
La energía que hace agua
El año pasado el Gobierno dispuso que se despachara toda la electricidad posible, pero durante el verano los diques no lograron recuperarse y hay dudas sobre lo que pasará en el invierno
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EL CHOCON (Neuquén).– Ver hoy el embalse de El Chocón da pena. Pareciera listo para desaparecer, como consecuencia de una prolongada sequía. Las marcas en las orillas muestran cuánto descendió el agua que, frente al paredón, se mide en metros. Aguas arriba, en kilómetros de extensión del lago.
Cuando Néstor Kirchner llegó al gobierno, camino de Bariloche, el lago casi llegaba hasta la ruta. En el kilómetro 1344 de LA NACIONal 237, nueve antes de llegar a Picún Leufú, si se va hacia Bariloche, había un acceso permitido, con un aviso de que el agua estaba a apenas dos kilómetros y medio. Hoy, la tranquera está cerrada. Los coirones han crecido y muestran que hace rato que no pasa nadie. No es raro. El río –pues ya no parece un lago– se ve a no menos de 10 kilómetros. Las márgenes marrón claro sin vegetación indican, sin lugar a dudas, a la distancia, dónde hubo agua y mató la vegetación y ahora sólo hay tierra suelta, que vuela con las ráfagas de viento y forma enormes nubes de polvo.
¿Qué pasó con el agua? En el invierno de 2007, la política energética del gobierno del matrimonio Kirchner llevó al sistema de generación, distribución y transporte a una situación muy problemática. Por el intenso frío, la demanda domiciliaria de gas creció mucho. Ya no hubo fluido para las centrales eléctricas. La solución de emergencia fue cortar gas y electricidad a las industrias, generar con gasoil y fueloil en las centrales térmicas que pueden usarlos, y turbinar toda el agua que fuera posible en el sistema de presas de la Patagonia norte, conformado por Portezuelo Grande, Loma de la Lata, Mari Menuco, Planicie Banderita, El Chañar, Alicurá, Piedra del Aguila, Pichi Picún Leufú, El Chocón y Arroyito.
Los especialistas dicen que se soltó el agua equivalente a la necesaria para llenar el lago Mari Menuco, cercano a la ciudad de Neuquén, que impresiona por su tamaño y parece un mar interior. Tiene 21 km de largo por 13 de ancho.
Los lugareños dicen que el embalse de Piedra del Aguila bajó tanto, que reaparecieron casas y árboles de la reserva indígena de Pilquiniyeu del Limay que estaban sumergidas desde el llenado de la presa. También dijeron ver emerger la parte superior del puente sobre el arroyo Collón Curá, allí donde la ruta se bifurca. Quien toma a la derecha y sigue por la orilla izquierda de lo que fue un arroyo, va a San Martín de los Andes. Quien toma a la izquierda y cruza sobre lo que hoy es la cola del embalse, marcha hacia Bariloche. Y en Confluencia dijeron que la bajante de Alicurá dejaba ver el viejo puente sobre el río Traful, sumergido hoy también bajo la cola del embalse.
El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, fue acusado de haber forzado las presas por debajo de la altura mínima de operación para evitar un apagón que habría sido una catástrofe para los Kirchner en pleno año electoral. La apuesta fue que las nevadas y el posterior deshielo solucionaran las cosas.
La realidad fue otra. La naturaleza, tantas veces aliada de las políticas energéticas del Gobierno, esta vez no fue oficialista. La Patagonia, según el Servicio Meteorológico Nacional, tuvo lluvias muy por debajo del promedio en los doce meses de 2007. En enero de 2008 no le fue mejor. La zona con más falta de lluvias es la cuenca del Limay. Los deshielos ayudaron algo. Pero el lago Nahuel Huapi, donde nace el Limay, que va a parar a las presas, está bajo.
Alicurá, Piedra del Aguila y Pichi Picún Leufú recuperaron niveles, pero no están en el máximo. No generan. Apenas dejan pasar el agua suficiente para que puedan regar en los valles. El Limay, junto con el Neuquén, forman el río Negro. La situación hídrica no es buena. Incluso los concejales kirchneristas de Neuquén han tratado de declarar la emergencia hídrica. Lo que podría estar guardado en los embalses fue sacrificado en el altar de la "energía a cualquier precio" para llegar hasta octubre, de la que Moreno fue el sumo sacerdote.
Aparentemente, no se ha podido reservar el agua suficiente como para hacer subir de nivel al embalse Ezequiel Ramos Mejía, de la represa de El Chocón. El agua pasa mansa por la central eléctrica. "Medio metro menos de agua y no genera más", dice un poblador de la villa. Fuentes de un sector hipersensibilizado por la presión oficial confirmaron a LA NACION la situación que se vive en el conjunto de diques que generan algo más del 25% de la energía instalada en el país: "El Chocón está 12 metros por debajo de su nivel. Prácticamente no genera", dijo la fuente, que pidió reserva de su nombre.
