Macro avanza en la compra del BPI para pisar fuerte en tarjetas

Busca tener más presencia en la Capital e incrementar en un tercio su cartera de plásticos
Javier Blanco
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11 de diciembre de 2009  

El Banco Macro, la institución comandada por Jorge Brito, presidente de la asociación de bancos privados nacionales, cerrará en los próximos días la compra del Banco Privado de Inversiones (BPI), la entidad boutique controlada por la familia Estrada y que en los últimos años se había especializado en el negocio de las tarjetas de crédito.

La operación en ciernes implica un déjà vu respecto de las negociaciones que los mismos actores llevaron adelante hace 4 años, cuando el Macro había avanzado hasta ofrecer $ 25 millones por el 51% del paquete accionario del Privado, aunque las tratativas quedaron en la nada por la irrupción del fondo de inversión Fintech, que controla el mexicano David Martínez, cuyo ingreso como accionista resultaría luego bloqueado desde el Banco Central (BCRA).

"Las conversaciones están avanzadas, pero de ningún modo concluidas. Sin embargo, hay razones para ser optimista", dijeron a LA NACION fuentes vinculadas con la negociación que se puso en marcha cuando los dueños del BPI entregaron un mandato a Infupa, la firma local más activa y experimentada en fusiones y adquisiciones, para buscar interesados en una atractiva cartera de tarjetas de crédito o una parte de su paquete accionario.

La operación, cuyos montos no trascendieron, le permitiría al Macro aumentar en un tercio su cartera total de tarjetas (sumaría algo más de 200.000 cuentas activas a las 650.000 que tiene) e incrementar su clientela en la ciudad de Buenos Aires, donde la entidad, que se expandió con fuerza en los últimos años sobre la base de la compra de bancos regionales del interior, tiene una posición que no se condice con su tamaño a nivel nacional.

Los vendedores

El BPI es un banco innovador en su estrategia de negocios. Se manejó siempre con una modesta estructura: cuenta apenas con dos sucursales (una en el microcentro porteño y su casa matriz, en Retiro), 3 cajeros automáticos propios y 180 empleados, lo que lo obligó a ser muy flexible con sus clientes.

Así fue que se transformó en la primera entidad local en adoptar el método denominado "Smart Banking", que permite que sus clientes realicen la mayoría de sus trámites por cajeros automáticos e Internet gratuitamente, sin pago de comisiones, y accedan a una plataforma de atención menos rígida, ya que tienen a disposición más de 8000 cajeros automáticos en todo el país, tanto de Link como de Banelco, ya que ambas redes responden sin costos adicionales ni trabas a las tarjetas provistas por esa entidad.

Además, y para hacerse de fondos que le permitan afrontar las financiaciones a los consumos con tarjetas de crédito, innovó al ofrecer a los ahorristas el pago de tasas de interés mayoristas.

Pero desde hace varios años buscaba un socio que aportara capital, por lo que había entrado en negociaciones que, en su momento, incluyeron al grupo Comafi, de la familia Cerviño.

El comprador

El Banco Macro, por su parte, inició sus actividades como institución financiera no bancaria en 1985, con la adquisición de Macro Financiera, y sólo desde 1988 fue autorizado para funcionar como banco comercial.

Desde ese entonces, y hasta 1995, desarrolló sus actividades como banco mayorista, condición que cambió tras aprovechar la crisis del efecto Tequila para adquirir bancos provinciales y focalizarse en la actividad minorista y su rol como agente financiero de varias provincias.

Así, desde enero de 1996 compró paquetes accionarios de los bancos de Misiones (93%), Salta (98%) y Jujuy (100%) y otras entidades menores. Pero el salto a las ligas mayores lo pegó en 2001, cuando sorprendió al quedarse con el 60% del Banco Bansud, para sumar luego 36 sucursales del Scotiabank Quilmes y avanzar, a fines de 2004, con la compra del Nuevo Banco Suquía y, un año después, con la adquisición del Empresario y el Banco del Tucumán. Hoy, todas esas entidades están integradas en el Grupo Macro.

En mayo de 2006, dos meses después de haber desembarcado en Wall Street, agregó a esa red al Nuevo Banco Bisel, con lo que se convirtió en el banco privado con mayor red de sucursales en el país (más de 400).

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