
Los ejecutivos, aburridos con las propuestas políticas
Las consideran vacías y culpan al Gobierno por generar una imagen negativa en los mercados externos.
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MAR DEL PLATA.- Las propuestas de los partidos políticos no seducen a los ejecutivos argentinos de cara a los próximos comicios presidenciales: la mayoría considera que los discursos de los candidatos están repletos de ideas vacías y culpan al Gobierno y a sus dirigentes por generar una imagen negativa en los mercados externos "con actitudes populistas y demagógicas".
Estas duras consideraciones surgen de una encuesta realizada ayer entre los 120 asistentes a la Convención Nacional de Ejecutivos de Finanzas, que organiza anualmente el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que agrupa a los directores y gerentes de las empresas más importantes del país.
Reunidos por dos días en el hotel Costa Galana, de esta ciudad, bajo la consigna "Los próximos desafíos de la Argentina", los hombres de negocio ya dan por sentado que será Fernando de la Rúa el sucesor de Carlos Menem.
Interrogados sobre quién será el próximo presidente, el 87% se inclinó por el candidato radical, aunque en realidad no es De la Rúa a quien consideran como el más idóneo para administrar el país. Si pudieran incidir sobre el resultado final de los comicios, el 68,8% preferiría a Domingo Cavallo como primer mandatario.
La admiración de los ejecutivos por la figura del ex ministro de Economía, no es novedad. Desde que abandonó su silla en el Palacio de Hacienda para iniciar su carrera como político ha recibido cada año el apoyo masivo durante las convenciones del IAEF.
En las antípodas, apenas un 13% apuesta por un resultado favorable al actual gobernador bonaerense Eduardo Duhalde, y sólo un 6% está dispuesto a votarlo.
Toma de distancia
La toma de distancia respecto de las recetas económicas de los postulantes a la presidencia es general durante las charlas de pasillo. Prima la idea de que la marcha de la economía depende cada vez menos de los avatares de la vida política.
Por ese motivo el 51,1% juzgó que las políticas de desregulación y apertura serán preservadas, más allá de quien resulte ungido como nuevo presidente.
El descrédito de la clase política también se refleja en el 84,1%, que considera que no serán atendidos los reclamos sociales que hoy se enarbolan como ejes de campaña en los discursos de Duhalde y De la Rúa. Se cree que a la hora de la verdad, la recesión postergará la puesta en marcha de medidas que permitan paliar las desigualdades.
El escepticismo se extiende también al futuro de la reforma laboral. Aunque el 86% de los ejecutivos señala que es de importancia vital para mejorar la competitividad de nuestra economía, el 56,5% sostiene que finalmente -y pese a las promesas- no será implementada.
Uno de los pocos justicialistas que en este momento es visto con buenos ojos por el sector de las finanzas y la administración, es el gobernador cordobés José Manuel de la Sota.
El 79,5% de las personas que respondieron a la encuesta indicó que debería imitarse su decisión de rebajar los impuestos para mejorar la recaudación impositiva, aunque para ello, subrayaron, sería necesario contar con un organismo recaudador eficiente, una cualidad que el 84,1% no atribuye actualmente a la Administración Federal de Ingresos Públicos que encabeza Carlos Silvani.
Al momento de juzgar, tampoco sale bien parada la política de comercio exterior: un 55,6% dice que la administración menemista no tiene voluntad política de mejorarla. Se condena con severidad la dependencia ciega de las cosechas y de los precios de los commodities.
Ausencia
La ausencia del presidente Menem, que había sido anunciado como invitado de honor y orador para el almuerzo de apertura, generó malestar entre los organizadores. Pese a que el mandatario envió como representante al ministro de Trabajo, José Uriburu, no logró atenuar la decepción de la cúpula del IAEF, que había adaptado la fecha de realización del encuentro a la disponibilidad presidencial.






