La historia de la Argentina en el G20: del apoyo de EE.UU, al pedido de expulsión y la desconfianza del kirchnerismo

Menem y Bill Clinton, en un encuentro en 1994
Menem y Bill Clinton, en un encuentro en 1994 Fuente: Archivo - Crédito: Getty Images
El país pasó de un protagonismo intenso en el inicio de este foro a la desconfianza y ahora busca recuperar el terreno perdido
Martín Kanenguiser
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6 de julio de 2017  • 12:59

La historia de l a Argentina en el G20 resultó muy pendular, ya que pasó de un vínculo muy aceitado en los 90 a la desconfianza durante el kirchnerismo y ahora vuelve lentamente a estabilizarse.

El grupo, surgido por iniciativa del presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, buscó evitar el “efecto contagio” generado por las economías emergentes y por eso convocó a tres países latinoamericanos grandes pero problemáticos en aquellos tiempos: Brasil, México y la Argentina. La intención era sumarles herramientas a los organismos multilaterales de crédito y bajar el costo de la crisis para los países desarrollados

La primera reunión fue en Washington y convocó a ministros de Economía y banqueros centrales de 22 países, entre ellos, al equipo de Roque Fernández y Pedro Pou. Pero el nexo lo desarrollaba el entonces secretario de Hacienda y viceministro, Pablo Guidotti, quien presidió uno de los tres grupos de trabajo que se crearon (Fortalecimiento del sistema financiero). La Argentina gozaba entonces de un gran apoyo por parte de la administración Clinton por las reformas económicas desarrolladas durante la convertibilidad y, en particular, había muy buen diálogo con el Tesoro que lideraba Robert Rubin.

El entonces subsecretario de financiamiento, Miguel Kiguel, recordó que “en ese entonces la Argentina estaba a la vanguardia en temas de regulaciones prudenciales para bancos. Además, el equipo económico era muy respetado y había muy buen diálogo a nivel político y de la Cancillería”.

Clinton con Menem
Clinton con Menem Fuente: Archivo

Tal es así que a fines de 1998 se llevó a cabo un encuentro en Buenos Aires, donde quedaron expuestas las tensiones entre Alemania y EE.UU., ya que el país europeo quería incluir en la discusión a otros gobiernos de su continente que habían quedado afuera, como España y Austria, según recordó Guidotti en diálogo con LA NACION. Esta disputa derivó en la creación del G33, para cumplir con el deseo alemán, hasta que todos se dieron cuenta que era imposible arribar a un consenso entre tantos gobiernos. Se decidió entonces que quedaran 19 países, más la Unión Europa como representante de todos los países que quedaban excluidos.

Luego, con la salida de Clinton del gobierno, la administración Bush en general y el Tesoro que lideraron Paul O’Neill y John Taylor en particular adoptaron una actitud más prescindente hacia la arquitectura financiera internacional y eso, recordó Guidotti, se tradujo en un mayor liderazgo de Alemania.

Pedido de expulsión

Los problemas comenzaron después del default argentino de fines del 2001. Otros gobiernos latinoamericanos, como Chile y Colombia, comenzaron a cuestionar la presencia argentina en el G20, en sintonía con el planteo de varios europeos, como Alemania. ¿Por qué tenía que estar sentado en un grupo tan importante un país que no cumplía con sus compromisos financieros?.

El kirchnerismo pudo “sobrevivir” en este foro porque no existen allí jerarquías y todas las decisiones se toman por consenso absoluto: era demasiado problemático sacar a un país

Pero el kirchnerismo pudo “sobrevivir” en este foro porque no existen allí jerarquías y todas las decisiones se toman por consenso absoluto: era demasiado problemático sacar a un país por más “indisciplinado” que fuera si eso generaba una nueva discusión sobre qué otro gobierno podía ser incluido.

Así, se llegó a 2008, cuando, por el estallido de la crisis financiera internacional, cambiaron los roles: los problemas venían desde el mundo desarrollado y había que adoptar decisiones más drásticas, porque el Fondo Monetario Internacional (FMI) demostraba, una vez más, su ineficiencia para combatir los problemas sistémicos.

Se decidió entonces que el G20 pasara a ser un foro de presidentes, en el que comenzó participando por la Argentina la entonces Jefa del Estado Cristina Kirchner. El embajador argentino ante los EE.UU. en aquella época, Jorge Arguello, recordó que “hubo cuestionamientos hacia la Argentina, pero el problema de fondo era que nosotros planteábamos mayores regulaciones a nivel financiero internacional”.

Arguello, que dirige la ONG Embajada Abierta y participa de las discusiones acerca del G20, dijo que “el hecho de que Argentina sea sede es fundamental, porque uno puede incluir los temas que le interesan, como el del empleo como consecuencia de los cambios tecnológicos y el de las barreras no arancelarias en el comercio exterior”.

El futuro de la Argentina en el G20

Por su parte, el economista Emilio Ocampo, afirmó que “está clara la percepción de que el resto del G20 quiere que a la Argentina le vaya bien y el Gobierno está dando los pasos necesarios para mostrarse como un jugador confiable; ahora, como el pasado nos condena, toma tiempo recobrar la credibilidad”.

Ocampo destacó la importancia de que el país pertenezca a este foro y que haya comenzado su integración en la OCDE, siempre y cuando esta estrategia sea constructiva y no “como la que hubo durante 12 años”.

Mauricio Macri llegó hoy en Hamburgo junto a Juliana Awada para participar del G-20
Mauricio Macri llegó hoy en Hamburgo junto a Juliana Awada para participar del G-20 Crédito: Bernd von Jutrczenka/dpa

La relación de la Argentina en el G20 no es meramente testimonial. Según un informe de la consultora DNI que dirige Marcelo Elizondo, “para la Argentina la relevancia inmediata está en el hecho de que 12 de los actuales 25 principales mercados para las exportaciones argentinas participan del G20”.

Entre ellos, está Brasil (el 1er mercado para las exportaciones argentinas), China (el 2do principal mercado para las exportaciones argentinas). EE.UU. (el 4to), India (el 6to), Alemania (el 9no), Indonesia (el 10mo), Canadá (el 15vo), Italia (el 16vo), Sudáfrica (el 21ro), México (el 22vo), el Reino Unido (el 24vo) y Arabia Saudita (el 25vo).

En 2016, la Argentina exportó al conjunto de todos los mercados integrados en este foro 36.316 millones de dólares, el 62.9% del total de las exportaciones argentinas. Por su parte, las importaciones argentinas desde el G20 sumaron el año pasado 47.000 millones de dólares.

Según DNI, “para la Argentina el grupo tiene otra importancia especial, en relación a la inversión extranjera directa que Argentina espera: el G20 es el principal conjunto receptor de inversión extranjera directa mundial”. El 80 por ciento de la inversión directa en la Argentina proviene de los países del G20.

“De tal modo que la participación del presidente Macri en la reunión del G20, la responsabilidad de asumir la presidencia del grupo, y la futura organización de la próxima cumbre en Buenos Aires en 2018 constituyen un hecho de extraordinaria relevancia política y estratégica para Argentina”, señaló Elizondo.

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