Los bonos, la mejor inversión durante 1999
Ganaron hasta un 25% en dólares; no desentonó la Bolsa en un buen año para las colocaciones financieras.
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Con alzas generalizadas y ganancias que promediaron el 12,8% en dólares y el 18,8% en pesos, los bonos soberanos argentinos se convirtieron en la mejor inversión de 1999 en el mercado local.
Los títulos de deuda mantuvieron un comportamiento alcista en la última parte del año acompañando las expectativas de una pronta recuperación de la economía y reflejando la confianza que los operadores mantienen en su futuro.
La nota la dio el comportamiento del FRB, una de las series de los Brady que habitualmente toman los analistas para medir el riesgo argentino. El título cerró diciembre con una suba del 4,87%, que le permitió alcanzar un sorprendente rendimiento positivo del 25,2% en el año. Pero el resto no le fue en saga: los bonos más largos (Global 17 y 27) ganaron un 12,2% promedio en el año empujados por las fuertes subas del 6,10 y 9,37% que respectivamente acumularon en el último mes.
También los bonos previsionales (Bocon Pro) lograron rendimiento del 14,9% promedio en dólares, en sintonía con el 17% que trepó también el Bocon de proveedores. Y los bonos en pesos obtuvieron ganancias que fueron de un mínimo del 14,6% (Bocon Pre 1) a un máximo del 21,75% (Global 02).
El positivo andar de los bonos se acentuó este mes reflejando la expectativa favorable que mantienen los operadores sobre el devenir de la economía: todos los títulos cerraron con alzas.
Pero los bonos fueron sólo una parte del auspicioso panorama con que cerró 1999, especialmente si se recuerdan los resultados magros o decididamente malos que había arrojado la mayor parte de las colocaciones en activos financieros locales durante 1998.
El contraste más evidente aparece cuando se analizan los números que dejó la Bolsa porteña. El mercado, medido por la evolución del índice Merval, que marca el comportamiento de los papeles líderes, cerró el año con una suba del 28%, que hizo olvidar la brusca baja del 37,5% que había experimentado el año anterior golpeado por los temores que liberó la crisis financiera mundial.
Aun así, las ganancias que los inversores lograron extraer del Merval estuvieron lejos de las que lograron su pares regionales de Brasil (el Bovespa trepó un 151% en reales o 45% en dólares) o México (80% en pesos o 505 en dólares). Además, al 28% final que supo redondear el Merval (2,68% sumó este mes) estuvo inflado por lo que se dio en llamar el efecto YPF-Repsol. La venta de la compañía a los españoles y el posterior retiro del papel (desde entonces cotiza casi simbólicamente al punto que el lunes se cae de la nueva composición del Merval) lo hizo subir un 33,8% en el año y arrastrar al indicador general.
Más allá de este efecto distorsivo, se puede decir que el recinto porteño (que no deja de perder volumen de negocios) cerró un buen aunque complejo año. Superó las crisis y default de Alpargatas y Comercial del Plata y, si se mide su evolución desde la depresión en que sumió al mercado la devaluación del real, la recuperación medida desde enero promedia el 50 por ciento.
Las mayores alzas
Pero los que tendrán mayores motivos para festejar son los inversores que apostaron por Siderca (+104,16%); Astra (+80,5%) o se beneficiaron con el 182% que saltó Canale tras conocerse su venta al gigante Nabisco.
Con todo, difícilmente los inversores recuerden el 99 por lo ocurrido en la Argentina: las luces se las robó el boom del Nasdaq. Por ejemplo, los que apostaron por la empresa de telecomunicaciones Qualcomm vieron volar el valor de la acción de 25 a 750 dólares. Y la anécdota la aportó el milagro de los bonos rusos, que se revalorizaron un 110% promedio tras un 90% en el primer semestre de 1998.





