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Algo no salió bien

La trágica historia del inventor al que lo mató su propio invento

Carlos Manzoni
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26 de julio de 2019  • 15:04

William Bullock jamás lo imaginó; pero el invento que lo catapultó a la fama fue también el que lo llevó a la tumba. Este prolífico inventor diseñó una versión mejorada de la rotativa, algo que, en tiempos de expansión de la industria editorial, lo posicionó como uno de los genios de su época. Pero una correa fuera de lugar, una mala reacción y un poco de mala suerte acabaron con su vida y lo privaron de disfrutar de su éxito.

Bullock nació en 1813 (no hay registros del día y mes de su nacimiento), en Greenville, Nueva York. Para su desgracia, quedó huérfano a los siete años y fue criado por su hermano, con quien empezó a trabajar, ya de adolescente, como maquinista y fundidor de hierro.

Desde muy chico estuvo fascinado por la mecánica, por lo que leyó mucho sobre el tema y se convirtió en un verdadero erudito; a tal punto que a los 21 años tuvo su propio taller de maquinaria en Savannah, Georgia, adonde se había mudado hacía un tiempo. En ese taller, inventó una máquina cortadora de tejas, con la que demostró que tenía dotes excepcionales para los diseños industriales.

Años después, ya nuevamente establecido en Nueva York, inventó una prensa de heno y algodón, una sembradora de semillas y una máquina de corte de torno. También inventó un taladro de grano, que le valió un premio del Instituto Franklin en 1849. Representaba el prototipo del inventor mecánico, concienzudo en el diseño de sus máquinas.

Columna Algo no salió bien, en Lo que el día se llevó

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Pero este hombre no solo era prolífico en inventos. Mientras estuvo en Georgia, Bullock se casó con Angeline Kimball, con la que tuvo siete hijos. Y, cuando su esposa murió, en 1850, se casó con la hermana de esta, Emily Kimball, con quien tuvo seis hijos más.

A principios de 1850, se involucró en el mundo de los periódicos y comenzó a trabajar como editor de una publicación de Filadelfia, llamada The Banner of the Union. Este periódico luego se mudó a Catskill, Nueva York y, desde 1853, Bullock comenzó a trabajar en una imprenta de madera torneada a mano que tenía una autoalimentación, una idea que sentó las bases de sus últimas imprentas, una de las cuales diseñó en 1860 para la publicación nacional Frank Leslie Illustrated Weekly.

Finalmente, luego de mucho ensayo y error, Bullock logró su objetivo: a partir del diseño de la rotativa ideado por Richard March Hoe en 1843, creó una versión mejorada. En su invento, los grandes rollos de papel entraban automáticamente en la máquina, eliminando la necesidad de introducirlos de forma manual constantemente. Además, imprimía por las dos caras, doblaba el papel y cortaba las hojas por el lugar indicado con precisión.

En pocas palabras: en 1863, Bullock inventó la primera máquina rotativa automatizada de dos cilindros, con una capacidad de 10.000 impresiones por hora. En tiempos en los que los diarios querían aumentar significativamente sus tiradas y hacerlo en tiempo récord, este invento cayó "como anillo al dedo".

La rotativa inventada por Bullock
La rotativa inventada por Bullock

A sus 54 años, aquel huérfano apasionado por la mecánica, se había convertido en el inventor del momento, era reconocido como el hombre que había revolucionado la industria editorial y se había asegurado un muy buen pasar económico. Estaba en su mejor época; tocando el Cielo con las manos. Pero... siempre hay un "pincelazo" que lo arruina todo.

En abril de 1867, Bullock estaba ajustando su invento en un taller de impresión del Philadelphia Public Ledger cuando una correa se salió de lugar. Él no tuvo mejor idea que intentar acomodarla mediante un golpe con el pie y en ese instante selló su suerte: su pierna quedó aprisionada en la rotativa y la máquina se la aplastó.

En medio de la desesperación, algunos empleados consiguieron liberarlo, pero ya era tarde: la herida que sufrió en ese accidente se le infectó y "engangrenó". Pocos días después, el 12 de abril de 1867, mientras era sometido a una operación para amputarle la pierna, murió. Terminó así, a manos de su propio invento, la vida de uno de los más grandes inventores estadounidenses del siglo XIX.

* Si querés ver la columna en vivo, sintonizá los viernes a las 23 Lo que el día se llevó (martes a viernes), por LN+: 715 y 1715 de DirecTV, Cablevisión 19 Digital y analógico/ 618 HD y Flow, Telecentro 705 Digital, TDA 25.3, Telered 18 digital y servicio básico y Antina 6 digital.

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