
Más de 100 despidos en General Motors
Por la caída en las ventas; el gremio reaccionó con un paro
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General Motors (GM) dio por concluido ayer un plan de reestructuración de personal en su planta, situada en la vecina localidad de Alvear, al completar el despido de 102 operarios. El hecho motivó, ayer por la mañana, un paro de actividades en las instalaciones industriales de la compañía, medida de fuerza que luego se levantó por la tarde, al acordarse una reunión entre los trabajadores y las autoridades de la automotriz el martes próximo.
El secretario adjunto de la regional local del Sindicato Mecánico de Transporte Automotor (Smata), Hugo Din, dijo a La Nación que la reacción de los empleados se debió a la sorpresa que les causó la actitud de la empresa, que había acordado con el gremio una serie de medidas para paliar los problemas derivados de la merma en las ventas.
"Pese a nuestras reticencias, se abrió un registro de retiros voluntarios. La propuesta no tuvo una respuesta masiva: sólo se mostraron interesados 22 empleados, por lo que la empresa obligó a los trabajadores a inscribirse en forma compulsiva. La situación resultó intolerable y desembocó en la medida de fuerza de hoy (por ayer)", agregó el sindicalista.
Consultado por La Nación , Alberto García Carmona, vocero de GM, dio otra versión: "La situación se complicó. Ante la caída de ventas de los dos primeros meses y de una proyección de recuperación no muy rápida para este año, llegamos a un acuerdo de retiros voluntarios con contribuciones económicas importantes y cobertura de los servicios de salud durante nueve meses" para los que se fueran.
Niegan presiones
El directivo negó que se haya forzado a los operarios a aceptar el retiro voluntario: "Se anotaron 80, y 22 no se adhirieron. Nosotros habíamos explicado que serían 100 los recortes de personal. Lo hablamos con el sindicato y por eso se normalizó la producción. Además, el martes seguiremos conversando".
GM envió ayer los 22 telegramas de despido que necesitaba para completar las 102 desvinculaciones previstas. La intención de la empresa es ajustar en un 10% la producción de la planta, que desde el año pasado opera al 40% de su capacidad instalada. El personal reaccionó ayer paralizando tres secciones: pintura, motores y ensamblado.
GM se instaló en Santa Fe, a 20 kilómetros de Rosario, en 1996. Según Smata, ocupa a 887 personas, pero García Carmona afirmó que son 1200. "Son 900 las sindicalizadas, pero hay más que trabajan en la administración y otras áreas", explicó.
La planta, en la que se fabrican el Chevrolet Corsa en varias versiones y la Suzuki Grand Vitara, trabajó casi a pleno hasta hace dos años y, a medida que el mercado interno iba entrando en recesión, GM buscó compensar con exportaciones a mercados no tradicionales, tales como México y la India.
Pero García Carmona expresó que la situación no da para más. "Tenemos capacidad para producir unos 84.000 vehículos al año y estamos en un poco menos de 40.000. Nuestra proyección para este año es mantener este ritmo, siempre y cuando el mercado no caiga más del 10%, que es lo que pensamos que sucederá."
La situación está reflejada en sus playas de estacionamiento, repletas de las unidades cero kilómetro ensambladas en la planta.
"Nuestra intención era buscar una solución para evitar los despidos y, al menos hasta hace un par de días, la empresa parecía querer lo mismo", comentó Din, de Smata, y enfatizó: "Parece que nos equivocamos, que lo único que querían era ganar tiempo".
El gremialista consideró que GM no cumplió con su palabra de "evitar los despidos mediante la reducción de producción en marzo, abril y mayo".






