
Los detalles del crédito por hasta US$1600 millones que negocia Pampa Energía para construir la mayor planta de urea de la región
La compañía analiza una estructura con IFC y BID Invest, que combinaría fondos de los organismos multilaterales con capital privado; en paralelo, evalúa como alternativa un préstamo sindicado con bancos
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Pampa Energía, empresa liderada por el empresario Marcelo Mindlin, avanza en las negociaciones para conseguir antes de fin de año un préstamo de hasta US$1600 millones para construir su mega planta de urea en Bahía Blanca, una inversión de US$2700 millones que será la mayor en la historia de la compañía. La operación permitiría cubrir con deuda cerca del 60% del desembolso total previsto.
Según confirmaron a LA NACION fuentes con conocimiento directo de las conversaciones, que pidieron reserva de su identidad porque las negociaciones no son públicas, una de las alternativas en análisis es un project finance bajo una estructura conocida como “A/B loan”, con IFC, el brazo privado del Banco Mundial, y BID Invest, el organismo del Grupo BID dedicado al sector privado, liderando del lado de los prestamistas. Santander actúa como asesor financiero de Pampa en el proceso.
Las conversaciones con los organismos multilaterales, sin embargo, avanzan por el momento a un ritmo menor al esperado, según pudo saber este medio. Por eso, en paralelo, la compañía tiene como alternativa estructurar un préstamo sindicado con bancos privados para conseguir los fondos necesarios para el proyecto.
En términos generales, un A/B loan permite combinar recursos aportados por organismos multilaterales con capital movilizado entre bancos e inversores privados. La alternativa de un préstamo sindicado supondría, en cambio, reunir a un grupo de entidades financieras privadas para otorgar el crédito. La estructura definitiva todavía no fue resuelta y las negociaciones continúan abiertas.

El esquema actualmente en discusión presenta diferencias respecto del que había divulgado BID Invest en marzo. Entonces, el organismo informó que evaluaba un préstamo sindicado de hasta US$1500 millones para Fértil Pampa, la sociedad creada para desarrollar el proyecto. La propuesta contemplaba hasta US$300 millones aportados por BID Invest y hasta US$1200 millones mediante recursos movilizados y préstamos paralelos. La operación todavía figura como propuesta.
Un mes después, IFC informó que también analizaba participar en el financiamiento de Fértil Pampa, aunque no precisó públicamente el monto de su participación. Ahora, el financiamiento total que busca Pampa llega hasta US$1600 millones y la compañía mantiene abiertas distintas alternativas para estructurarlo, según las fuentes consultadas.
Pampa ya había dado algunas señales sobre la dimensión que tendría la deuda. Durante su última presentación de resultados, la compañía indicó que apuntaba a financiar aproximadamente el 60% del proyecto con deuda y el 40% restante con capital propio. Sobre una inversión estimada en US$2700 millones, esa proporción equivale a unos US$1620 millones, prácticamente el máximo que actualmente se busca.
La compañía también había señalado que buscaba estructurar el financiamiento como un project finance con recurso limitado a Pampa y que avanzaba con el proceso de due diligence y la negociación de los términos. El objetivo informado entonces era alcanzar el cierre financiero durante el último trimestre del año.
La planta, denominada Fértil Pampa, se construirá en Ingeniero White, dentro del polo industrial de Bahía Blanca, y tendrá capacidad para producir 2,1 millones de toneladas de urea granulada por año. Está previsto que entre en funcionamiento hacia fines de 2029 y será la mayor planta de urea de América Latina.
El proyecto marca, además, el ingreso de Pampa Energía a un nuevo negocio y busca aprovechar el crecimiento de la producción de gas de Vaca Muerta para transformarlo en un producto de mayor valor agregado. Esta semana, durante el Summit de Energía organizado por LA NACION, Martín Miliavsky, director ejecutivo de M&A y Nuevos Negocios de Pampa Energía, explicó que la compañía no considera a los fertilizantes como una actividad desvinculada de su negocio energético.

“No hay que pensar la urea como un negocio separado de la energía. Es, en esencia, gas natural transformado, al que se le agrega valor”, dijo Miliavsky. Según explicó, el objetivo es utilizar la disponibilidad creciente de gas de Vaca Muerta para abastecer el mercado interno y generar saldos exportables hacia otros países de la región.
Pampa estima que la planta podría aportar alrededor de US$1000 millones anuales entre sustitución de importaciones y exportaciones. Brasil, que importa entre siete y ocho millones de toneladas de urea por año, aparece como el principal mercado externo potencial.
La obra se desarrollará sobre unas 80 hectáreas y contará con una planta de amoníaco, dos líneas de producción de urea granulada, silos de almacenamiento e infraestructura para despachar la producción por camión y por vía marítima. También está prevista la construcción de una planta de desalinización y nueva infraestructura portuaria.
La ejecución estará a cargo de Tecnimont, perteneciente al grupo italiano Maire, y de la constructora argentina Sacde. La tecnología será provista por Stamicarbon y KBR. Durante la construcción se prevé la generación de más de 3500 empleos directos y, una vez que el complejo entre en funcionamiento, alrededor de 300 puestos permanentes.
La inversión ya obtuvo la aprobación para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El cierre del financiamiento aparece ahora como una de las piezas centrales para avanzar con la mayor inversión de la historia de Pampa Energía.
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