
Maridajes mendocinos
Cinco opciones para comer y beber al más alto nivel en bodegas de la provincia sinónimo del vino; un menú completo, con entrada, plato principal, postre y bebidas incluidas, puede costar desde 180 hasta 270 pesos
1 minuto de lectura'
MENDOZA.- La palabra "maridaje" ha pasado en pocos lustros de ser un término reservado a sumillers a figurar en el vocabulario frecuente de una amplia minoría de consumidores con el paladar educado como para apreciar la estela frutal de un torrontés sobre quesos suaves a la hora del aperitivo. Y la última década ha traído aparejada una sofisticación de la oferta gastronómica y turística de Mendoza, como sucedió hace 40 años en el Napa Valley californiano.
Determinados restaurantes asociados a bodegas ostentan ya renombre nacional y ofrecen menús estacionales de varios pasos que hacen del maridaje un leitmotiv. Es el caso de Ruca Malén (Agrelo, Luján de Cuyo), cuyo menú-degustación de otoño-invierno propone cinco pasos para gozar del maridaje entre sus vinos y la cocina regional por $ 210. ¿Una pista? El tercer paso: croqueta cremosa de berenjenas quemadas, aceitunas negras, con salsa chimichurri y verdeo, acompañado de su tinto Ruca Malen Syrah 2008 (95% syrah y 5% malbec).
Nadia Haron, propietaria del restaurante Urban, ubicado en la bodega que O. Fournier tiene en el departamento de San Carlos, ofreció este menú a los turistas que se acercaron a su establecimiento durante la pasada Semana Santa: como aperitivos, deconstrucción de empanada de vigilia y croquetas de queso azul; como entrada, humita en flor de papa; como plato principal, risotto de portobello en aro de foccacia, y un surtido de postres que incluía sorbete de torrontés. "Si hay un ingrediente vegetal por excelencia en la gastronomía argentina es el choclo", explica Nadia. Su versión de la humita "se presenta dentro de un nido o flor de papa porque, además de colaborar con la presentación, aporta el elemento crujiente." ¿El precio de la experiencia completa, vinos incluidos? $ 185.
Una variedad de buffets es la propuesta que el restaurante María, de la bodega Séptima, ofrece a sus numerosos visitantes desde su localización en Agrelo, frente a la cordillera andina, por $ 180 (vinos de la bodega incluidos). Los buffets excluyen toda frugalidad sin renunciar a la sofisticación: entre su abundante oferta aparecen un carpaccio de lomo, endivias y alcaparras fritas, unas chuletas de cerdo con salsa de ciruela y soufflé de batatas o, como plato postrero, membrillos asados con crocante de nuez y espuma de queso.
El restaurante La Bourgogne tiene sede en la bodega Vistalba, Luján de Cuyo, y tiene unas de las mejores vistas de la provincia. Su carta, cuyo precio no está disponible al público por política de la empresa, es corta pero suculenta: sirvan como botones de muestra una sopa de vieiras, la tarta de langostinos y coco con salsa de maracuyá o merluza negra al azafrán.
En Tupungato, a 1300 metros sobre el nivel del mar, se encuentra la bodega Andeluna, cuyo restaurante aloja un máximo de 20 personas. Sus menús estacionales, de seis pasos, también recorren distintos insumos argentinos de temporada maridados con la línea propia de vinos, por un precio de US$ 65. Vayan salivando con el segundo paso: pacú del río Paraná con confitura del limón y vodka y feta de sopa paraguaya, acompañado por rosca de jengibre y una copa de chardonnay reserva.




