
Los jubilados cobrarán con una tarjeta magnética
El nuevo sistema entrará en vigor el 1º de enero y alcanzará a todos los pasivos del país
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Desde el 1º de enero próximo, los jubilados deberán cobrar sus haberes, en cualquier parte del país, mediante una tarjeta magnética en la que constarán sus datos y el monto de dinero por percibir. Así lo confirmó ayer a La Nación el secretario de Seguridad Social, Melchor Posse. Con el nuevo sistema, que además utilizará máquinas lectoras de huellas digitales, el Gobierno prevé evitar los numerosos fraudes que muchas veces se hacen en estas operaciones (en especial, la falsificación de documentos) y ahorrar así alrededor de $ 900 millones anuales.
A principios de este mes, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y el Banco Nación firmaron un acuerdo para aplicar la medida, que será anunciada mañana por el presidente de la entidad bancaria, Chrystian Colombo. Según indicaron en la Anses, la iniciativa se extenderá luego al resto de los bancos que operan como centros de cobro de haberes, que ya se mostraron dispuestos. Otras fuentes del organismo agregaron que es posible que sea el propio presidente Fernando de la Rúa el encargado de anunciarlo.
"El cobro -aseguró Posse- será en todos los bancos que les pagan a los jubilados, e incluso en cajeros automáticos en cualquier parte del país. Además, no se necesitará un código, sólo los datos y las huellas digitales. Así evitaremos la modalidad de marcar números, tan complicada para los abuelos."
¿Cómo llegará la tarjeta a los usuarios?La Anses la repartirá en todos los centros de cobro. Una vez que el jubilado la reciba, deberá acudir al mismo banco de cobro con la tarjeta. Y allí, en lugar de exhibir el documento en la ventanilla como lo hace habitualmente, deberá colocar sus huellas digitales en una máquina lectora.
Aplicar el mismo sistema en cajeros automáticos, en cambio, será más complejo. Según dijeron a La Nación en una de las compañías que los fabrican, a nivel mundial los cajeros que reconocen huellas digitales no han pasado de su fase experimental y se prestan a errores. Por eso, en su lugar se están desarrollando los que leen el iris, que resultan más fiables.
El sistema tendrá un costo operativo de $ 8 millones, que serán aportados por el Banco Mundial. Para la confección de los plásticos, muy similares a los que se utilizan en los cajeros automáticos, el Gobierno llamará a licitación en los próximos meses. "Ya hay varias empresas interesadas, pero no podemos decir cuáles. Son compañías extranjeras que operan en el país, porque este tipo de tarjeta no se fabrica en la Argentina", explicó a La Nación Carlos García, director de Presupuesto y Finanzas de la Anses.
Historia clínica
Tendrá una capacidad de memoria de 4,2 megabites, almacenará una foto, las huellas digitales y los datos previsionales y personales de cada jubilado. "Podría ser utilizada para otra información, como la historia clínica de una persona. Más adelante, hasta podría servir también para el PAMI", completó Posse. "Tiene una capacidad impresionante. Puede almacenar datos de hasta cinco vidas humanas", expresó García, que agregó que el sistema ya es un éxito en otros países. "En España y en Malasia se utilizan para pagar a los jubilados. Yen los Estados Unidos, en Australia y en Francia existen tarjetas similares para los pagos del seguro social." Según Posse, la ventaja más significativa será el control del fraude en los cobros. "Muchas veces -sostuvo- detectamos que una misma persona cobra cuatro o cinco veces en el mismo día mediante una falsificación del documento de identidad. A partir de ahora esto se acabó, porque la tarjeta es intransferible. Así, evitando el fraude informático, que supone entre un 5 y un 10% del monto destinado a las jubilaciones, podremos ahorrar mucho dinero." La Anses tiene un presupuesto anual de $ 18.000 millones destinados a atender prestaciones previsionales. El fraude representaría así entre 900 y 1800 millones de pesos al año.





