Las empresas europeas buscan fuentes alternativas de crédito

Deborah Ball
Dana Cimilluca
Patricia Kowsmann
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30 de agosto de 2012  

Compañías en el sur de Europa están recorriendo el mundo som­brero en mano en busca de finan­ciación, en momentos en que la disponibilidad de crédito en los bancos locales se está agotando. Muchas están recaudando dine­ro en regiones más saludables como América Latina y Estados Unidos.

Muchas empresas europeas de­penden de préstamos bancarios, usualmente de instituciones de sus países de origen. Sin embargo, úl­timamente se han encontrado con que los bancos locales están menos dispuestos a conceder crédito y más dados a cobrar más. Los prés­tamos bancarios a empresas en la zona euro han caído 43% en lo que va del año en comparación con el mismo lapso de 2011, y en el plazo de cinco años el otorgamiento de crédito ha descendido 68%, según datos de Dealogic.

La búsqueda de financiación alternativa es otra señal de que la crisis de deuda europea está lejos de haber terminado. De hecho, po­dría intensificarse en las próximas semanas, cuando la Comisión Eu­ropea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Inter­nacional (FMI) evalúen si Grecia ha hecho lo suficiente para reducir sus deudas. Al mismo tiempo, algunos economistas anticipan que España va a solicitar un paquete de rescate para controlar su propia deuda.

Por ahora, las empresas de primer orden del sur de Europa pueden todavía aprovechar el mercado internacional de bonos en busca de financiamiento. Sin embargo, otras empresas se ha­llan bajo una creciente presión para encontrar alternativas. Una medida obvia, la venta de activos, no es atractiva porque la depre­sión del mercado de fusiones y adquisiciones obligaría vender a precios de liquidación.

Todo eso ha llevado a las empre­sas a buscar fondos en una fuente remota de posibles prestamistas, incluyendo bancos extranjeros y firmas de private equity. Para ase­gurar la financiación, las compa­ñías se han visto obligadas a cerrar acuerdos poco tradicionales.

Algunas buscan préstamos ga­rantizados con activos tales como subsidiarias, participaciones mi­noritarias en otras compañías o cuentas por cobrar. Con frecuen­cia, esos activos se encuentran en países más seguros, como EE.UU. o Gran Bretaña, lo que los vuelve más aceptables para los acreedo­res extranjeros.

Cuando a principios de este año la empresa cementera española Ce­mentos Portland Valderrivas esta­ba renegociando su deuda banca­ria de 1.530 millones de euros, sus bancos exigieron que redujera su nivel de endeudamiento. La com­pañía, que registró una pérdida de 327 millones de euros en 2011 y ha enfrentado una caída de dos tercios en el consumo de cemento desde 2007, podría haber vendido una parte de la empresa, pero se mostró reacia a hacerlo.

En su lugar, negoció un comple­jo acuerdo con Blackstone Group LP: le vendió, por US$430 millones, un bono a seis años con un rendi­miento de 10% garantizado por su filial estadounidense. También le pagará a Blackstone una parte del flujo de caja del negocio estadouni­dense al final de los seis años.

El acuerdo permitió que Ce­mentos Portland evitara vender su división estadounidense, justa­mente cuando la construcción ci­vil en EE.UU. empieza a repuntar. La empresa captó dinero suficien­te para reducir su deuda bancaria a US$1.100 millones de euros.

"Los bancos querían una re­ducción de nuestra deuda", dijo su presidente ejecutivo, Juan Bé­jar, en una entrevista. "El desafío para el sector de cemento en Espa­ña hoy en día es conservar nuestros activos. Ese refinanciamiento fue la solución".

Blackstone ve potencial para más negocios de este tipo con firmas europeas. "Habrá más situaciones como esa, en la que empresas necesiten capital para reducir sus deudas y poder reci­bir préstamos de los bancos", dijo Tripp Smith, director gerente de Blackstone.

Cuando Portugal Telecom ne­cesitó renegociar recientemente una línea de crédito de 1.200 mi­llones de euros, los bancos acor­daron sólo un paquete de 800 mi­llones de euros. Debido a su gran presencia en Brasil, PT acudió a Banco do Brasil por 100 millones de euros para llenar la brecha. Luego recaudó otros 400 millones de euros con la emisión de bonos en Portugal.

En julio, Energias de Portugal aseguró un préstamo de 1.000 mi­llones de euros del China Develo­pment Bank Corp. El acuerdo fue parte de una venta de 21% de la empresa a la estatal china Three Gorges Corp.

"Eso es el resultado directo de las tensiones y presiones en los mercados de capital", dijo Jim Es­posito, presidente del Grupo Euro­peo de Financiación, de Goldman Sachs Group Inc. "Es un camino po­sible para ciertas empresas en bus­ca de fondos muy necesarios".

—Santiago Pérez contribuyóa este artículo

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