Las turbulencias lastran a los bancos europeos

Max Colchester
Jenny Strasburg
Margot Patrick
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22 de enero de 2016  

Los inversionistas temen que los bancos italianos, como Banca Monte dei Paschi di Siena, no tengan los recursos suficientes para sobrevivir una crisis.
Los inversionistas temen que los bancos italianos, como Banca Monte dei Paschi di Siena, no tengan los recursos suficientes para sobrevivir una crisis. Fuente: Reuters - Crédito: Max Rossssi

LONDRES—Los bancos europeos han estado en un lento sendero hacia la recuperación, pero las turbulencias de este mes en los mercados probablemente frenarán esa marcha y, a su vez, podrían amenazar las perspectivas económicas del continente.

Los temores sobre la desaceleración de China, el derrumbe de los precios del petróleo y una crisis que se profundiza en los bancos italianos han vapuleado las acciones de los bancos europeos justo cuando muchos de ellos estaban estabilizando sus negocios después de años de crisis financieras y económicas. En las primeras tres semanas de 2016, las acciones de los bancos europeos han caído 16%, frente a un descenso de 10% en los mercados bursátiles del continente.

El declive amenaza no sólo a sus accionistas. Analistas dicen que las condiciones significan que Deutsche Bank AG, Barclays PLC y Standard Chartered PLC podrían demorarse más en llevar a cabo reestructuraciones y mejorar sus retornos bajo el mando de presidentes ejecutivos que asumieron el año pasado. Si las condiciones siguen empeorando, podrían otorgar menos préstamos y los bancos centrales podrían tener que tomar nuevas medidas para alentarlos a proporcionar crédito a la economía en general.

"Es un riesgo clave en este momento", dice Filippo Alloatti, analista sénior de Hermes Credit.

El jueves, las acciones de Deutsche Bank cayeron 3,4% después de que el banco señaló que las difíciles condiciones del mercado contribuyeron a una pérdida en 2015. Los títulos del banco alemán están cerca de niveles no vistos desde 2009. Otros bancos que comenzaron la jornada en territorio negativo recibieron un impulso después de que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, indicó que podría proveer más estímulos en la próxima reunión de política monetaria, en marzo.

Draghi expresó confianza en la salud del sistema financiero. "Confío en que todas las medidas que se han implementado han producido un sector bancario mucho más fuerte de lo que era antes de la crisis", dijo. "Los giros (...) en otras épocas habrían representado una severa prueba a la resistencia de los sistemas bancarios. Hasta ahora hemos visto que se mantienen bastante resistentes".

Las acciones del banco británico Standard Chartered han caído 15% este año por preocupaciones de que la depreciación de las divisas y el aumento de la morosidad retrasen su recuperación bajo el nuevo presidente ejecutivo, Bill Winters. Su rival HSBC Holdings PLC, que se está replegando de algunos países para redoblar su apuesta a Asia, también está expuesto al declive de los mercados a lo largo de ese continente.

Barclays, cuyas acciones están 15% a la baja este año, anunció esta semana un recorte de unos 1.000 empleos de banca de inversión, principalmente en Asia, conforme trata de reducir costos y destinar recursos a segmentos más rentables. En los últimos años, el banco británico ha realizado miles de despidos y su nuevo presidente ejecutivo, Jes Staley, busca acelerar la reestructuración.

Los problemas del sector son un recordatorio de que Europa continúa sufriendo por su lento progreso en el saneamiento de su banca. Muchos bancos grandes del continente han aplazado por años iniciativas para fortalecer sus colchones de capital. Incluso ahora, ocho años después de la crisis financiera, Deutsche Bank, Barclays y otros gigantes del sector luchan para convencer a los reguladores e inversionistas de que cuentan con suficiente capital para capear otra tormenta financiera.

"Los bancos europeos se encuentran en este estado de recuperación atrasada", dijo Stephen Schwarzman, presidente de la firma de private equity Blackstone Group, en un panel en el Foro Económico Mundial. "No sé lo que han estado haciendo durante años. Para mí es un misterio".

Analistas dicen que la mayoría de los bancos de Europa son lo suficientemente resistentes para sobrellevar una desaceleración global. De todos modos, tasas de interés persistentemente bajas y una menguante liquidez en los mercados podrían perjudicar las ganancias y limitar los dividendos. Si el panorama sigue oscureciéndose, también cabe la posibilidad de que se produzca un ciclo de retroalimentación negativa, en el que un repliegue de los bancos de algunos mercados y la reducción de préstamos provoquen un bajón de la economía mundial.

"Crea un entorno más difícil para reestructurar. Si tiene un negocio no esencial grande que aún está en modo de desmantelamiento, una menor liquidez hace muy difícil desprenderse de activos no esenciales", dice Joe Dickerson, analista bancario de Jefferies.

En Deutsche Bank, se preveía una pérdida en 2015, pero los débiles resultados en banca de inversión sorprendieron a los accionistas. La noticia generó preocupaciones sobre si John Cryan, el copresidente ejecutivo desde julio, puede llevar a cabo una enorme reestructuración, recortar costos y dejar atrás problemas legales, al tiempo que sigue generando ganancias. "Será doloroso", asevera Ingo Speich, gestor de fondos sénior de Union Investment, en Fráncfort, que posee acciones del banco alemán.

Los bancos italianos, en particular, han sufrido un duro golpe este año. Uno de los mayores del país, Banca Monte dei Paschi di Siena SpA, sufrió esta semana un descenso de 39% en el precio de su acción en medio de temores de que no tenga los recursos para sobrevi-vir. Sus títulos repuntaron el jueves después de informes de que Italia está cerca de alcanzar un acuerdo con la Unión Europea para establecer un vehículo que albergue prés-tamos en mora, una medida que podría ayudar a sanear el sector.

El aumento de los créditos morosos de los banco italianos —que en noviembre llegaban a 201.000 millones de euros (US$219.000 millones)— ha llevado a muchos analistas a concluir que las firmas más pequeñas deben consolidarse. Pero parece haberse desvanecido el interés de los inversionistas extranjeros, como las firmas de private equity, en facilitar el proceso con la compra de préstamos y participaciones en bancos.

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