Los costos de producir en la Argentina y en Brasil
El gigante sudamericano cuenta con una historia de promoción a su industria, financia las exportaciones y desarrolla economías de escala, pero ejerce mayor presión tributaria y no todos sus insumos son más baratos
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Primero los industriales culparon a la devaluación del real de 1999 y al mantenimiento de la convertibilidad. Se devaluó el peso y un año después adujeron que los competidores brasileños liquidaban en la Argentina lo que no podían vender en el entonces recesivo mercado de su país.
Ahora que el gigante sudamericano se recupera, se quejan de que los costos brasileños continúan bajos por dos motivos básicos. Uno es la política industrial, que la Argentina nunca desarrolló con tanto ahínco, y la economía de escala de ese país.
Las disímiles políticas industriales comenzarán a discutirse por primera vez dentro de dos semanas en Buenos Aires entre el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y su par brasileño de Desarrollo, Luiz Furlan. Mientras tanto, empresarios y economistas nacionales conjeturan sobre la brecha entre el costo argentino y el brasileño, tan difícil de cuantificar.
Manfredo Arheit, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra), que agrupa a los fabricantes de línea blanca que se beneficiaron esta semana con la resolución que impone licencias no automáticas a sus competidores de Brasil, opinó que el sector metalmecánico del socio mayor del Mercosur cuenta con costos un 10% o un 20% menores, sin contar el impacto positivo que sobre éstos tiene la escala. "Ellos tienen subsidios y ayuda financiera a la exportación. Además les regalaron el predio cuando instalaron las fábricas en algunos estados", advirtió Arheit.
El titular de Adimra consideró que en su sector de mano de obra intensiva el costo salarial, tras la apreciación del peso y los aumentos dispuestos por el Estado, resulta mayor que en Brasil. "Pero ya no es un factor preponderante como en la convertibilidad." El sueldo mínimo en la Argentina asciende a 117 dólares, frente a 85 en Brasil. Arheit se mostró preocupado por el costo laboral total, dado el impacto de la indemnización extraordinaria por despido injustificado. "Echar a alguien cuesta como una máquina", lamentó.
No todos los sectores productivos se quejan de los menores costos brasileños. En el de autopartes, uno de los que más éxodos hacia Brasil sufrió a partir de 1999, las diferencias ya no son fundamentales, según el presidente de la fabricante rafaelina de válvulas Basso, José Luis Basso. "La única diferencia es la escala, y por eso ellos pueden fabricar motores. Pero estamos preparados para exportar", se entusiasmó Basso, que igualmente reconoció que el tamaño de las fábricas brasileñas y la acotada demanda de las terminales nacionales influyen en forma negativa.
"Hablar de costos de producción es muy difícil. Hay que analizar sector por sector", aclaró a LA NACION el secretario de Industria, Alberto Dumont. "El sector privado hace referencia no sólo al costo laboral, sino a los incentivos a la inversión, los créditos blandos del Bndes (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social), los préstamos preferenciales del Finame (fondo del Banco de Brasil que financia la compra de máquinas y equipos nuevos fabricados en ese país, incluidos los vehículos de carga) y la escala, sin lugar a dudas", describió Dumont.
"Hay efectivamente una diferencia con los instrumentos de los que goza Brasil", admitió el secretario. "Allí hay toda una historia de apoyo a la industria. Por ejemplo, tienen el Proex, un fondo de apoyo a la exportación, que da ayudas directas y también ecualiza las tasas de interés de los créditos para la exportación con las que se pagan en los países desarrollados. Nosotros deberíamos dotarnos de un Proex y de un Bndes", se ilusionó Dumont, más allá de las restricciones presupuestarias de un país en cesación de pagos.
Los fabricantes nacionales de línea blanca se le han quejado porque el gigante sudamericano prefinancia a sus exportadores con un régimen, el Proex, que los lleva a vender a precios considerados viles en la Argentina. Sucede que el fabricante brasileño recibe las divisas del crédito bajo el compromiso de que concretará la exportación. Si no lo hace, puede sufrir fuertes penalizaciones. En algunos casos, según los industriales argentinos, los competidores brasileños hacen el negocio financiero de aprovechar el crédito del Proex, mucho más barato que el que se consigue en cualquier banco brasileño, para fabricar para su mercado de 176 millones de habitantes y evitan las multas liquidando a cualquier precio producción entre los 37 millones de argentinos.
En cuanto a la escala, Dumont reconoció que sólo la industria automotriz y algunos subsectores de la alimentación cuentan con un tamaño suficiente para abastecer con ciertos bienes a todo el Mercosur. Sólo esas ramas industriales aprovecharon la creación del bloque para ampliar su escala y no enfrentarse a un vecino mucho mayor. "Es una decisión de cada sector. Una cosa es el mercado real y otra el potencial", sostuvo el secretario.
Arheit explicó por qué el industrial argentino no usó al Mercosur para ampliar su capacidad: "La definición de libre comercio es unilateral. Es una quimera. La Argentina no tiene las mismas condiciones de producción y costos que Brasil, y por lo tanto está impedido de competir allí". Daniel Erejomovich, que desde 2001 representa en el gigante sudamericano a la fabricante de indumentaria infantil Mimo, cuenta las trabas a las que se enfrentan las exportaciones argentinas: "Desde que comenzamos con este trabajo me veo obligado a pedir licencias de importación y nunca entendí el porqué, ya que se trata de un país socio del Mercosur. Estos pedidos de licencia significan una demora de diez días y costos adicionales que no existen en otros países que no pertenecen al Mercosur. Un embarque desde la Argentina a Brasil puede demorar desde su facturación a su liberación hasta 40 días, cuando a Chile, Costa Rica o España demora una semana. Brasil tiene una política de boicot contra las importaciones, sin reparar de qué país provengan. Puedo contar más: el nuevo Cofins (impuesto a las importaciones), la interminable papelería y datos que reclaman, las multas desproporcionadas y por nada...".
