
Motos: más ventas, menos ganancia
RIO DE JANEIRO.- En medio de un boom que este año proyecta un récord de 700.000 unidades vendidas, la industria de motos vislumbra algunos nubarrones, como el recorte de su rentabilidad, la competencia desleal que acarrea la informalidad, las licencias no automáticas a la importación y la presión fiscal.
Hasta el momento, el extraordinario crecimiento en volumen ha compensado la pérdida de ganancias y acallado las quejas, pero toda la cadena sabe que hay tuercas por ajustar, si se quiere consolidar este buen momento en el tiempo.
La problemática quedó clara en la 2a Convención Anual de la División Motovehículos de la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (Acara), que se celebró en esta ciudad entre el jueves y ayer.
Uno de los temas que está en la mira de los concesionarios es el de la caída de la rentabilidad. Si bien el volumen de ventas se incrementaría más de un 21% (respecto de las 550.000 unidades de 2010), los márgenes se reducen. Aquí se resaltó también el compromiso de las cuatro grandes marcas, Honda, Zanella, Yamaha y Motomel, que firmaron un acuerdo para procurar la regularización del sector y el empadronamiento.
Horacio Delorenzi, presidente de Acara, señaló la presión impositiva como un factor que socava la ganancia de los concesionarios. "No puede ser que se nos cobre Ingresos Brutos sobre el precio final de venta, en lugar de hacerlo sobre la diferencia entre el valor de compra y el de venta, que es el ingreso real de los concesionarios", afirma el directivo. "Se trata de un impuesto confiscatorio", agrega.
Por el lado del Estado, es difícil ceder y dejar de cobrar una porción importante de un impuesto que se volvió de muy fácil recaudación, debido a que creció rápidamente la registración en el sector (el 80% de los vehículos comercializados).
El concesionario paga un 4% del precio de venta en concepto de Ingresos Brutos y además, en la provincia de Buenos Aires, abona a nivel municipal entre el 0,50 y el 1,50% por tasa de seguridad e higiene. Delorenzi cuenta que el margen del vendedor es del 14 por ciento.
Por otra parte, la fuerte competencia de revendedores informales también preocupa a la industria, porque se trata de jugadores que tienen muchos menos costos, gracias a su ilegalidad, y pueden vender a un precio muy inferior. "Nos preocupa la competencia desleal de empresas que importan lotes de motos, las venden y luego desaparecen", dice Gustavo Ogura, gerente general de Honda.
El presidente de Zanella, Walter Steiner, señala que hay unos 150 importadores de cuatriciclos y motos no registrados. "Como son muy chicos, subfacturan lo que importan y entran cuatriciclos a 60 dólares", cuenta el empresario. "No tienen ningún respaldo técnico ni control de seguridad por parte del Estado", agrega.
Desde principios de año, el sector enfrenta otro escollo. "Los que son netamente importadores tienen problemas por la política que lleva adelante el Gobierno con las licencias no automáticas y el programa uno a uno para equilibrar la balanza comercial", comenta el economista Dante Sica, director de la consultora a beceb.com y expositor en este encuentro.
Se exige a las firmas que por cada moto terminada que ingresen deben entrar dos desarmadas. Así, se procura alentar el ensamblado local y la creación de empleo. "Aquella que no cumpla con esta obligación, el año próximo deberá importar un 60% menos que este año", explica Sica.
Pero hecha la ley, hecha la trampa. Hay algunos que importan el producto terminado y simulan traer autopartes. "Así, no tienen empleados ni estructura de costos y pueden vender a precios imposibles de igualar", se queja Marcelo Meyer, presidente de La Emilia, fabricante de Motomel. "Si llega una inspección, muy simple: piden a una empresa de contratación eventual que los provea de empleados por un día", cuenta Steiner.
Problemas de financiamiento
En Acara observan, además, inconvenientes con el financiamiento de los sectores medios y bajos, los mayores impulsores de la demanda en los últimos años. "Muchos ya tienen su capacidad crediticia saturada, por cuotas de celulares, LCD u otros electrodomésticos y no pueden acceder a un préstamo", subraya Sica.
La suba de costos salariales para los que sí tienen una fábrica en el país es otro perjuicio para los que cumplen con el armado nacional. "Hace seis años se necesitaban 10 motos para cubrir los costos fijos; hoy se necesitan 20", comenta Diego Dinitz, secretario general de Acara. "Los costos internos de la mano de obra y los insumos nos dejan fuera de juego frente a las partes provenientes de China", afirma Dinitz.
Así es como, pese a la ley de incentivo a la fabricación de autopartes, hoy es imposible que un motor, que representa el 40% de la moto, sea fabricado en la Argentina. Asimismo, Sica advierte que ciertos factores que impulsaron la demanda, como el crecimiento del empleo, expectativas de inflación elevada, tasas de interés reales negativas y planes de financiación para el consumo, quizá no estén en el futuro.






