
Las obras sociales de ejecutivos buscan condiciones especiales
Quieren tener la opción de entrar a competir al lado de una prepaga médica.
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El humor está enrarecido. Es que las obras sociales de personal de dirección quieren entrar a competir en la desregulación del mercado de la salud, pero con condiciones particulares.
"Así como las prepagas pueden optar por inscribirse en el nuevo Sistema Nacional de Salud que regirá a partir del 1º de enero próximo, nosotros queremos tener la opción de poder negarnos a ingresar a ese sistema", explicó a La Nación Horacio Martínez, presidente de la Obra Social de Actividades Empresarias y secretario general de la Federación Argentina de Obras Sociales de Personal de Dirección.
La propuesta fue enviada a la Superintendencia de Servicios de Salud el 21 de julio pasado. En ella se plantea la creación de dos tipos de registros: uno con un sistema de incorporación abierta, es decir, que puedan ingresar todos los beneficiarios que la escojan, y otro con ingreso condicionado, o sea que la afiliación debe atenerse a las cláusulas de sus estatutos sociales en materia de admisión de beneficiarios.
Otra propuesta de la Federación se basa en fijar un cupo en el ingreso de nuevos afiliados. Actualmente, las obras sociales de personal de dirección tienen un límite de ingreso del orden del 20 por ciento de su cartera. Es decir, si una obra social de dirección tiene 1000 afiliados no puede permitir el ingreso de más de 200 nuevos beneficiarios. Pero en el nuevo marco este porcentaje podría ser aún menor.
En la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas, Acami, que es la otra entidad que agrupa a las obras sociales de dirección, sostienen que este cupo debe ser mucho menor que el que rige a la fecha. "Si el Gobierno no quiere que nos pase lo mismo que a las obras sociales sindicales, en OSDE, que tenemos casi un millón de afiliados, no tendríamos que captar a más de 5000 nuevos beneficiarios", ejemplificó a La Nación Tomás Sánchez de Bustamante, presidente de OSDE y de Acami.
"Lo que nosotros planteamos es la opción de aceptar o de negarnos a brindar un Programa Médico Obligatorio (PMO) de $ 20, ya que algunas entidades de este tipo tenemos una prestación que ronda los 50 pesos per cápita", agregó Martínez.
Para Sánchez de Bustamante, el PMO "tal como está ahora" no se puede brindar ni con $ 20 ni con $ 30.
Desde la Superintendencia de Servicios de Salud aseveran que todos los sectores van a participar del proceso de desregulación, pero el director de ese organismo, Rubén Cano, indicó a La Nación que "se está estudiando la opción de que las obras sociales de dirección tengan un cupo de ingreso".
En la iniciativa de la Federación se fija un plazo de dos años para solicitar la baja de servicios de una empresa que se haya inscripto en cualquiera de los dos registros. Para el caso de los agentes de salud que entren en el nuevo esquema, la iniciativa oficial no impone un límite de años de servicios y la empresa que desea retirarse de la prestación debe anunciarlo con 90 días de anticipación.
Malestar entre privados
Ante la posibilidad de este escenario, que comenzó a plantearse desde hace unos quince días, las prepagas ya han comenzado a hacer escuchar sus protestas. La razón: perderían la posibilidad de captar al afiliado con mayores sueldos y, en consecuencia, con mayor nivel de aportes.
Los hombres de las prepagas sostienen que si la desregulación se da de esta manera, la propuesta deja de interesarles económicamente y off the record aseguran que las obras sociales de dirección ya habrían obtenido el visto bueno de Economía para tener un régimen especial. "De esta manera, sólo nos quedará por captar a los trabajadores con los salarios más bajos. Nosotros esperábamos compensar esta situación con las captaciones que hiciéramos de las obras sindicales", reconoció un operador.
Las obras sociales del personal de dirección de las empresas poseen casi 1,3 millón de afiliados. Para acceder a una obra social de dirección hay que tener un salario superior a los 1500 pesos.
La estimación de un valor de 20 pesos para el PMO es el punto de conflicto en el nuevo esquema de salud que regirá a partir de 2001. Salvo las obras sociales sindicales, ni sus pares del personal de dirección ni las prepagas estarían dispuestas a otorgar servicios a ese monto. "Si nosotros logramos dar salud por 20 pesos nos llamarían de Estados Unidos para que resolvamos la situación del sector en ese país", ironizó Claudio Bellocopitt, presidente de Swiss Medical Group.