El director del Centro de Estudios Bonaerense (CEB), Dante Sica, atribuyó "la difícil inserción de las exportaciones industriales en Brasil" a la falta de financiamiento para las ventas externas que no sean agrícolas. En cambio, sus pares brasileños lo tienen y a costos competitivos. Pero más allá de los créditos del Proex y del Bndes, recordó que la tasa de interés de referencia de Brasil es del 16%, frente al 9,5% de la Argentina. Alertó que el financiamiento del consumo resulta más caro en el gigante sudamericano que aquí y eso disminuye la capacidad de compra de su mercado.
Sica negó que existan grandes diferencias en los costos de producción y destacó que en la Argentina se consiguen algunos insumos más baratos. La tarifa eléctrica y la de agua son aquí un sexto de lo que en Brasil. La de teléfonos está igual. El precio del alquiler de una oficina en Buenos Aires cuesta un cuarto de lo que en San Pablo. Los sueldos gerenciales son un 71% menores, según datos de la Agencia de Desarrollo de Inversiones (ADI).
Sica admitió que los incentivos fiscales brasileños son mayores a la promoción industrial de algunas provincias argentinas, pero señaló que al final de cuentas la presión tributaria del socio mayor del Mercosur es mayor: supone el 30% del producto bruto interno (PBI), frente al 23% en la Argentina. En cambio, el peso está cada vez más a la par del real. El tipo de cambio real bilateral con Brasil, con base 100 en 2001, trepó a 195 en los primeros meses del año siguiente para acomodarse en 155, según el Centro de Estudios de la Producción (CEP). Si se distinguen por sectores, los de tipo de cambio más competitivos son los de legumbres y frutas, calzado, alimentos, tabaco, plásticos, aluminio, madera, bebidas, vestuario y muebles. En cambio, los peor ubicados son los de fibras sintéticas, azúcar, electrodomésticos, aceites, hierro y acero, cueros y pieles, fibras naturales, cereales, maquinaria y equipo industrial y papel. El dólar cotiza a $ 2,97 y a 3,04 reales.
Un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) para la Unión Industrial Argentina (UIA) de octubre pasado advertía que algunas multinacionales del sector de electrodomésticos han mudado sus fábricas a Brasil, no por una cuestión de eficiencia en la fabricación, sino por incentivos directos, exenciones tributarias, alto tipo de cambio, legislación interna, créditos, economías de escala y demanda interna aproximadamente diez veces superior a la de la Argentina. Las marcas nacionales sólo se reconocen en países limítrofes, excepto Brasil, mientras que las multinacionales instaladas en Brasil fabrican por lo menos un producto para el mundo.
El consultor Raúl Ochoa, asesor de la Secretaría de Industria, apuntó otro factor de desequilibrio en línea blanca: "En los 90 se dio un proceso de eliminación de eslabones en la cadena productiva. La menor integración influye en los costos. También faltó inversión en diseño y modelos". Ochoa pronosticó que el conflicto perdurará.
Argentina
PROMOCION INDUSTRIAL
- Provincias: sólo unas pocas han promovido la radicación de fábricas, con algunos casos de éxitos, pero también muchos de fraude.
- Régimen: ha conseguido media sanción el incentivo fiscal a la compra de maquinaria.
POCOS Y DISTORSIVOS
- Presión: los ingresos tributarios representan sólo un 23% del PBI, frente al 30% en Brasil.
- Retención: los exportadores perciben reintegros, pero pagan impuestos por vender en el exterior.
SALARIOS MEJORES
- Operarios: el salario mínimo es de 117 dólares, frente a 85 en Brasil.
- Ejecutivos: los sueldos gerenciales son un 40% menores que en Brasil.
TIPO DE CAMBIO REAL
- Competitivo: en relación con Brasil, duplica o triplica el nivel de la convertibilidad en sectores como legumbres, frutas, calzado, alimentos y tabaco.
- Como antes: está cerca del valor de 2001 en fibras sintéticas, azúcar, electrodomésticos, aceites, acero y cuero.
Brasil
POLITICA DE ESTADO
- Historia: después de los 60, ha desarrollado una política industrial, aunque a veces sólo sirvió para proteger sectores y no funcionó, según el ministro de Hacienda, Antonio Palocci.
- Actualidad: el Parlamento acaba de aprobar una nueva ley de política industrial para promover la productividad y la competitividad, y otra de innovación.
CREDITO MAS BARATO
- Apoyo: el Proex da ayudas directas y créditos a costos competitivos para exportar; el Finame financia la compra de maquinarias y existe un banco de desarrollo, el Bndes, mientras en la Argentina no se consigue prefinanciación de exportaciones industriales.
- Menos tasa: la tasa de interés de referencia es del 16%, frente al 9,5% de la Argentina, y esto influye en los préstamos al consumo.
ECONOMIAS DE ESCALA
- Capacidad: la integrada industria brasileña abastece a un mercado interno de 176 millones de habitantes, frente a los 37 millones de argentinos.
- Mercosur: al mercado brasileño sólo entraron industrias argentinas como la automotriz y la alimentaria.






