Los mercados castigan a los países emergentes que no hicieron reformas

Thomas Catan
Eric Bellman
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28 de agosto de 2013  

Mientras las monedas de India, Turquía, Filipinas y Malasia registraron mínimos históricos frente al dólar, otras economías en desarrollo se han salvado de la ola de ventas, demostrando que los inversionistas no están metiendo a todos los países en el mismo saco.

México y Corea del Sur, que fueron ejes de colapsos económicos y financieros en los años 90, han salido relativamente ilesos en esta ocasión, mientras que varias economías de Europa del Este también han capeado bien la tormenta.

En cambio, los inversionistas han castigado a los países con grandes desequilibrios comerciales y un alto endeudamiento externo. "Lo que estamos viendo últimamente es un poco más de discriminación", apunta Luis Oganes, director de in-vestigación de América Latina en J.P. Morgan. "Los inversionistas están observando los fundamentos de cada país y eligiendo a ganadores y perdedores".

La venta generalizada de varios meses fue exacerbada el martes por la preocupación sobre una intervención militar de Estados Unidos en Siria. El Promedio Industrial Dow Jones cayó 170,33 puntos el martes, 1,1%, para cerrar en 14.776,13 puntos. El descenso fue acompañado de alzas en los contratos a futuro del petróleo, que subieron 2,9%, y del oro, cuya cotización trepó 2%, y de una baja en las tasas de interés de los bonos del Tesoro a 10 años de EE.UU., cuyo retorno se desplomó a 2,722%.

No obstante, los principales motores detrás de las ventas de activos de los últimos meses en los mercados emergentes han sido las expectativas de que la Reserva Federal de EE.UU. empiece a reducir su estímulo monetario y la preocupación sobre los efectos de desaceleración en China en los países exportadores de materias primas.

Las economías que dependen más del capital extranjero a corto plazo para financiar sus déficits comerciales, como Turquía e India, o que tienen grandes deudas externas, han sido las más afectadas. El banco central de Turquía, que la semana pasada elevó la tasa de interés interbancaria para préstamos a un día a 7,75%, informó el martes que no contempla nuevos aumentos de tasas, un reconocimiento implícito de que sus esfuerzos por restringir la liquidez han fracasado.

Sin embargo, los países que aprovecharon la era del crédito barato para reformar sus economías están cosechando los beneficios. México realizó cambios orientados a apuntalar el crecimiento y atraer capital a largo plazo, como la inversión en fábricas. Corea del Sur, por su parte, redujo drásticamente su exposición a la deuda externa de corto plazo.

"La experiencia sugiere que no se puede exagerar la importancia de una gestión económica sensata, las posiciones fiscales fuertes, una política monetaria proactiva y una supervisión rigurosa del sector financiero", expresó Terrence Checki, vicepresidente ejecutivo de la Fed de Nueva York que está a cargo del grupo de mercados emergentes y asuntos internacionales.

En general, los mercados emergentes han atravesado por un cambio radical este trimestre. La ola de dinero que ingresó a estas economías a raudales cuando los países desarrollados crecían a mínimos históricos está retrocediendo. Desde fines de mayo, se han producido salidas netas de los fondos especializados en bonos de mercados emergentes durante 13 semanas consecutivas, según J.P. Morgan.

Muchas de las monedas de estos países han registrado descensos de 15% en el último año. El real acumula una baja de 20% en lo que va del año. En cambio, el peso mexicano y el won surcoreano han avanzado. Asimismo, las bolsas de los países del centro y este de Europa acumulan un alza de 1,2% en los últimos tres meses, comparado con un declive generalizado de 7,5% en los mercados emergentes, según el proveedor de índices MSCI.

Hasta hace poco, países como India, Indonesia, Turquía y Brasil estaban prosperando gracias a las exportaciones de materias primas y otros bienes a China. Ahora, la demanda china se está desacelerando y muchos de estos países tienen grandes déficits comerciales y una deuda externa importante. Estas obligaciones se están volviendo difíciles de financiar a medida que aumentan las tasas de interés de largo plazo en EE.UU.

Barry Eichengreen, historiador económico de la Universidad de California en Berkeley, indicó que muchos países en desarrollo tuvieron la oportunidad de controlar el gasto fiscal, subir los impuestos y abrir más sectores a la inversión extranjera durante el período de alto crecimiento para sentar bases más sólidas, pero temieron las consecuencias políticas. "Tuvieron la oportunidad de hacer reformas serias para fomentar el crecimiento y no lo hicieron", apuntó.

México, a su vez, se ha embarcado en una serie de reformas ambiciosas en sus sectores de telecomunicaciones, energía y educación para apuntalar el crecimiento.

Aunque la expansión no es robusta, se prevé que cobre vuelo conforme la economía estadounidense continúa su recuperación. Otro factor que favorece a México es su poca exposición a China.

Algunos analistas opinan que la ola de ventas en los mercados emergentes es exagerada. "Ciertamente lo mejor de la fiesta ya quedó atrás, pero la fiesta no ha terminado", precisó Oganes. "Creo que seguiremos teniendo tasas de interés bajas por bastante tiempo".

—In-Soo Nam y Victoria McGranecontribuyeron a este artículo.

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