
La fecha de vencimiento de los remedios, motivo de una disputa
Las farmacias dicen que se anticipa la caducidad para acelerar la rotación
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En las farmacias argentinas crece el malestar por una modalidad comercial cada vez más difundida en la industria de los medicamentos. El punto de conflicto es la fecha de vencimiento de los remedios. Se asegura que los laboratorios acelerarían el período de caducidad de los medicamentos para acrecentar la demanda.
Pese a que hay drogas que mantienen sus propiedades intactas durante cinco años a partir de su elaboración, en sus envases se indica que el producto vence en menos tiempo. Esto permitiría generar mayores ventas porque obliga a las farmacias a rotar los medicamentos con más frecuencia.
El dato surge de un relevamiento hecho por el ex titular de la Confederación Farmacéutica Argentina (Cofa), Mario Castelli y por Jorge Ciruelos, miembro del Colegio de Farmacéuticos bonaerense. Los profesionales cotejaron las fechas de vencimiento de algunos de los productos extranjeros con mayor demanda en el país y observaron que las fechas de vencimiento difieren notoriamente.
El Amloc, por ejemplo, un producto para la hipertensión, en los Estados Unidos, su país de origen, se comercializa con un plazo de vencimiento de cuatro años. Pero en la Argentina el período de durabilidad indicado en el envase se reduce a la mitad. Lo mismo ocurre con otras drogas. El analgésico Voltarén, por caso, reduce su plazo de 5 años a 3. Y el Madopar, contra el mal de Parkinson, baja de 4 a 3 años.
"Al poner fechas de vencimiento más cortas que las que corresponden nos empujan a renovar el stock con más regularidad, y nos hacen perder miles de pesos porque tenemos que tirar todos los productos que exceden la fecha impresa en los envases", se quejan las farmacias.
El farmacéutico Castelli afirmó a La Nación que en la Argentina, como consecuencia de las fechas de vencimiento incorrectas se pierden, por año, casi 65 millones de pesos. Ese dinero equivale a la cantidad de productos medicinales que deben arrojarse a la basura antes de tiempo.
También los nacionales
El malestar no se enfoca únicamente en los laboratorios internacionales. Los dardos también apuntan a la industria nacional. Daniel Alvarado, actual presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina, sostiene que "mientras en los países del Primer Mundo la mayoría de los medicamentos vencen a los cinco años, aquí los laboratorios se inclinan por un tope promedio de dos años, aunque la durabilidad sea mayor".
Se cita como referencia otro trabajo de los farmacéuticos bonaerenses, en el que se concluye que mucho de los antibióticos que circulan en el país se mantienen estables y no se degradan, aun después de los cinco años.
Clara Suárez, directora de Cooperala, una de las cámaras que agrupa los laboratorios nacionales, dijo a La Nación que quienes determinan la fecha de vencimiento de los remedios no son las empresas sino la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).
El mismo argumento esgrimieron fuentes de Caeme, que representa a los laboratorios extranjeros de mayor renombre. Unos y otros niegan que la tendencia de acortar las fechas de vencimiento respondan a una estrategia para maximizar sus ingresos, tal como se desprende del reclamo de las farmacias.
"Para pedir un plazo de cinco años hay que someter a análisis un lote del producto por ese tiempo, pero de ese modo la autorización demora demasiado", argumentan. No obstante, Castelli, autor del informe, lo niega: "La resolución 250 impulsada por Cavallo en 1992 dice que cuando una droga viene con aprobación del organismo rector en su país de origen puede ser autorizada de inmediato, bajo las mismas condiciones".
La Cofa también pone la lupa en otra costumbre en boga. Los medicamentos no suben de precio, pero se reduce la cantidad de comprimidos que se coloca en las diferentes presentaciones. "Cuando una cajita que antes venía con 20 comprimidos ahora se presenta con la mitad de unidades, pero al mismo costo, es porque estamos en presencia de un aumento encubierto", señala Alvarado.
El mercado argentino de los medicamentos es uno de los más particulares del mundo. Aquí se venden 18.000 especialidades médicas diferentes y los precios promedios figuran entre los cinco más altos del globo, según datos de la Fundación Isalud y la auditora IMS.





