La paralización en EE.UU. puede ser rentable

Los inversionistas creen que el cierre parcial del gobierno es una oportunidad de compra
E.S. Browning
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7 de octubre de 2013  

Algunos gestores de fondos opinan que la actual confusión que parece reinar en Washington puede ser una bendición, al me-nos para sus inversiones.

En momentos en que la paralización parcial del gobierno estadounidense entra en su segunda semana, economistas dicen que si bien podría estancar el crecimiento, la confianza empresarial y las ganancias corporativas, probablemente no causará una recesión. Muchos gestores de fondos dudan de que el daño sea duradero. Cualquier venta generalizada, agregan, sería una gran oportunidad de compra.

"Esperamos sacar provecho si hay agitación en los mercados", predice Bruce McCain, quien ayuda a administrar más de US$20.000 millones como director de estrategia de inversión de Key Private Bank, una división de KeyCorp.

Richard Steinberg, cuya firma Steinberg Global Asset Management gestiona US$600 millones, indicó que comprará acciones si los precios caen otro 2%. David Kotok, de Cumberland Advisors, firma que supervisa US$2.250 millones, manifestó que ha transferido US$100 millones a acciones en las últimas dos semanas.

Wall Street ha tomado la situación con gran calma y no se han producido las fuertes caídas en las cotizaciones que podrían generar oportunidades de inversión, a pesar de la posibilidad de que el gobierno de EE.UU. no pueda pagar sus deudas.

El Promedio Industrial Dow Jones subió el viernes 76,10 puntos, o 0,5%, para quedar en 15.072,58, apenas 3,9% por debajo del máximo registrado en septiembre. A su vez, el índice S&P 500 se mantuvo a 18 veces las ganancias de los últimos 12 meses de las empresas que lo integran, más caro que el promedio histórico de 16. Eso significa que las acciones tienen que seguir bajando antes de que parezcan baratas.

El riesgo de comprar durante una crisis es que los enfrentamientos políticos en Washington podrían ser una mayor calamidad de lo que Wall Street prevé. Si se avecina una cesación de pagos, una crisis financiera o una recesión, entonces los propios gestores de dinero reconocen que tendrán que modificar sus estrategias. "Si vemos evidencia de que hay un daño mayor y duradero, obviamente tenemos que reconsiderar", dice McCain.

La crisis real podría llegar en cuestión de días. Los republicanos de la Cámara de Representantes se niegan a elevar el límite de la deuda del país a menos que el gobierno del presidente Barack Obama suspenda la nueva ley de salud o apruebe alguna medida similar. El Departamento del Tesoro ha informado que se quedará corto de fondos el 17 de octubre, a menos de que pueda volver a pedir prestado.

En 2011, después de una batalla previa sobre el techo de la deuda, la agencia Standard & Poor’s Ratings Services redujo la calificación de EE.UU. de AAA a AA+, citando la incapacidad del sistema político para alcanzar acuerdos. Fitch Ratings dice que esta vez puede hacer lo mismo a menos de que el Congreso eleve el límite de la deuda en "una manera oportuna" antes del 17 de octubre.

Las agencias calificadoras esperan por lo general que el gobierno use la recaudación tributaria para atender la deuda, aunque el límite no sea ampliado. Otras facturas no serían pagadas. Para Fitch, eso amerita una rebaja. Por su parte, Moody’s Investors Service ha señalado que siempre y cuando los pagos de deuda se hagan, no rebajará la calificación de EE.UU.

Numerosos gestores de fondos creen que el Congreso elevará el techo de la deuda para no debilitar la posición de EE.UU. en el mundo. Pero incluso si los republicanos se rehúsan a hacerlo para el 17 de octubre, los inversionistas consideran eso como una táctica de corto plazo que no provocaría un daño duradero en los mercados financieros.

Después de la rebaja realizada por S&P en 2011, los precios de las acciones cayeron significativamente y los de los bonos au-mentaron conforme los inversionistas buscaron un refugio. Las acciones finalmente se recuperaron y se dispararon hasta batir nuevas marcas.

"Somos de la opinión de que las probabilidades de que haya un daño económico duradero son muy, muy mínimas", pun-tualizó McCain.

Steinberg señala que observará de cerca cualquier señal de perjuicio económico, pero tampoco prevé una crisis. "Esperamos que la debilidad nos permita hallar algunas gangas", dijo.

Un beneficio encubierto para los inversionistas es que la confusión podría retrasar cualquier reducción del estímulo mone-tario proveniente de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed).

La incertidumbre política fue una de las razones para que la Fed decidiera no recortar su programa de compras mensuales de bonos de US$85.000 millones en su reunión de septiembre. El banco central se vuelve a reunir a fines de octubre, y podría volver a aplazar la decisión. "Todas estas pataletas indican que la Fed mantendrá su curso por un período más prolongado", dijo Kotok.

"No prevemos un cataclismo", afirma Steinberg.

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