La embotelladora Sirsa, en apuros
Burbuja: se presentó en convocatoria por dificultades financieras; tiene alrededor del 8% del mercado de gaseosas y su pasivo es de $ 17 millones.
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La empresa San Isidro Refrescos SA (Sirsa), una de las principales embotelladoras de gaseosas del país, se presentó en convocatoria de acreedores debido a sus dificultades financieras.
Su pasivo es de $ 17 millones y los principales acreedores son los proveedores y la DGI. La firma, que estuvo cerca de venderse al fondo de inversión AVP, se vio desbordada por la necesidad de capital para mantener su crecimiento.
La facturación de este año alcanzará los $ 70 millones, producto de tener alrededor del 8% del creciente mercado de gaseosas con sus marcas RC Cola, Upper 10, Sun Kist, Ginger Ale, Sao, Harlem y Beach. Además, es una de las principales elaboradoras de marcas propias para los supermercados.
"No todo el mundo se anima a competir con Coca Cola y Pepsi. No es fácil", reconoce Rafael Guida, presidente de la compañía.En febrero de 1996, Sirsa dejó de ser una de las embotelladoras de Coca Cola en la Argentina.
Frente a un mercado en constante expansión, se animaron a competirle a los grandes jugadores del sector, con la ventaja de conocer el negocio de las gaseosas. A fines de 1997, su facturación cerraba en $ 50 millones. Su estrategia de marca apunta a un sector de la población con menores ingresos. Sus gaseosas cuestan alrededor de un 25% menos que los de Coca. Su radio de operación es la Capital Federal, el Gran Buenos Aires, Tucumán y la región de Cuyo. "El crecimiento nos requirió más capital de trabajo y nos vimos desbordados", dijo a La Nación Guida, principal accionista de Sirsa.
Con el fondo AVP, el empresario firmó hace un año una carta de intención que le permitía a la firma presidida por Santiago Soldati, Ernesto van Peborgh y Diego Reimundes, comenzar a analizar a la embotelladora para después adquirirla. El acuerdo definitivo nunca se cerró.
"Arrancaron sin facturación, de la nada, pero cargaban con una mochila financiera muy grande por su estructura de gastos que venía de la época que embotellaban Coca", afirmó una fuente del sector. Para combatir este déficit, Sirsa comenzó un proceso de ajuste en mayo del año último, que duró un año. "La reestructuración fue en el nivel gerencial", aclaró Guida.
La deuda con los bancos fue refinanciada y principalmente el pasivo afecta a proveedores y DGI.
La búsqueda de un socio sigue en pie, pero con más cautela. La empresa sigue funcionando como siempre y los acreedores deberán confrontar su dinero a cobrar en el Juzgado en lo Comercial Nº 25, de la Capital Federal.
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