Los datos oficiales muestran que hay un mapa para el injusto reparto del gasto social
Las erogaciones por cada habitante pobre son menores donde hay mayores necesidades insatisfechas
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Hoy se le demanda al Estado que garantice una importante cantidad de derechos económicos y sociales: educación para todos, un puesto de trabajo para cada trabajador, un país sin hambre, una vida digna. Los altos niveles de pobreza y la ajustada restricción presupuestaria del Estado impiden alcanzar estos loables objetivos. Pero con los fondos disponibles, ¿el Gobierno está haciendo lo mejor que puede?
Una forma de encarar esta pregunta es viendo cómo distribuye el gobierno nacional sus recursos teniendo en cuenta la variada situación en las provincias. Según la encuesta permanente de hogares llevada a cabo por el Indec en octubre de 2002, la situación de la pobreza es muy distinta a lo largo del país.
Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires un 21 por ciento de la población vive bajo la línea de pobreza, mientras que un 5,7% vive en la indigencia. Si bien estos números son preocupantes, es importante resaltar que la situación es mucho más alarmante en el norte del país, donde un 70% de la población vive en la pobreza. Más grave aún, 42% de la población del noroeste del país vive en la indigencia.
La de la pobreza es una medición exclusivamente monetaria, lo cual puede acarrear dos problemas. En primer lugar, puede estar sesgada por el incentivo a subdeclarar ingresos. Y en segundo lugar, deja de lado otros aspectos muy relevantes que hacen a la calidad de vida de la población. Por ello, para tener una visión complementaria, se suele medir la situación de los hogares a través de lo que se denominan las necesidades básicas insatisfechas (NBI). Los hogares con NBI son aquellos que presentan al menos uno de los siguientes indicadores de privación:
- Hacinamiento crítico: hogares que tuvieran más de tres personas por cuarto.
- Hogares en una vivienda de tipo inconveniente (pieza de inquilinato, vivienda precaria u otro tipo, lo que excluye casa, departamento y rancho).
- Condiciones sanitarias insuficientes: hogares que no tuvieran ningún tipo de retrete.
- No asistencia escolar: hogares que tuvieran algún niño en edad escolar (6 a 12 años) que no asista a la escuela.
- Baja capacidad de subsistencia: hogares que tuvieran cuatro o más personas por miembro ocupado y, además, cuyo jefe no haya completado tercer grado de escolaridad primaria.
La construcción de un ranking de población con NBI muestra la importante diferencia en la situación de los hogares en las distintas provincias. Las conclusiones son similares a las de la línea de pobreza. Las zonas con mayores necesidades básicas insatisfechas se concentran en las provincias del Norte (Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Salta y Jujuy). En cambio, las provincias de la región patagónica -particularmente Santa Cruz, Tierra del Fuego y Chubut- así como las de la región pampeana -como La Pampa, Córdoba y Santa Fe- sufren menos privaciones. Contrasta fuertemente la ciudad de Buenos Aires, que muestra el menor porcentaje de NBI, frente a la provincia de Buenos Aires, en una situación significativamente más desfavorable.
La provincia de Buenos Aires debe destacarse además porque allí se concentra casi un 50% del total de población con NBI.
Recursos disponibles
¿Qué hace el gobierno nacional al respecto? Tiene recursos destinados al gasto social (casi $ 30.000 millones en 2002), de los cuales un 80% es gasto social universal -educación, salud y otros servicios disponibles para todos- y un 20% es focalizado -destinado a concentrar esfuerzos allí donde la pobreza sea más acuciante-.
Cabría pensar que el Gobierno debería centrar el gasto focalizado en las zonas más necesitadas.
Sin embargo, esto no es así. En la tercera columna del cuadro se presenta la información referente al gasto social focalizado en cada una de las provincias durante el año 2002 realizado por los principales programas del gobierno nacional (sin incluir el realizado por los gobiernos provinciales).
En la última columna se incluye el gasto focalizado per cápita con NBI. Este valor permite analizar si el gasto focalizado colabora para reducir la heterogeneidad geográfica descripta.
Puede observarse que las provincias que fueron diagnosticadas como aquellas con mayores privaciones, ubicadas en el nordeste y noroeste del país, tienen menor gasto focalizado per cápita NBI. Por el contrario, las tres provincias con los mayores niveles de gastos focalizados per cápita NBI, la ciudad de Buenos Aires, La Pampa y Tierra del Fuego, son provincias que se encuentran en una situación socio-económica relativamente más favorecida.
En el gráfico esto resulta más que evidente. El gasto social focalizado debería facilitar el acceso equitativo a esos derechos socioeconómicos deseados. Para ello, se puede gastar lo mismo por pobre, lo cual debería redundar en una línea plana. O para acentuar los resultados, debería gastar más donde la pobreza es más alta, lo cual se reflejaría en una pendiente positiva en el gráfico. La pendiente negativa muestra que el gasto del gobierno nacional en programas sociales focalizados no hace más que reproducir las desigualdades del país.






