La marca La Martina encendió una pelea
La madre de Adolfo Cambiaso (h.) dice que se usó la imagen de su familia para crearla y su ex socio Simonetti alega que él la desarrolló
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Glamour, apellidos tradicionales y mucho dinero en juego: La Martina, una de las marcas argentinas de indumentaria más reconocida a nivel internacional, vinculada con el exclusivo mundo del polo, es disputada por Martina De Estrada y Lando Simonetti. Ella reclama que la marca se hizo a partir de la imagen de su familia, mientras que él alega ser el único responsable de la prosperidad de la firma.
De Estrada y su ex marido Adolfo Cambiaso, padres del crack del polo mundial Adolfo Cambiaso (h.), registraron La Martina junto con Simonetti en 1989, cuando aún no existían las famosas chombas y buzos de polo. El acuerdo original entre ellos es uno de los puntos oscuros de esta historia, ya que no hay un contrato escrito.
De Estrada dijo que se firmó un contrato que establecía que Simonetti les iba a dar el 2,5% de sus ganancias, pero aseguró que hubo "una mano negra" que lo hizo desaparecer. Ella no descarta una supuesta complicidad entre Cambiaso y Simonetti, y confesó que desconoce si su ex esposo percibió alguna vez ingresos por La Martina.
Un allegado a Simonetti contó que los presentó un amigo común y se generó una sinergia con el matrimonio Cambiaso-De Estrada porque a Simonetti le convenía que hubiese una clínica de polo por detrás de la marca de ropa; y el matrimonio tenía un proyecto inmobiliario para hacer un country en su campo, que finalmente no prosperó. Esta fuente descartó que hubiese habido un contrato y sostuvo: "Hubo un pacto de caballeros no escrito entre Cambiaso y Simonetti".
LA NACION intentó comunicarse con Simonetti, pero se encontraba en Europa en el momento de producir esta nota. Un allegado dijo que sólo conversaba de negocios con Cambiaso y que para él De Estrada era "la señora que servía el café". Simonetti posee un currículum vinculado con el mundo textil y trabajó en Estados Unidos hasta crear La Martina, que habría sido concebida como "un proyecto de jubilación".
De Estrada, que se casó en segundas nupcias con Cambiaso, heredó el campo de Cañuelas que perteneció a su familia y por el que pasaron personajes como Marcelo T. de Alvear, Sara Ferguson y Luciano Benetton. "Usó nuestra imagen y tuvo la suerte de que Adolfito fuera famoso", se quejó De Estrada y dijo que fue ella quien le abrió a Simonetti "las puertas" del polo. LA NACION accedió a una imagen de la inauguración del primer local de La Martina en Punta del Este, en 1990. En ella se ve a Simonetti y el matrimonio Cambiaso-De Estrada junto a Adriana Constantini, el fallecido periodista Bernardo Neustadt, Horacio y Marcos Heguy.
De Estrada reconoce que Simonetti hizo "muy hábilmente" el desarrollo comercial de La Martina y eligió buenos diseñadores. Pero sostiene: "Para que te vaya bien necesitás algo más". Desde el entorno de Simonetti no hay ningún reconocimiento al valor que le habrían dado a la marca los vínculos y la imagen del matrimonio Cambiaso-De Estrada. Y destacaron que Simonetti empezó con su capital y su experiencia en el rubro.
El registro común
LA NACION accedió a la solicitud de registro de la marca que se hizo en el Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual (INPI) el 15 de noviembre de 1989. La ley de marcas establece que cualquiera de los cotitulares puede hacer uso de la marca para explotarla a nombre propio, pero se necesita acuerdo de las partes para dar franquicias y ceder derechos.
Individualmente, tanto De Estrada como Simonetti alegan que crearon la marca antes del registro conjunto. De Estrada, basada en su nombre, había intentado registrar La Martina Polo Ranch en 1986 para emprendimientos deportivos, pero tenía objeciones de Ralph Lauren por la palabra "polo" y porque el isologo era similar.
Desde el entorno de Simonetti dicen que él creó y registró la marca en 1985 en Estados Unidos, cuando aún no tenía contacto con Cambiaso y De Estrada. Allí la habría usado para vender bolsos para polistas con el isologo de los dos caballos que supuestamente creó y luego usó en 1989 en el registro compartido. Según esta fuente, el nombre La Martina responde a una antigua novia de Simonetti.
Entre 1989 y 2000, La Martina se expandió en la Argentina y en las mejores vidrieras del mundo sin conflictos legales. Tras su divorcio en 2001, De Estrada empezó las acciones legales contra Simonetti.
Hubo negociaciones para que Simonetti le comprara su parte de la marca a De Estrada, pero los montos que se discuten no trascendieron. Un allegado a una de las partes señaló que por la diferencia económica planteada entre las partes y "por una cuestión de egos" no llegaron nunca a un acuerdo.
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