
La transformación económica de la Argentina durante la última década no alcanza para crecer
Según el presidente de Edenor, falta modernizar las instituciones, reformar el Estado y retomar la senda exportadoraLa economía demanda instituciones modernas
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Bajo la sombra de la recesión y el desempleo, en la Argentina hay una obsesión compartida por el Gobierno, los empresarios y la gente: el crecimiento económico. El Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), el foro de hombres de negocios más influyente del país, tomó el tema como el eje de su próximo encuentro, que se realizará en Mar del Plata del 8 al 10 de noviembre.
"Todos estamos bastante de acuerdo en que la transformación que ha hecho la Argentina en los últimos años ha sido muy importante, pero también que no alcanza para generar un crecimiento sostenido del 6 al 7 por ciento, que es el que el país necesita para reducir el desempleo, la pobreza y la marginalidad", adelantó Fernando Ponasso, el flamante presidente del próximo coloquio.
-¿Qué nos falta para crecer?
-Bueno, los temas que hemos planteado para el encuentro: modernizar las instituciones, tener un Estado útil y barato y acceder a los mercados mundiales con productos y servicios con un mayor valor agregado. Además, tenemos que constituirnos en un verdadero polo de atracción de inversiones y entender que competimos con más de 100 países que están peleando por fondos. La Argentina, en el ranking mundial de competitividad, ha perdido muchísimos puestos en los últimos tres años, hoy somo bastante menos competitivos que en 1997.
Tenemos que volver a retomar la senda de la competitividad y del crecimiento, y para eso es absolutamente indispensable encontrar la forma de exportar productos con un mayor valor agregado. Si bien hemos hecho un salto interesante en la última década, estamos estancados en las exportaciones. Tenemos que volver a encontrar una senda exportadora.
-¿La convertibilidad forma parte de este debate o no se discute?
-No lo planteamos como materia de discusión, pero si alguien lo quiere plantear... Yo creo que la Argentina puede y debe encontrar un crecimiento verdaderamente importante dentro del esquema actual. Al fin y al cabo, aquí no estamos más que tratando de recrear lo que hemos hecho. Hemos crecido hace pocos años al 8%, al 6%, al 7 por ciento. Yo creo que podemos repetirlo, pero todavía tenemos que hacer algunas cosas que no hemos hecho.
-¿Qué incluiría esta lista de tareas?
-En primer lugar, la transformación del Estado. Es una asignatura pendiente, necesitamos un Estado que sirva y que sea barato. Tenemos que pensar no solamente en reducir drásticamente el enorme gasto público, sino en trabajar por el lado del cobro de los impuestos. Esto tiene que ver con una legislación tributaria simplificada, más equitativa, y con una gestión específica de cobranza más eficiente. Acá hace falta una reforma integral tributaria.
La característica fundamental de la nueva legislación debería ser alentar la competitividad y el crecimiento. Todo lo que hacemos en la Argentina tiene que estar orientado hacia esos objetivos. Este es un requisito indispensable para poder idear políticas inclusivas, que disminuyan la marginalidad y la pobreza.
Si la Argentina hace esto puede bajar los impuestos y tener un país que produzca a costos más competitivos. Porque claramente uno de los principales problemas que tenemos son los impuestos absolutamente distorsivos, que generan una enorme carga innecesaria a la producción: impuesto a la renta presunta, al endeudamiento empresarial... Incluso los impuestos que gravan el trabajo.
-¿Cuáles deberían ser la funciones específicas del Estado?
-La seguridad, la Justicia, la educación, la salud... Y la regulación, porque evidentemente los mercados también necesitan ser tutelados. La actuación del Estado debería estar orientada a la creación de mayor competitividad, a generar políticas que permitan que el sector privado pueda desarrollar sus negocios para el crecimiento del país. Pero es importante que eso lo haga en forma eficiente y que no resulte gravoso para la comunidad.
-¿La iniciativa del "compre nacional" le parece acertada?
-Esa no es una política activa, sino una medida equitativa que tiende a favorecer a las industrias locales. Las políticas activas del Estado pasarían por reordenarse a sí mismo. Para brindar los mismos servicios que hace diez años, el Estado (hablo de la Nación, las provincias y los municipios) gasta hoy US$30.000 millones más. Lo principal que debemos hacer es mejorar el management y la calidad de la gestión pública. Mejor política activa no hay.
-En el Gobierno hablan también de terminar con la "apertura ingenua"...
-Pelear por una relación más justa en el comercio internacional me parece muy bien. El tema de la apertura hay que analizarlo un poco más en detalle, la Argentina tiene una historia triste en este tema, no nos ha ido bien cuando el país estuvo cerrado. Si queremos repetir errores del pasado... Definitivamente, los países que crecen en el mundo son los más abiertos y competitivos.
-En cuanto al Estado como regulador, ¿las medidas que tomó el Gobierno, por ejemplo en el caso de Endesa (la compañía española que deberá optar entre su participación en Edenor y Edesur), preocupan a los empresarios?
-No, no... El Estado debe tener una presencia reguladora importante, porque fundamentalmente en materia de servicios públicos, donde hay muchos monopolios naturales, no debe estar ausente. Tiene que proteger a los consumidores, a las empresas, la creación y el desarrollo de nuevas inversiones. El modelo actual requiere que la regulación sea un elemento esencial de la articulación entre el Gobierno y las empresas de servicios públicos privatizados.
-¿Cuál sería el límite?
-Como en todo este tipo de cosas, no son demasiado precisos. El aspecto central es si las medidas o regulaciones, que deberían ser hacia la creación de mayor competencia, alientan nuevas inversiones o no. Los servicios públicos han estado creciendo a un ritmo espectacular, del 5 al 6% anual o más, y las inversiones que se han hecho han acompañado este crecimiento. Las inversiones son el indicador más preciso de dónde están los límites entre una buena o una mala regulación.
