Lagomarsino, hacia el consumo masivo
Harina: una empresa familiar lanzará 30 productos nuevos en el canal minorista de supermercados con sus marcas propias.
1 minuto de lectura'
La historia de Andrés Lagomarsino es muy similar a la de muchas familias argentinas.
Llegó de Génova, Italia, a principios de siglo, y luego de probar suerte en varios empleos alquiló con otros socios el molino Central Sud, en la localidad bonaerense de Avellaneda.
En 1953, lo compró y así comienza su expansión en el sector hasta llegar a lo que es hoy Lagomarsino, comandado por sus hijos Marcos y Leonardo Andrés: cinco molinos distribuidos en la provincia de Buenos Aires, un total de nueve centros fabriles, una facturación de 140 millones de dólares y una expansión en el abastecimiento de supermercados con el lanzamiento de 30 productos nuevos de consumo masivo.
Sus primeros pasos lo dieron en el cordón mayorista, que sigue siendo un sector prioritario para su negocio.
Proveen a 8000 panaderos de premezclas industriales de centeno, maíz y soja, junto con una serie de aditivos y mejoradores.
Hace un mes, Lagomarsino inauguró una planta para fabricar masa congelada en la que invirtieron 1,5 millón de pesos en sociedad con la firma francesa Neuhauser.
Con los europeos sellaron una alianza estratégica para este proyecto. Sin embargo, no quieren competir con sus clientes.
Un disparate
"Haremos brownies o bollería para que sean complementos del mostrador de los panaderos. Ponernos a competir con ellos sería un disparate", aclaró Marcos Lagomarsino, presidente de la firma, y uno de los accionistas junto con su hermano.
Ofertas de asociación o compra total de Lagomarsino no faltaron, pero todas fueron rechazadas.
La compañía está abierta a los joint venture para distribuir y comercializar una determinada línea de producto.
Otro ejemplo de este tipo de trabajo en conjunto, es la alianza con los norteamericanos de Rich Products, con el objetivo de desarrollar el productos de cremas vegetales.
Consumo masivo
El consumo masivo se volcó desde hace varios años a los supermercados. Hace 17 años que ya están en las góndolas de las grandes cadenas, con sus marcas Caserita (harina 0000) y Hogareña (harina leudante).
Luego, a través de adquisiciones fueron ampliando su oferta. En abril de 1991 compraron Fideería del Sur y sus marcas Qué Pasta y Rayito de Sol.
Tres años después adquirieron la planta de las galletitas El Orden y todas sus marcas.
La transformaron en una fábrica de rebozadores y pan rallado. Además, desarrollan tapas para empanada, gelatinas y bizcochuelos con marca Caserita.
"Incrementaremos nuestra participación en consumo masivo y en consumos industriales. Es posible que compremos otras marcas complementarias a las nuestras", afirmó Lagomarsino.
Su línea de productos suma un total de 140 y lanzarán 30 más a lo largo de este año.
En Capital Federal y el Gran Buenos Aires (40% de la población del país) Lagomarsino ejerce un liderazgo total en sus líneas, por intermedio de 60 vendedores de la empresa.
Actualmente se está estudiando el desarrollo de nuevos productos, siempre a partir de la industria madre, para lograr mayores beneficios tanto del know how como del aprovechamiento de los sistemas comerciales y de distribución.
Brasil, el gran mercado
El vecino país es el gran mercado al que apuntan y en donde ya están asentados.
En 1992 fundaron la firma Farisur, con base en Curitiba, para la distribución de su producto con esa marca en la zona sur de Brasil Exportan siete variedades de harina y están comenzando a trabajar con las premezclas industriales.
El 18 por ciento de su producción se destina a Brasil, que se vende a través de 21 representaciones.
Asimismo, exportan a Bolivia, Chile -con algunas trabas arancelarias- y países de América Central.
Mercados
Entre los mercados a los que Lagomarsino vende en el exterior, además de Brasil, se destacan Bolivia y Chile. Europa y Estados Unidos todavía lo están explorando con algunas muestras de sus productos. Pero en donde sus dueños ya hicieron algunos contactos y viajaron personalmente es en Rusia.
Allí esperan llegar con algún cargamento en el corto plazo.





