.
Un patrón exitoso
En efecto, la más famosa de las hamburguesas de McDonald´s tuvo éxitos en materia de predicciones. Cuando se lanzó el euro a comienzos de 1999, la mayoría de los pronósticos decía que iba a subir. Pero, en cambio, el euro cayó -exactamente como predijo el índice Big Mac-. A comienzos de 1999, las hamburguesas europeas eran mucho más caras que las norteamericanas. La "burgernomics" está lejos de ser perfecta, pero nuestras bocas sirven para decir cómo se encuentra nuestra plata.






