
Las notas de las calificadoras son una guía para los inversores
La valoración que asignan define en buena medida cuánto dinero habrá disponible para un país y también el costo que tendrá
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Las calificadoras de riesgo son las que se encargan de decir qué calidad tiene una emisión de deuda de un país o una empresa. Es decir, cuáles son las probabilidades que tiene quien prestó de recuperar el capital y los intereses prometidos.
Las tres más importantes utilizan un sistema similar de letras. Lo más conocido en la Argentina son las calificaciones para "riesgo soberano", es decir, para los bonos de los gobiernos nacionales. Pero también se asigna "nota" a emisiones de provincias (ratings subnacionales) o empresas.
Además de la nota aparece un "outlook" o perspectiva para el país, que es un dictamen sobre la tendencia de su economía. Eso es lo que Standard and Poor´s (S&P) redujo la semana última para la Argentina.
El sistema de letras para la deuda soberana asigna la "A" para los deudores más confiables.
Tres "A" identifican en Fitch y en S&P a los deudores que merecen el mayor de los créditos. Moody´s dice lo mismo con una "A" mayúscula seguida por dos minúsculas.
Ese rótulo identifica al "top" de la categoría "grado de inversión" o "investment grade".
Las propias agencias aclaran que sus notas no son una recomendación de comprar, vender o mantener activos en cartera. Es decir, si alguien compra bonos de un país que tiene una calificación razonable y luego se lleva la sorpresa de una crisis enorme que reduce a cenizas sus ahorro, no puede hacerles juicio a las calificadoras.
El grado de inversión significa que se está haciendo una inversión segura, que las probabilidades de cobrar son altísimas. O mejor, que el riesgo de no poder recuperar el dinero es casi inexistente.
Los papeles así calificados sufrirán, previsiblemente, las menores variaciones en el mercado secundario. Muchos inversores como compañías de seguros no pueden invertir en papeles que no tengan ese grado de calidad.
El mensaje de semejante categoría sería que "se ganan pocos intereses y no hay oportunidades de obtener una fortuna de la noche a la mañana por las variaciones de la Bolsa. Pero tampoco se corre el riesgo de perderlo todo en un abrir de cerrar de ojos".
Son papeles elegidos por quienes suelen mantenerlos "a finish", es decir, hasta el final de la vida del instrumento.
Parecería paradójico que alguien que se va a quedar con un bono hasta que éste extinga elija uno que rinde menos. En teoría, no deberían importarle las variaciones que sufra en la Bolsa, ya que no piensa deshacerse de ellos.
Pero ocurre que las inversiones financieras forman parte de los balances. Y el activo de una empresa puede sufrir deterioros importantes al valuar la cartera según las cotizaciones de mercado. Y contra ese activo es como se consiguen créditos, por ejemplo.
Las categorías "B" incluyen el denominado "riesgo especulativo". Es decir, el mensaje subyacente es que "se gana más dinero, pero los riesgos de no cobrar comienzan a aparecer". Por eso mismo, las oscilaciones en la Bolsa suelen ser mayores.
Son papeles en los que es más frecuente la "especulación" en el mercado secundario. Es decir, obtener ganancias por comprarlos y venderlos al poco tiempo. O lo que los especialistas llaman "hacer trading".
Cuando se emite un bono, se le puede asignar un rendimiento: por ejemplo la tasa LIBO más 13/16. Si el comprador en la emisión los obtiene por un valor algo por debajo del valor nominal, tendrá un rendimiento adicional, denominado "rendimiento al inversor". Esa será su ganancia si los mantiene en cartera hasta el final de la vida del instrumento.
Pero puede que el tenedor del papel advierta poco después de la licitación que el papel aumentó bastante en el mercado secundario y que quiere cobrar ya la diferencia. Es más probable que una buena y atractiva modificación en los precios ocurra con los papeles de grado especulativo.
Lo que no quiere decir que no haya empresas o personas que compran papeles de grado especulativo para obtener rendimientos mayores y los mantengan en cartera hasta el final. Lo que es verdad es que quienes toman los bonos "a finish", en general, suelen usar una proporción más baja de papeles que no son de grado de inversión.
Los mensajes de las calificadoras son muy escuchados por los inversores. Hay empresas que no pueden invertir en títulos que no sean de grado de inversión. A veces por reglamentos propios, otras por los impuestas por los organismos que las supervisan.
De modo tal que para quienes no tienen esa categoría hay, en la práctica, una menor cantidad de dinero disponible. Y la cantidad se reduce a medida que se cae en las notas.
Es decir, se depende del capital más osado, que, por supuesto, reclama más rendimientos por su osadía.
Las calificaciones son una mirada con instrumentos de análisis racional sobre el funcionamiento de las economías nacionales. E incluyen numerosos puntos objetivos, entre los que se cuentan la inflación, el nivel de reservas, la balanza comercial y el producto bruto interno. Y también otros subjetivos, tales como el escenario político.
No todas ponderan del mismo modo los mismos factores. Por ejemplo, los especialistas aseguran que S&P le da más valor a la fortaleza del sistema financiero y por eso asigna una mejor nota a la Argentina que Moody´s, que mira más la relación entre deuda externa y exportaciones.
Según Carlos Pérez, de la Fundación Capital, esa diferente ponderación de la importancia de los dos indicadores explica también que Moody´s asigne a México grado de inversión y S&P no.
El argumento es que México mejoró muchísimo su nivel exportador a partir del nacimiento del Nafta, pero tiene un sistema bancario que todavía no superó la debilidad que le produjo la devaluación que en diciembre de 1994 disparó el efecto tequila.
En tanto, los paquetes de ayuda -como los que recibió el propio México en 1995- significan en todo caso que alguien -el FMI o el Tesoro de los EE.UU.- funcionan como "prestamistas de última instancia". De alguna manera, significa que los mercados no están evaluando racionalmente un país y que por ello no lo tratan como merece.
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