Los límites de Dubai y el relativo efecto contagio
Kenneth Rogoff Para LA NACION
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CAMBRIDGE.– Los inversores globales están dando un gigantesco bufido ante la decisión de Dubai de permitir a su principal empresa privada, Dubai World, suspender por seis meses los pagos de US$ 26.000 millones de deuda (lo que implica al menos un default parcial). ¿Qué esperaban exactamente los inversores cuando compraron bonos de compañías con nombres tales como Mundo Ilimitado, una de las subsidiarias de Dubai World dedicada a los negocios inmobiliarios? Eso sí que es una mentalidad de burbuja.
La idea, supongo, era que el gobierno del emirato respaldaría cualquier crédito, no importa lo riesgoso que fuera. Y si el gobierno de Dubai pobre en petróleo no tenía el dinero, entonces su estado hermano de Abu Dhabi, rico en petróleo, aportaría el efectivo. Una expectativa absurda, se podría pensar. Pero no es más improbable que muchos de los otros rescates masivos que hemos visto en todo el mundo a consecuencia de la crisis financiera. Lo que molestó a los inversores fue comprender que algún día tendrían que retirarse las garantías de deudas insostenibles. El mundo demasiado apalancado tendrá que encontrar la manera de reducir las deudas a límites razonables, y eso no será bonito.
Hay gente que festeja lo que considera el justo castigo para las ambiciones exageradas de la ostentosa Dubai. Yo no comparto esa postura. Dubai, con sus islas artificiales, sus hoteles que simulan Venecia y sus canchas de tenis en la terraza, es un castillo en la arena del mundo real. Pero Dubai también le ha mostrado al resto de Medio Oriente lo que puede lograr el espíritu empresario.
Su aeropuerto se ha convertido en un centro global de tal importancia que los reguladores alemanes tuvieron que obligar a Emirates Airlines a subir sus tarifas a Fráncfort para que Lufthansa no perdiera tantos clientes. Y con sus mercados de bienes y capitales abiertos, Dubai se ha convertido en un centro de operaciones no sólo para todo Medio Oriente sino también para partes de Africa y Asia. Otros estados del Golfo habían comenzado a mirar a Dubai en busca de enseñanzas de cómo diversificar sus economías y seguir prosperando cuando se sequen los pozos de petróleo.
Dubai es un estado autocrático donde las finanzas están controladas férrea y secretamente. La falta de información sobre las finanzas del emirato fue un motivo central por el que el default de Dubai World produjo tal shock.
Pero los gobernantes de Dubai han sido tolerantes de la libre expresión. Hace un año presencié una presentación de artistas locales en la Universidad de Dubai. Un fotógrafo del emirato presentó una línea de tiempo visual de la construcción de una de las estaciones del nuevo sistema subterráneo de Dubai. Este artista ha vivido la impactante transformación de la ciudad-Estado en los últimos 13 años, motorizada por el tipo de boom de la construcción que uno asocia con las ciudades chinas de más rápido crecimiento. En vez de cantar loas a las nuevas construcciones del gobierno, el artista puso el énfasis en lo duro que fue el cambio para los ciudadanos más antiguos. Otro artista presentó una visión de cómo la iluminación exterior podía usarse para transformar minaretes y ayudar a que se destaquen en medio de la confusión de los edificios modernos que caracteriza la ciudad contemporánea en el Medio Oriente.
Estos son sólo ejemplos menores de un impulso mucho más amplio de la creatividad que ha permitido al país cortejar a la elite de profesionales extranjeros de las finanzas y otros sectores. Tal como sucedió en Estados Unidos, extranjeros de elite han tenido un rol clave en el desarrollo del sector de servicios de Dubai.
Otros países del Golfo también tienen logros impactantes. La petrolera nacional de Arabia Saudita ha logrado un dominio experto de la perforación de pozos petroleros que es admirado en Occidente. Qatar ha tenido éxito en los medios con Al Jazeera, mientras que Abu Dhabi ha ayudado a promover avances en la inteligencia artificial a través de su apoyo al ajedrez por computadoras. Pero Dubai, con muy poco oro negro, ha hecho más con menos que cualquier otro estado en la región.
Dubai se demostró sujeto a las leyes de la gravedad financiera. La cosa no fue diferente en su caso. La especulación y el endeudamiento masivos llevaron a cargas de deuda excesiva y al default. ¿Es el final del camino para el crecimiento épico de Dubai? Lo dudo. Países de todo el mundo a lo largo de la historia han incumplido pagos sobre sus deudas y vivieron para contarlo, e incluso prosperar. No hay manera de evitar que Dubai tenga que llevar a cabo su reestructuración y purgue sus excesos para poder retomar una trayectoria de crecimiento sustentable. Lograrlo llevará tiempo.
¿Habrá contagio a países vulnerables de Europa y otras latitudes? No de inmediato. El caso de Dubai es especial. Pero los inversores están aprendiendo de la manera más dura que no hay país cuyos recursos sean ilimitados.
26.000
millones de dolares
- Es la deuda que Dubai World,la principal empresa privada de ese emirato árabe, dejó de pagar a fin de noviembre
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