-Los usuarios, sin embargo, suelen reclamar un papel más activo por parte del Estado...
-Esto está vinculado con la modernización de las instituciones. Los entes reguladores, la Justicia, muchos legisladores no han terminado de internalizar que la Argentina es otra. La transformación económica fue tan rápida que la comunidad y las instituciones de la democracia no han crecido en la necesidad de acompañar este proceso. Por eso tenemos una brecha entre la transformación económica, los servicios que se prestan y las instituciones que la conforman. Pero atención, que la sociedad en su conjunto valora muy positivamente el proceso de privatización, y creo que también hay que analizar servicio público por servicio público, porque no todos son iguales.
-En cuanto a la reforma tributaria, las provincias y la coparticipación federal son un tema central...
-Bueno, tenemos un panel que habla de competitividad de las provincias. Lo que más nos preocupa en este aspecto es la capacidad de las provincias para gestionar eficazmente la cosa pública y atraer inversiones. Y la inversión requiere reglas de juego estables y respeto a los contratos. Muchas veces, una vez que se instala una actividad en una provincia aparecen nuevas regulaciones, nuevos impuestos o nuevas tasas que se quieren cobrar, y esto ha dado origen a más de un inconveniente. Es necesario que se entienda que esto no ayuda al crecimiento económico. Este manejo de la cosa pública también incluye un nuevo régimen de coparticipación federal o lo que se está haciendo en Córdoba, donde a pesar de haber bajado los impuestos hay un incremento en la recaudación.
La democracia debe atender las necesidades de la gente
La economía demanda instituciones modernas
Uno de los temas principales del coloquio será la modernización de las instituciones... -Cuando propusimos este tema pensamos que si bien la Argentina ha recuperado la democracia, es necesario demostrar que la democracia sirve para satisfacer las necesidades de la sociedad. Y para ello es necesario modernizar las instituciones que la conforman, porque sin instituciones modernas es muy difícil consolidar los avances que se han logrado en el plano de la transformación económica. Y esto lo vemos permanentemente. La modernización no sólo pasa por desarrollar una verdadera alianza entre gobierno y producción para poder hacer de la Argentina un país de alto crecimiento y de importante inserción en el mundo, sino que también pasa por modernizar la política y los partidos, la eliminación de las listas sábana, el financiamiento de las campañas, el funcionamiento del Parlamento, la administración de la justicia, la seguridad ciudadana... La democracia no es solamente el hecho de votar, tiene que ver con la participación ciudadana y fundamentalmente con las instituciones que la componen, que no han tenido la modernización necesaria para acompañar la meteórica transformación económica que tuvo nuestro país en los noventa.
-A la luz del escándalo por los sobornos en el Senado, ¿cómo ve la salud de estas instituciones?
-Lo que está ocurriendo en este momento no hace más que ratificar el acierto de los temas que hemos elegido, porque su tratamiento es de rigurosa necesidad y actualidad, para tratar de avanzar en el debate y en la búsqueda de consensos necesarios. La modernización de las instituciones tiene que ver también con la administración de la Justicia. El hecho de que no sea eficiente y no tenga la celeridad que debería tener hace que el costo de las transacciones de los agentes económicos sea sumamente elevado. Y todo esto tiene que ver con la elevada tasa de riesgo país que tenemos.
-¿Qué rol le cabe al empresariado en este proceso de alcanzar una mayor transparencia?
-Nosotros lo que estamos proponiendo es un amplio debate y discusión de este tema. Nuestra pretensión es que los empresarios participen activamente junto con los políticos y demás sectores de la sociedad que estén preocupados por el futuro de nuestro país, para ir generando los consensos necesarios para las modificaciones de fondo que estamos necesitando.
La transparencia es un requisito absolutamente necesario, pero no suficiente. Porque la transparencia en sí no hace que las instituciones y su funcionamiento sean totalmente eficientes. Ese proceso de autocrítica y modernización también lo tienen que hacer los empresarios.
Un empresario de la energía
Ponasso es presidente de la compañía Edenor desde 1992
Fernando Ponasso tiene 57 años. Estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, donde obtuvo los títulos de contador público y licenciado en Administración.
Luego fue becado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para realizar estudios sobre gestión de finanzas e inversiones en Torino, Italia.
La relación de Ponasso con la universidad no terminó con sus estudios. Fue profesor en la UBA y también en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina.
Es presidente de Edenor (Empresa Distribuidora Norte Sociedad Anónima), una de las dos compañías de distribución eléctrica de la ciudad de Buenos Aires, desde su nacimiento, en 1992.
En el currículum de Ponasso también figura su paso por Astra Compañía Argentina de Petróleo SA. Allí se desempeñó como gerente general, gerente general del holding y director de Inversiones y Nuevos Negocios.
El empresario es vicepresidente de la Asociación de Empresas de Servicios Públicos de la Argentina (Adespa) y presidente del Capítulo Argentino del Comité Mixto Empresarial Argentino-Español.
En el sector energético, Ponasso ocupa la presidencia de la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina (Adeera), una entidad que agrupa a 25 empresas de distribución eléctrica que atiende a casi 9 millones de clientes, y la vicepresidencia del Comité Argentino de Integración Eléctrica Regional (Cacier).
"Los empresarios tenemos que ser más eficientes y crear más riqueza y fuentes de trabajo -contesta cuando se lo consulta sobre el rol que deben cumplir los hombres de negocios en momentos de crisis. El crecimiento es el tema de fondo, un país que crece a altas tasas y con un Estado eficiente puede reducir el desempleo y la marginalidad."
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