
Las cajas de profesionales constituyen un esquema de retiro alternativo al de reparto y al de capitalización y son la otra jubilación privada
En muchos casos, el aporte es obligatorio para médicos y abogados que trabajan de manera independiente; pagan beneficios superiores a los que cobran los autónomos por el sistema nacional, pero hay dudas sobre cómo evolucionarán en el futuro sus cuentas y su capacidad de hacer frente a sus compromisos
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Según el plan de estudio que diseñó, Valeria Gabella, de 25 años, se recibirá en abril próximo de abogada. Hernán Aschendorf, de 27 años, se recibió de actuario en economía en diciembre pasado y ahora tramita el título que lo habilitará para ejercer. Ambos piensan, por lo menos en el corto plazo, trabajar en la Capital Federal.
Más allá de que la jubilación aún sea un tema que no está en sus listas de prioridades, si los dos jóvenes profesionales trabajaran en forma independiente deberán iniciar sus aportes jubilatorios.
Valeria, ya abogada, deberá aportar a la recientemente creada Caja de Seguridad Social para los Abogados de la Ciudad de Buenos Aires (Cassaba). Hernán, por su ejercicio en el ámbito de las ciencias económicas, contribuirá al régimen general de autónomos.
Con edades similares, de profesiones vecinas y con trabajos que podrían ser muy parecidos, los aportes de ambos recorrerían caminos muy distintos y su jubilación, claro está, también. El profesional del derecho aportaría a un régimen solidario entre abogados que trabajan en la Capital Federal; el otro -el actuario-, al régimen general, solidario con todos los aportantes.
Dentro de los 124 sistemas jubilatorios que coexisten en el país, las 74 cajas profesionales -que cuentan con 600.000 afiliados y aproximadamente 55.000 jubilados y con una recaudación de más de 1000 millones de pesos por año-, se han posicionado como el único sistema puramente privado, ajeno a la administración y al control estatal.
Lejos de los problemas del régimen nacional y con un absoluto manejo de sus finanzas, abogados, médicos, ingenieros, contadores o psicólogos -por decir algunas de las muchas profesiones que cuentan con su sistema propio-, crearon sus propias cajas de profesionales para ocupar el lugar vacío que dejó durante años un deficiente sistema jubilatorio para los trabajadores autónomos. Ahora, quienes tienen la obligación de pagar a esta caja, están dispensados de aportar el régimen nacional.
Pero más allá de las bondades que sus defensores enumeran, varios especialistas critican algunos aspectos del sistema.
En la primera línea de los reproches está la falta de solidaridad del régimen. Mientras cada uno de los contribuyentes al sistema nacional -ya sea de reparto o capitalización-, destina una parte de los aportes a subvencionar una prestación básica universal garantizada por el Estado a todos los jubilados, los afiliados a las cajas solamente son solidarios con sus pares, es decir con otros universitarios matriculados en una determinada profesión pertenecientes a una misma provincia. Otra de las críticas viene por el lado del control de las inversiones. Mientras que las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) tienen férreos controles respecto de la manera de manejar sus inversiones, las cajas les rinden cuentas sólo a sus asociados y pueden diversificar sus inversiones. Según establezca la ley que las creó, algunas pueden invertir en plazos fijos, campos, inmuebles, bonos o, simplemente, enviar el dinero al exterior.
Finalmente, otro de los puntos de discordancia es la salud financiera a largo plazo.
Un informe elaborado en 2002 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), denominado Diagnóstico Institucional del Sistema Previsional Argentino, expresa sus críticas a la falta de información que existe sobre el tema. "No se tienen datos de población cubierta, ni información sobre la inversión, ni balances financieros y actuariales de estas cajas. Se supone que las provincias supervisan a dichas cajas pero, en la práctica, no las controla", dice un extenso informe.
Para todo las cajas tienen sus respuestas. Primero exhiben los beneficios que actualmente gozan sus jubilados, que generalmente están por encima de los del sistema de autónomos. Después esgrimen la escasa mora que tienen sus afiliados, a diferencia de la evasión previsional del sistema nacional.
También rescatan la posibilidad de que los afiliados tengan verdadera participación en las decisiones de la entidad.
Pero más allá de enumerar críticas y bondades, lo cierto es que cada vez son más las cajas provinciales y cada vez más los afiliados contribuyen a los fondos que administran.
Sistema privado puro
Al decir de la investigadora jefe de la filial Comahue del IERAL de la Fundación Mediterránea, Anahí de Tappatá, es el único sistema privado puro. "El sistema de capitalización es mixto, porque una parte de los aportes va al sistema de reparto. El jubilado de la AFJP va a cobrar sus aportes más la prestación básica universal. Este es el único privado puro y anterior a la reforma previsional de 1994", agregó.
Según un informe del investigador jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina, "en la Argentina, a diferencia de otros países, como, por ejemplo, Uruguay, donde hay un solo régimen previsional especial para todos los profesionales, hay una variedad muy dispersa de cajas que se organizan según la profesión y la provincia".
En general, son de afiliación compulsiva para los profesionales matriculados que ejercen en los límites de las provincias. Es decir, todo abogado que ejerza en Santa Fe deberá aportar a la caja de esa provincia. Pero si decide trabajar también en Córdoba, deberá hacerlo en las dos provincias.
"La financiación es con aportes personales y pagos que realizan los usuarios de los servicios profesionales en reemplazo de las contribuciones patronales, dado que los profesionales actúan como trabajadores independientes", resume el informe de Idesa.
El presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Abogados de Santa Fe y secretario adjunto de la Coordinadora de Cajas de Previsión y Seguridad Social para Profesionales de la República Argentina -entidad que agrupa a la mayoría de las instituciones-, Jorge Dalla Costa, considera que este régimen debe seguir siendo absolutamente prescindente de la esfera estatal.
"Defendemos las cajas independientes. No queremos entrar en el sistema", dijo a LA NACION desde Santa Fe. Además resaltó que con un aporte anual de 1500 pesos, los abogados santafecinos se jubilarán con 1000 pesos. "Ningún sistema nacional puede pagar ese monto", indicó.
Desde la trinchera de las cajas también sacan a relucir otros beneficios: otorgan, además de las prestaciones previsionales, otras de carácter asistencial y de salud a los profesionales y su grupo familiar.
Para Tappatá, la solución no está en la eliminación de este régimen, sino, todo lo contrario, en el perfeccionamiento. "Los profesionales pueden tener sus cajas, pero reguladas de una manera similar. Considero que deben aportar una parte al sistema de reparto y colaborar con el financiamiento del sistema público. No deben ser una isla", dijo la economista.
Quizás una de las características de las que debería aprender el sistema nacional es la flexibilidad de los aportes. "En las cajas profesionales se puede pagar todo a fin de año sin estar en mora once meses. Es decir, el profesional paga cuando tiene plata. En autónomos hay que pagar mensualmente", sostuvo el secretario general del Consejo Federal de la Previsión Social (Cofepres), Walter Arrighi.
La obligatoriedad del aporte surge generalmente del manejo de la matrícula profesional. Siguiendo con el ejemplo del abogado, quien quiera litigar en Capital Federal deberá necesariamente aportar a Cassaba.
"En muchas profesiones, el Estado obliga a sacar la matrícula; y si para obtenerla hay que pagar a la caja correspondiente, indirectamente me obligó a aportar a esa caja y no a otra", razonó Tappatá.
Fondos a futuro
La discusión más importante, y que aún tiene un final abierto, está en la posibilidad de que las cajas no puedan en el futuro hacer frente a las jubilaciones.
Jorge García Rapp, consultor independiente en seguridad social, sostiene que el riesgo existe. "No están fondeadas ni garantizadas las prestaciones a futuro. Acá hay una delegación de la función estatal, que delega en un sector corporativo de la sociedad una función pública", indicó.
El informe de Idesa sostiene que "hasta el momento no se ha observado alguna crisis grave de insolvencia, ya que la mayoría de las cajas no ha entrado todavía en plena maduración".
Para esta institución, el riesgo está en "el proceso de envejecimiento y la dinámica laboral del ejercicio liberal de ciertas profesiones, que va declinando en el tiempo y que sugieren la presencia de situaciones deficitarias en el mediano plazo".
Los consultores Roberto Lenox y Silvia Alzola también advierten sobre estos riesgos. "En el corto plazo, todas están en equilibrio de caja. Sin embargo, esto no significa que estén en equilibrio actuarial", concuerdan.
Desde la caja de abogados de Santa Fe, Dalla Costa considera que el manejo responsable de los fondos es la regla imprescindible en este tipo de organizaciones. "Siempre hay riesgos, pero hay que saber manejar las finanzas. Todas nuestras colocaciones las tenemos en los bancos Nación y Provincia de Santa Fe, en plazos fijos. No hacemos otras inversiones", informó.
Pero más allá de la polémica, nadie habla de suprimir este sistema que contribuye a ampliar la base de la seguridad social. Algunos hablan de perfeccionarlo o articularlo con el régimen nacional. Otros, de mantenerlo tal como está.
Para los ansiosos, sólo queda esperar. Quizá Valeria y Hernán, allá por 2040, tengan la respuesta y se podrá zanjar la discusión.
Sólo resta esperar que por entonces no sea tarde.
Detalles
Condiciones
- Extensión: algunas profesiones, como la de abogado, tienen una caja previsional en todas las provincias y la afiliación es obligatoria.
- Legislación: una reforma de 1994 permitió a los profesionales independientes dejar de aportar como autónomos y pasar a una caja previsional.
Curiosidades
- Prohibición: como al retirarse el profesional debe dar de baja la matrícula, jubilarse por este esquema equivale a dejar de trabajar.
- Diferencia: en el sistema jubilatorio nacional pasar a cobrar la prestación no impide seguir trabajando.
Compensadoras
- Distintas: son cajas creadas para otorgar a sus afiliados un beneficio adicional a la jubilación nacional por AFJP o reparto.
La caja de las viudas
Una de las características de los afiliados a las cajas profesionales de jubilación es justamente su poco apego a acceder al beneficio. Sucede que, a decir de varios especialistas, este sistema se ha ganado un apodo: "La caja de las viudas".
"Le decimos así porque muchos afiliados no se jubilan y siguen trabajando. Cuando mueren, el beneficio lo cobra la viuda", dijo un experto en el tema previsional.
Sucede que para acceder al beneficio es necesario renunciar a la matrícula profesional. En muchas profesiones, como abogados, médicos o contadores, la edad requerida para pasar al régimen de pasivo -65 años-, es aún temprana.
En las profesiones en las que la matrícula es habilitante, la renuncia a la colegiación es sinónimo de abandonar la vida profesional y muchos no están dispuesto a hacerlo.
Mientras, otros trabajadores miran a diario el calendario que los acerca a los 65 años.