En las márgenes que están en la provincia de Río Negro, tras cruzar el coronamiento del dique, hay que bajar unos 20 metros para recorrer el trecho situado entre donde estaba la playa y donde queda ahora. Las marcas en las orillas, en las compuertas y en las contenciones de cemento lo dicen todo. El colosal vertedero que escurre los excesos de agua no está ni cerca de ver pasar pronto el líquido. "Aprovechamos para hacer mantenimiento", dice un operario, que asegura que lo mismo se hace en Piedra del Aguila. Los empleados que dan información turística ofrecen el museo de los dinosaurios como alternativa para quienes se lamentan del bajo nivel de las aguas del embalse.
Las bajantes de otros lagos son menos evidentes para el turismo, simplemente porque los diques no son visibles desde la ruta nacional 237. La propia ruta al igual que LA NACIONal 22, que se recorre poco antes hasta el desvío que va a Cutral-Co, también pone en duda las políticas de obras públicas.
El relato de lo que sucedió el año pasado corresponde a una fuente que conoce al centímetro cada uno de los diques en cuestión. "El invierno pasado se inició con los lagos a tope. Luego, la decisión fue despachar todo lo posible, incluso, a veces, a niveles récord. Ahora están muy bajos; por eso directamente opera la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), que junto con la Secretaría de Energía son las que dan las órdenes respecto de si se turbina o no", dijo la fuente.
Sucede que existe una reglamentación que le da poder a la AIC (organismo formado por representantes de las provincias de Neuquén, Río Negro, Buenos Aires y el Estado nacional) para ser los que intervienen cuando las presas están por debajo del mínimo. "Ahora, todo lo maneja la AIC ya el complejo muy vacío. Son ellos, en consulta con Nación, los que ordenan qué hay que hacer", agregó.
En Pichi Picún Leufú hay que hacer siete kilómetros de tierra para llegar a la presa. Los concesionarios de Petrobras no permiten transitar por el coronamiento. Toda la zona cercana al paredón tiene alambrado, que imposibilita bajar al agua. Hay que seguir por un camino muy malo de tierra, poco aconsejable para automóviles comunes, para poder tener una vista del pago. No se permite la visita a la central generadora. Algo parecido pasa en Piedra del Aguila. Hay que recorrer 25 kilómetros para llegar a la presa, pero esta vez son de asfalto bien conservado. No se puede transitar sobre el coronamiento y no se tiene acceso fácil al espejo de agua.
Sin visitas
En Alicurá hay un camino interprovincial; se cruza sobre la presa luego de pasar un control tan amable como estricto de Gendarmería. No se puede visitar la central generadora.
La apuesta del Gobierno para el próximo invierno tal vez sea esperar un invierno menos crudo que el pasado, que tuvo hasta una nevada histórica en Buenos Aires. Tal vez así, con menor demanda de gas, habría menos restricciones para la industria.
Los Kirchner, apostando a la suerte, tuvieron en noviembre y diciembre muy pocos días de calor. De hecho, las restricciones en el servicio de subterráneos metropolitanos no comenzaron, como en 2006, en la primera semana del último mes. Los calores extremos y de varios días llegaron sobre el final del año y luego en enero, cuando muchos se habían ido de vacaciones. Así y todo, el sistema de distribución tuvo enormes problemas y hubo miles de cortes, como la Presidenta llegó a reconocer.
¿Cuál sería la situación en un invierno tan crudo como el anterior, con El Chocón en niveles tan bajos? Es la primera pregunta que aparece, si se es previsor, al ver que no hay reserva hídrica en la mayor generadora hidroeléctrica de la cuenca del Limay.
Tal vez la apuesta sea a que las centrales de Campana y Timbúes agreguen oferta. Pero el programa de construcción fue constantemente incumplido por gran cantidad de demoras. Las centrales no podrán trabajar con gas y desde el comienzo, y por un período casi indefinido, deberán quemar gasoil, que, para variar, escasea.
El pronóstico no es optimista para la Secretaría de Energía. "El invierno no va a ser fácil, por lo menos si no hay una lluvia excepcional. El Comahue va a generar menos; Brasil está seco; por lo tanto, no va a poder exportar electricidad y lo único que se va a sumar es la central termoeléctrica de Campana [que está en construcción]. Es posible que los cortes programados a las industrias sean mayores", dijo un consultor del sector.
Cada vez es más claro que, como finalmente admitió Cristina Kirchner y jamás aceptó su esposo, en la Argentina hay crisis energética.





