Las claves para planificar el año laboral en 2017

Mercedes Korin
Mercedes Korin PARA LA NACION
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8 de enero de 2017  

"Para 2017, a nivel laboral, quisiera..." Es un buen momento para completar los puntos suspensivos. El primer bimestre del año es, seguramente, la época en que más personas se proponen algo en esta parte del mundo. Ayudan el "efecto año nuevo" -según el cual el año recién estrenado trae consigo nuevas oportunidades-, la cadencia lenta del calor y la posibilidad de descanso que dan las vacaciones.

Los puntos suspensivos de quienes trabajan en relación de dependencia suelen completarse con deseos tales como: cambiar de área, obtener un aumento de sueldo, lograr un ascenso, cambiar de trabajo o empezar un emprendimiento. Ahora bien, al intentar que los deseos se concreten, por lo general no alcanza con cruzar los dedos esperando que la vida, el universo o la fe resuelvan a favor. Bienvenida sea, entonces, la planificación.

Así como planificamos para nuestro trabajo (un proyecto comercial de la empresa en que estamos, por ejemplo), podemos planificar para nosotros mismos: evaluar la viabilidad de los objetivos, identificar estrategias, ejecutar acciones y registrar resultados. Aquí van algunas preguntas que pueden ayudar para la propia planificación:

  • Afinación de objetivos. ¿Qué busco? ¿En qué medida depende de mí? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de lo que busco (tanto positivas como negativas)? Todo cambio conlleva riesgos: la libertad de armarse por cuenta propia viene sin aguinaldo ni vacaciones pagas. Un ascenso generalmente viene con estrés.
  • Identificación de estrategias. ¿Con qué cuento y cómo voy a ponerlo en juego? ¿Qué necesito y cómo voy a obtenerlo? Esto puede contemplar desde aceitar contactos hasta tener una actitud adecuada (pasar, por ejemplo, de una postura quejosa a una postura positiva).
  • Desarrollo del plan de acción. ¿Qué acciones tengo que encarar para implementar las estrategias en la práctica? Acá vale pensar cuestiones tales como: vincularme con alguien en particular, armar un proyecto y presentarlo o terminar el posgrado pendiente.
  • Registro de logros del proceso. ¿Para qué está sirviendo el plan de acción? Puede llevar a una evaluación tal como: "Trabajé diez contactos de calidad (por su incidencia, porque reconocen lo que tengo para ofrecer o porque me enseñan) y, de ellos, dos me recomendaron para un trabajo nuevo".
  • A nálisis de resultados. ¿Logré mi objetivo? Llega la hora de ver si se alcanzó lo que se deseaba, como lograr un aumento de sueldo o cambiar de trabajo. Si no lo logré, ¿a qué se debió? ¿Qué puedo modificar para volver a intentarlo (a la lectura que hice del contexto y mis posibilidades, a las estrategias, a las acciones)? ¿Logré otros objetivos que ni siquiera tuve en cuenta a la hora de planificar y que me resultaron una mejor opción? Por ejemplo, mientras me postulaba a un puesto para cambiar de trabajo, el jefe de mi jefe se enteró y me propuso un ascenso que además implica una experiencia en el exterior que va a ser importante en mi formación".

La autora es asesora en desarrollo profesional y creó el enfoque Modo Delta

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