
Las telefónicas estudian su divorcio
Con vistas a la desregulación, las compañías deshacen sociedad en Startel, Telintar y Miniphone.
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Telefónica de Argentina y Telecom, las dos operadoras del servicio telefónico básico que surgieron en 1990 de la privatización de ENTel, acelerarán los pasos para dividir los múltiples negocios en los que están asociadas, como un prólogo para la completa apertura a la competencia que deberá producirse a más tardar desde noviembre del año 2000.
Las dos compañías tienen la decisión estratégica de diferenciarse entre sí, aunque hasta ahora Telefónica fue la que mostró mayor determinación: hace sólo dos semanas se apuró a comunicar unilateralmente a la Bolsa de Comercio que su directorio había resuelto dividir el negocio de redes de datos que hoy explota Startel.
"Nos llevamos bárbaro, pero en un mercado desregulado como el que se viene, eso no puede seguir", dijo a La Nación un alto ejecutivo de Telefónica que habló a condición del off-the-record.
El divorcio abarcará tanto servicios sobre los que Telecom y Telefónica tienen exclusividad como aquellos en los que desde un primer momento estuvieron expuestos a la competencia de terceros.
Telintar por dos
En realidad, el único negocio monopólico en el que se van a dividir es el de Telintar, la operadora del servicio internacional, y que desde hace unos dos meses funciona mediante dos unidades de negocios separadas: Telintar Norte y Sur, que canalizan las llamadas originadas o destinadas a sus respectivas áreas geográficas de cobertura.
La Secretaría de Comunicaciones ya analiza una presentación de Telecom y Telefónica para concretar la división de Telintar, un trámite cuya iniciación se postergó hasta comienzos del año.
Según personas familiarizadas con el tema, cuando las dos compañías hicieron un primer esbozo de esa idea, de inmediato se habrían presentado las norteamericanas AT&T, MCI y Sprint para reclamar una mayor apertura del juego: querían su porción en el segmento.
De Startel a Servicios Globales
Telintar, sin embargo, parece ser una de las escisiones relativamente más fáciles que tienen por delante los circunstanciales socios:
- Startel: aunque Telefónica adelantó a la Bolsa la decisión de su directorio sobre la división de esta firma, su concreción está condicionada al "acuerdo entre los dos propietarios, para salvaguardar en el futuro la prestación del servicio a los clientes de la compañía".
El segmento en el que actúa Startel es uno de los que mayores perspectivas de desarrollo tiene en el futuro, ya que allí están todos los llamados "servicios de valor agregado", con redes de voz y datos, imágenes, Internet y redes virtuales, entre otras prestaciones.
En este terreno es donde comenzarán a reflejarse en el corto plazo los efectos de las alianzas globales en las que participan Telefónica y los hasta ahora accionistas principales de Telecom, que son France Telecom y Stet/Telecom Italia.
Todas ellas ya anunciaron su determinación de aprovechar para la operación local todas sus alianzas internacionales.
Telefónica de España está alineada con British Telecom y MCI y, en consecuencia, su extensión en la Argentina privilegiará a MCI en las llamadas hacia los Estados Unidos.
Y esas alianzas son también las que aceleran el paso de la adopción de políticas de negocios independientes. En el caso de los datos, Telefónica ya dio señales al respecto el año último, cuando dejó constituida Servicios Globales SA, para hacerse cargo de su parte dentro de Startel.
Para los clientes, en muchos casos será difícil elegir, sobre todo cuando sus negocios funcionan indistintamente en las áreas de Telefónica o de Telecom.
Cuando se les pregunta eso a los ejecutivos de las dos empresas, aseguran que "se adoptarán los recaudos necesarios para asegurar la prestación de los servicios convenidos con Startel, y eso estará resuelto antes de la escisión". En Telefónica, empero, aceptan que es una prioridad acelerar el divorcio, porque debido a sus estrategias globales necesitan armar un sólo paquete con todos los mercados en los que opera.
Esta consolidación de diferentes negocios es una forma de mejorar su posición negociadora internacional. En el tráfico internacional, por ejemplo, existe la "tasa de corresponsalía", el costo al que se canalizarán sus comunicaciones en el exterior.
Miniphone y PCS
- El negocio celular se perfila como la división más compleja, y tanto lo es que "de eso ni se habla aún".
Telefónica y Telecom tienen sus propias subsidiarias individuales en el interior: Unifón y Personal, respectivamente. Pero en el área metropolitana están asociadas en Miniphone. Y ésta es la separación técnicamente más compleja.
Aunque de baja incidencia en la discusión, Miniphone incluye también el control de Radiollamada, la empresa de mensajes personales.
Análisis preliminares de las dos empresas consideran que una alternativa es la que se presenta con el futuro servicio de PCS (por sus siglas en inglés de servicio de comunicaciones personales), una variante tecnológicamente superior a la actual telefonía celular.
Este negocio está en pleno proceso de licitación para el área metropolitana, con dos licencias que serán adjudicadas a operadores diferentes de los que ya actúan en telefonía básica o celular. Sin embargo, hay una tercera licencia adjudicada directamente a Telefónica y Telecom, y ésa es, parece, la llave para que éstas se divorcien en buenos términos en Miniphone.
La posibilidad concreta es que una sola de ellas se haga cargo de la licencia de PCS y la otra se quede con Miniphone, que no estaría acotada tecnológicamente ya que las regulaciones también prevén que las actuales empresas de telefonía celular puedan migrar hacia nuevas tecnologías digitales.
A la larga, los celulares de hoy y los PCS tendrían las mismas posibilidades."Este es el segmento en el que menos energía hemos puesto hasta ahora", remató un ejecutivo de Telefónica.
La rapidez con que se concrete el divorcio depende de varios factores:
- Que Telecom y Telefónica se pongan de acuerdo sobre los términos de la separación.
- Que cada separación no tenga efectos perjudiciales sobre los clientes (que se garantice la prestación del 100% de los servicios que estos reciben hoy).
- Que las autoridades regulatorias (la Secretaría de Comunicaciones) lo autoricen.
Cuestionadas siempre por su poca predisposición a aceptar la competencia, Telefónica y Telecom están a la puerta de empezar por el comienzo: la competencia entre ellas mismas.






