
Malvinas, un paraíso orgánico
Los isleños quieren exportar carne bovina, porcina y hasta de reno.
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LONDRES.- Las islas Malvinas se convertirán pronto en el primer rincón del planeta totalmente "orgánico", según los planes anunciados ayer por el gobierno malvinense.
La noticia fue dada a conocer en medio de una intensa controversia en el Reino Unido sobre los alimentos genéticamente modificados (OGM, según sus siglas en inglés) y contrasta con la política adoptada por la Argentina, que ha autorizado su uso en la producción de algunos de los cereales empleados en la alimentación de ganado, como la soja.
El director de Agricultura de las islas, Bob Reid, dijo que los malvinenses están sentados sobre una "mina de oro orgánica", de la cual sólo tienen que sacar buen provecho, y precisó que los esfuerzos se concentrarán en la exportación de carnes, lanas, fertilizantes y abonos.
En el primero de los casos, ofrecerán no sólo carne bovina, porcina, de cordero, guanaco y hasta de reno. Los malvinenses se proponen criar renos en gran escala sobre la base de un ganado salvaje que existe en la isla de South Georgia, producto del abandono, hace más de 80 años, de un par de ejemplares por parte de marineros de un ballenero noruego.
Su principal objetivo será el mercado escandinavo, no sólo porque es donde la carne de reno más se consume, sino porque la gente desconfía de la proveniente del hemisferio norte a raíz de que la mayor parte del territorio donde este animal vive naturalmente ha sido afectada por la radiación del accidente de Chernobyl o por la lluvia ácida.
Se espera que el primer embarque de carne orgánica certificada deje las islas antes de fines de año. Para entonces, los malvinenses contarán con su propio matadero, construido según las normas de exportación de la Unión Europea a un valor de 1,49 millón de dólares.
Producción bajo techo
El clima impide a los malvinenses abocarse a las grandes cosechas, pero la fundación United Kingdom Falkland Islands Trust ha decidido apoyar una investigación destinada a ver la factibilidad de la producción bajo techo de algunos árboles, vegetales y hasta cereales.
Los malvinenses utilizan desde hace años un sistema "hidropónico" para la producción en invernadero de variedades como tomates y lechuga. Para ello sacan provecho de un riquísimo recurso natural en materia de abonos y fertilizantes que ahora están dispuestos a exportar. Malvinas cuenta con grandes cantidades de algas calcificadas y el principal ingrediente de su suelo es la turba. Una delegación de expertos de la entidad británica privada encargada de velar por el respeto de las normas orgánicas, la Soil Association (Asociación del Suelo), viajó hace poco a las islas para evaluar sus credenciales. Y parece que se llevaron una impresión positiva. Esto permitiría a los malvinenses poner su "sello de aprobación" en todo lo que produzcan, algo que suele incrementar en hasta un 50 por ciento las ventas de estos productos en los supermercados del Reino Unido.





