La Fed mantiene abiertas, por ahora, las compuertas del crédito

Jon Hilsenrath
Victoria McGrane
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21 de marzo de 2013  

WASHINGTON—La Reserva Federal de Estados Unidos está desarrollando una estrategia para empezar a reducir paulatinamente su programa de compra de bonos, el eje de su política de flexibilización monetaria, aunque no ejecutará el plan hasta que la economía estadounidense se encuentre en un terreno más sólido.

Ben Bernanke, presidente del banco central de EE.UU., indicó en una conferencia de prensa realizada después de una reunión de dos días que el banco central probablemente ajustará en algún momento el ritmo de sus compras de activos, que ascienden a los US$85.000 millones al mes desde el año pasado, pero que la entidad quiere cerciorarse de que el mercado laboral está mejorando.

La tasa de desempleo en EE.UU. se redujo a 7,7% en febrero frente a 8,1% en agosto. Cuando la Fed lanzó el programa de compra de bonos en septiembre, dijo que lo haría hasta que viera un progreso significativo en el mercado laboral. Bernanke describió los avances en la generación de empleo hasta la fecha como "parciales" y "modestos". El programa tiene como fin reducir las tasas de interés a largo plazo para estimular el crédito, el gasto, la inversión y el crecimiento económico.

Los inversionistas siguen muy de cerca cualquier signo que apunte a un cambio en la política de compra de bonos de la Fed y un fin de las medidas de crédito barato. El Promedio Industrial Dow Jones cerró la jornada con un alza de 0,4% a 14.511,73 puntos.

Gene Tanuzzo, gestor de portafolio de renta fija para Columbia Management, manifestó que cualquier cambio en los programas de compra de activos del banco central de EE.UU. este año sería "significativo para los mercados" y podría ejercer una presión alcista sobre las tasas de interés de largo plazo.

La Fed confronta un panorama económico incierto. El crecimiento de EE.UU. ha repuntado después de lo que la propia entidad calificó como una "pausa" a finales del año pasado. El mercado inmobiliario, el gasto de los consumidores y la inversión de las empresas han exhibido señales de mejoría, aunque al banco central le preocupa el impacto acumulado de las recientes alzas de impuestos y reducciones del gasto.

A ello se suman las nuevas señales de inestabilidad que han surgido en Europa en torno a las elecciones italianas y los bancos chipriotas.

Bernanke señaló en la rueda de prensa que no prevé un impacto generalizado de la crisis de Chipre. "Es una situación difícil", aseveró. "Esperamos que los europeos alcancen una solución eficiente y equitativa". El funcionario anotó que EE.UU. sigue de cerca los acontecimientos y que "no observamos un riesgo importante para la economía estadounidense".

Las perspectivas de la Fed para el crecimiento son de luces y sombras, a pesar de los recientes signos de fortalecimiento. El banco central revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento para este año y el próximo, pero predijo una caída más acelerada del desempleo que la prevista en diciembre. EE.UU. se expandiría este año entre 2,3% y 2,8%, mientras que la desocupación se reduciría a entre 7,3% y 7,5%, según la Fed. Las cifras se comparan con estimaciones realizadas en diciembre de un crecimiento de entre 2,3% y 3% y un desempleo de entre 7,4% y 7,7%.

La Fed también reiteró su plan de mantener las tasas de corto plazo en casi cero hasta que la desocupación caiga a 6,5%, siempre y cuando la inflación siga bajo control. Trece de los 19 miembros de la junta del banco central prevén que las tasas de interés empiecen a subir en 2015, según proyecciones difundidas junto al comunicado oficial de la entidad.

El organismo cree que sus políticas están estimulando la recuperación de la economía, en especial en el mercado inmobiliario, y se inclinaría a mantenerlas en pie siempre y cuando sigan surtiendo efecto. "El gasto de los hogares y la inversión fija de las empresas avanzaron, y el sector inmobiliario se siguió fortaleciendo", indicó la Fed en el comunicado.

Otros factores, sin embargo, podrían afectar los planes de la Fed de seguir adelante con sus políticas. A algunos al interior de la entidad les preocupa, por ejemplo, que el prolongado período de tasas bajas podría desembocar en el sobrecalentamiento de algunos rincones de los mercados financieros que amenace la estabilidad.

También está el factor del futuro del propio Bernanke en el banco central. Su período en la Fed termina en enero de 2014. A una pregunta sobre un tercer término, Bernanke respondió que había hablado con el presidente Barack Obama, pero no especificó si buscaría un tercer período. Muchos de sus amigos y asociados creen que querrá dejar el cargo al finalizar su actual administración.

Aunque se negó a hablar de su futuro, rechazó la idea de que su experiencia es necesaria para seguir adelante con las políticas poco convencionales que diseñó.

"No hay absolutamente nadie que sea esencial" en el banco central, dijo.

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