
Las empresas apuestan a la calidad
Por Rafael Mathus Ruiz Para LA NACION
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Las empresas argentinas comienzan a reconocer que debido a las exigencias de calidad, un dólar a tres pesos no siempre garantiza que puedan vender al exterior lo que producen. Por ello, muchas de ellas, en particular las pequeñas y medianas, buscan certificar sus productos y sus procesos de gestión bajo las normas vigentes, un fenómeno que está en franco ascenso.
En la Argentina, esta tarea está en manos del Instituto Argentino de Normalización y Estandarización (IRAM), que además de definir sus propias normas, representa a la Organización Internacional de Estandarización (ISO, según sus siglas en inglés), el lugar donde se definen los estándares internacionales de calidad, como la serie de normas ISO 9000. Este año, el IRAM emitirá un 40% más de certificados que en 2004.
"Cada vez son más las pymes que vienen al instituto y reconocen que la certificación es un elemento de defensa de sus intereses. No noto una avalancha, pero si una predisposición porque están entendiendo que, si no lo hacen, tarde o temprano desaparecen", dijo durante una entrevista con LA NACION José Ignacio López, presidente del organismo, que este año celebra su 70» aniversario.
Los datos indican, de hecho, un acercamiento del sector privado a las certificaciones. El IRAM espera certificar este año unos 385 sistemas de gestión de calidad, de gestión ambiental y de salud y seguridad ocupacional, casi el doble de las homologaciones entregadas dos años atrás, cuando se reactivó la economía. A su vez, nueve de cada diez empresas que participan del proceso pertenecen al universo pyme.
La razón de este fenómeno es simple: las exigencias crecen, sobre todo en los países desarrollados, donde se concentra el mayor poder de consumo. El mes pasado se emitió la ISO 22.000, una nueva norma que busca controlar la elaboración de agroalimentos. "Las grandes empresas están empezando a certificar sus productos con esa norma, que va a ser más significativa que la serie de normas ISO 9000 o la ISO 14.000 (sobre medio ambiente)", vaticina López.
Para López, la labor del IRAM es fundamental para que el país gane competitividad y credibilidad. "La certificación es el mecanismo para que los argentinos podamos posicionarnos en el mundo. Tenemos que hacer las cosas de forma tal que nos acepten, y eso ocurre cuando controlamos la producción con normas imparciales. Así, colocamos productos en el mundo y así vamos a ser creíbles", explicó.
Desde su nacimiento, el instituto certificó más de 12.500 productos y 1245 sistemas de gestión, de los cuales 1070 se agrupan bajo la norma ISO 9001. Uno de los casos quizá más particulares es la base argentina Vicecomodoro Marambio, en la Antártida, que recibió la ISO 14001:96 por su gestión ambiental. Además, más de 12.500 productos tienen hoy una certificación vigente.
Los ingresos del IRAM rondan los 22 millones de pesos y surgen de las certificaciones y de los cursos que dicta. El instituto no tiene un objetivo comercial y no recibe ayuda estatal en forma directa, según aclaró López. Los recursos se reinvierten en su totalidad en la capacitación del personal y en mejorar el servicio a los clientes. "Somos una ONG sin fines de lucro, acá no hay accionistas", dijo.
Condición de mercado
Desde el sector privado reconocen la importancia de las certificaciones. "Hoy en día el tema de la certificación pasa a ser una condición de mercado, desde las normas de calidad hasta las medioambientales. Incluso pasan a ser trabas paraarancelarias", dijo Fernando Sánchez Checa, jefe del departamento pymi de la Unión Industrial Argentina. Sánchez Checa afirmó, además, que un alto porcentaje de las pymes que exportan cuenta con una certificación. "El principal problema de las más pequeñas es el costo de conseguir la certificación, no sólo por el sello, sino por el proceso para conseguirla, que es un proceso de consultoría", indicó.
Según especificó López, el proceso demora hasta un año y medio y tiene un costo que oscila entre los 1000 y los 3000 pesos mensuales. Durante ese período, el IRAM capacita al personal de la empresa y realiza controles. López agregó que las normas, en general, no exigen una alta inversión por parte de las empresas. "En Morón tenemos un caso piloto que está ingresando en su tercer año. Se van a certificar quince empresas con financiamiento del municipio. Creo que, en el caso de las pymes, ése el camino por seguir", sostuvo.
Más allá de las pymes, López ve una tendencia hacia la calidad que a su vez cree que refleja un cambio cultural en las empresas: "Antes teníamos que ir a golpear a la puerta de las empresas. Hoy vienen a nosotros para ver cómo pueden hacer para lograr un posicionamiento".
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