Los campos patagónicos rinden poco y exigen poner mucha plata
El directivo se quejó por la falta de infraestructura en el Sur, aunque dijo que su compañía pronto llegará al millón de hectáreas. Afirmó que el conflicto que mantuvieron con un municipio chubutense está superado
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No es tan famoso como su hermano Luciano, pero comparte con él la imagen informal y sencilla que tanto les gusta cultivar. Tostado y sin corbata, Carlo Benetton recibió a La Nación saboreando un habano con aire despreocupado. Atrás había dejado horas y horas de viaje en jeep por los extensos campos que su familia tiene en la Patagonia. Es que este hombre de 54 años, pero que aparenta seis o siete menos, es el encargado de administrar las casi 900.000 hectáreas que los Benetton poseen en la Argentina, y que los convierte en los mayores terratenientes del país.
Celoso de su condición de empresario, Carlo aclaró rápidamente que sus inversiones no tienen nada que ver con las que hicieron recientemente Ted Turner, Sylvester Stallone y Christopher Lambert. "Un industrial europeo decide venir a la Patagonia sólo porque la considera una región para concretar emprendimientos productivos", aseguró.
-¿Cuánto lleva invertido el grupo Benetton en la compra de campos argentinos?
-Cerca de U$S 100 millones. No sólo en campos ubicados en la Patagonia, sino también en la provincia de Buenos Aires, donde tenemos uno en Balcarce que fue el primero que adquirimos en el país.
-¿Cuál es la razón para que vengan ustedes u otros grandes empresarios? ¿Son los bajos precios de la tierra?
-La Patagonia no es toda igual. En Santa Cruz y Chubut la tierra es barata. El problema es que uno compra un campo en Chubut y no tiene infraestructura, no tiene teléfonos y obliga a comprar equipamiento. No es lo mismo adquirir un campo en la provincia de Buenos Aires o en otro lugar.
-¿Les pasó a ustedes?
-Si, los campos estaban bastante bien, pero igual tuvimos que invertir algo de plata. Arreglamos muchísimo. El año último adquirimos un campo en San Julián (Santa Cruz) y le faltaba de todo. Ahora estamos haciendo inversiones de rutina.
Tenemos un campo de algodón en Texas que más o menos vale lo mismo que el que compramos en Balcarce. La idea es tener lana en la Patagonia en gran parte para el consumo de Benetton y el algodón en Texas. En Italia está la infraestructura para procesar el algodón y la lana.
-¿Por qué las actividades del grupo en la Argentina son de tipo primario (principalmente esquila) y las de valor agregado se realizan en Italia?
-Cuando se compraron campos nuestra idea original era construir o adquirir un lavadero de lana, pero ese proyecto ahora se postergó. Eso sí: siempre está latente porque no lo tenemos en Italia. Lo que hacemos ahora es contratar a alguien que nos limpie la lana acá y otra parte se limpia en Italia. Claramente sería mejor terminar el producto en la Argentina, pero en Italia tenemos la infraestructura moderna y necesaria como para trabajar la materia prima. Abarcamos todo el ciclo productivo, desde la oveja hasta el suéter. Solamente nos falta el lavadero y puede ser que con el tiempo lo construyamos. Lo que hacemos ahora es comprar la lana ya limpia a Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y la Argentina.
-¿El proyecto de lavadero patogónico en qué etapa está?
-Pienso que en tres o cuatros años lo vamos a tener.
-¿La Argentina es un país que le dificulta las cosas al inversor extranjero? Ustedes, por ejemplo, tuvieron un problema con el municipio de El Maitén, en el Chubut, por un atraso en el pago de impuestos.
-Eso es circunstancial. En realidad nunca nos pasó a nosotros directamente. Puede haber sido algún problema con el encargado del campo, pero yo nunca llegué a hablar con el intendente. No es un problema del país, por eso estamos tranquilos. No quiero memorizar este tema porque es muy complicado y porque quedó en la nada. Lo que sabemos es que el municipio se va a retractar por escrito. La solución ya está, no es nada importante, no existe.
-Algunos políticos plantean que para recomponer la alicaída economía sureña no hay que llamar al capital extranjero, sino ayudar a los productores locales, ¿Cuál es su opinión?
-El problema de base es que Santa Cruz está despoblada y no sé si en los últimos 10 años esa población aumentó o se achicó. Creo que se redujo, ¿por qué? Porque tiene campos pequeños en términos económicos. Una familia hoy no puede vivir de un campo de 20.000 hectáreas. Rinde mejor si no vive allí. Porque la infraestructura hoy requiere mucha plata. Poner un teléfono cuesta entre 20.000 y 30.000 pesos. La luz no existe, hay que tener gasoil y un motor, que es muy caro. Si estamos hablando de campos que tienen 40.000 o 50.000 hectáreas no conviene. En los siete nuestros, que son unas 900.000 hectáreas, se gana pero no mucho. En cambio, la familia argentina que tiene campos desde hace mucho tiempo, treinta o cincuenta años, se difererencia de Benetton que lo tiene desde hace poco y que le costó mucho recomponerlo y dejarlo como está ahora. La familia argentina que ya está en el país viene a la Patagonia y gana más que un extranjero. Para nosotros la oportunidad era la lana.
-¿Pensaron en invertir en otro lugar con clima similar al argentino, como Australia?
-No, estuve varias veces en Australia, pero para comprar lana o visitar cabañas. La Argentina es mitad de la ruta de Italia a Australia y la oveja vale casi como acá.
-¿Piensan comprar más campos en la pampa húmeda?
-No. Los recursos están enfocados hacia los campos patagónicos porque rinden poco y exigen poner mucha plata, ya que las tierras son secas. Para criar 50.000 ovejas en Santa Cruz son necesarias 200.000 hectáreas. Pese a esa magnitud, el valor económico no es tan importantes, porque si el valor de la lana es de 10 pesos por cada oveja, los ingresos anuales son sólo de 500.000 pesos.
-¿Hay planes para que llegar al millón de hectáreas?
-Siempre estamos mirando los campos que circundan a los nuestros, pero además estamos vendiendo. También puede ser que se venda algo para comprar otra cosa. Es un proceso dinámico.
-¿Cambia en algo sus inversiones la caída de los mercados en los países emergentes o el triunfo de la Alianza?
-Si uno quiere invertir lo hace, no cambia en nada. La Argentina ya tomó un rumbo y es muy difícil que lo cambie.






