
Los joyeros argentinos se unen para exportar
Buscan un lugar en el mercado internacional del lujo
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El brillo de las joyas argentinas saldrá a recorrer el mundo con el deseo de seducir a los consumidores de moda en el mercado del lujo. Se trata de una iniciativa motorizada por las principales empresas del sector, que buscan impulsar una exportación no tradicional para nuestro país.
Los joyeros locales acaban de conformar un consorcio para salir a vender piezas con diseños exclusivos en los Estados Unidos, Francia e Italia, mecas del buen gusto para los consumidores de indumentaria y accesorios que corren tras las huellas de las nuevas tendencias. Testorelli, Ka di Cuore, Amarillo, Locasio y Homero son algunas de las firmas involucradas con el proyecto.
La creatividad cotiza en alza en una industria en la que las copias y las imitaciones se encuentran a la orden del día -basta, por ejemplo, que Tiffany lance un nuevo modelo de anillo para que aparezcan clones en todo el mundo en menos de un mes-. Y ése es el potencial que aspiran a capitalizar los argentinos.
El consorcio de exportación es impulsado por Cumbre Consulting, una compañía local que cada año organiza, en Buenos Aires, el Salón Internacional de la Joyería, Platería y Relojería. Y cuenta con el respaldo del Ministerio de Relaciones Exteriores, que por intermedio de la Fundación Export Ar financiará a los creadores argentinos para que asistan a las principales ferias internacionales del sector. En la hoja de ruta ya figuran las de Valenza y Vicenza, en Italia, y la de Nueva York, puntos de referencia ineludibles en el nicho de las joyas.
Actualmente existen en el país alrededor de cien fabricantes de accesorios de lujo, que utilizan materias primas como oro, plata y piedras preciosas. Con el formato de pequeños talleres, emplean entre cinco y diez personas cada uno y generan, en conjunto, una facturación del orden de los seis millones de pesos. En 1999, el sector exportó piezas por un millón de dólares.
El afán por promover el diseño argentino en el mundo se remonta a la gestión de Darío Lopérfido al frente de la Secretaría de Cultura porteña. Fue el actual vocero presidencial, junto con el promotor de eventos Juan Rossi, quien impulsó el acceso de jóvenes creadores de moda a reconocidas pasarelas de París y de Roma.
La experiencia con los creadores de joyas se replicará, en breve, con los textiles. La Secretaría de Cultura de la Nación realizará un relevamiento en el interior para seleccionar a los diseñadores provinciales más talentosos y contribuir a su inserción en el negocio de la moda internacional.



