Las oscilaciones de los mercados dividen a los inversionistas de cara al futuro

E.S. Browning
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25 de julio de 2011  

Las inquietantes oscilaciones de las acciones se han convertido en la norma durante las últimas semanas en Wall Street, una señal del profundo desacuerdo entre los inversionistas acerca de si es el momento de comprar o vender.

La inusual volatilidad plagó los mercados en junio y volvió a hacerlo la semana pasada, cuando el Promedio Industrial Dow Jones (PIDJ) cayó 95 puntos el lunes, remontó 202 el martes y otros 152 el jueves.

El Dow Jones ha tenido 18 días en los que se movió más de 100 puntos desde su marca récord en abril. La cuenta del vaivén dice que fueron nueve bajas y nueve alzas.

La perspectiva optimista sostiene que la amenaza de cesaciones de pagos de las deudas en Estados Unidos y Europa es un problema que se puede evitar o manejar. Otros problemas, como el desempleo y la vivienda en Estados Unidos y el sobrecalentamiento de la economía de China, se contemplan desde un enfoque similar.

Este estado de ánimo contribuyó la semana pasada a la subida de las acciones, a pesar de que los optimistas reconocen que su ansiedad se incrementaría si, en efecto, EE.UU. incumple sus obligaciones de deuda, o si los problemas fiscales europeos se propagan a España e Italia. Los pesimistas responden que solucionar tales problemas perjudicaría a los mercados mundiales y, al final, hundirían las acciones.

"La gente está dividida", dice Michael Darda, economista jefe de la corredora MKM Partners. Darda se cambió de bando la semana pasada, urgiendo una mayor cautela porque teme que la crisis de la deuda europea y la desaceleración del crecimiento económico en China harán casi imposible que las empresas de EE.UU. mantengan sus márgenes de ganancias.

Esa combinación podría arrastrar las acciones este año, sostiene Darda, que desde 2009 era parte del bando de los optimistas.

Esta semana parece proclive a ver más grandes movimientos, mientras los inversionistas y las empresas de calificación digieren las noticias de Washington y echan un vistazo más de cerca al paquete de rescate para Grecia.

Con el avance de la semana pasada, el Dow Jones está a 129,38 puntos por debajo de su máximo antes de la crisis, de 12.810,54 puntos, registrado el 29 de abril. La escalada es un signo de que el optimismo puede estar contagiándose entre algunos inversionistas.

"El hecho es que en el largo plazo, los inversionistas [profesionales] tienden a ser optimistas acerca de las acciones", dice Phil Roth, analista de mercados de la corredora Miller Tabak + Co.

La información de Investors Intelligence, que hace un seguimiento de los boletines de analistas sobre la evolución de las acciones, muestra que desde 1962, estos expertos han sido alcistas en una proporción de casi 2 a 1, en promedio. La semana pasada, la cifra fue de 2,2 a 1.

"El auge del comercio mundial, la fuerte productividad de las empresas y el creciente capital disponible constituyen el escenario que uno diseñaría para apuntalar el mercado y eso es lo que tenemos en la actualidad", sostiene Marc Stern, presidente de Bessemer Trust, que supervisa US$65.000 millones en Nueva York.

Algunos inversionistas se han fijado más en fundamentos del mercado -por ejemplo, cuáles son las compañías con buen desempeño-, en vez de los factores más macroeconómicos. Estos inversionistas se han visto especialmente impresionados por una cadena de fuertes ganancias en el segundo trimestre, como es el caso de IBM, Coca-Cola, Apple y Harley-Davidson. Esas ganancias han hecho que algunos se olvidaran momentáneamente de los problemas de las deudas soberanas.

Sin embargo, otros inversionistas temen que la economía de EE.UU. sigue siendo demasiado débil para crecer a un ritmo estable sin ayuda del gobierno.

"Estamos preparando a nuestros clientes para un período de crecimiento por debajo de lo normal y retornos menores", dijo Leo Grohowski, jefe de inversiones de BNY Mellon Wealth Management, que maneja US$170.000 millones en activos en Nueva York. Los clientes deben estar preparados para más vaivenes súbitos en los mercados en los próximos 10 años, indicó.

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