Aprendizaje en pandemia. Las habilidades que llegaron para quedarse

Fuimos menos críticos, compartimos nuestras ideas, herramientas y recursos, desarrollamos nuestros músculos creativos para reinventarnos y crear una nueva realidad.
Fuimos menos críticos, compartimos nuestras ideas, herramientas y recursos, desarrollamos nuestros músculos creativos para reinventarnos y crear una nueva realidad. Fuente: LA NACION - Crédito: shuttersock
Andrea Churba
(0)
9 de diciembre de 2020  • 17:40

Con el fin del disruptivo, doloroso e inolvidable 2020 a la vuelta de la esquina, es tiempo de hacer un balance, preguntarse cómo nos fue, qué se aprendió, qué sirvió y qué no, qué falta ajustar o seguir mejorando. Quizás en este tiempo muchos se hayan dado cuenta de que algo de lo que perdió vigencia o dejó de ser útil en el nuevo contexto, y ya no se seguirá haciendo.

También es probable que algunos de esos cambios, que hicimos porque no nos quedó otra y nos costaron muchísimo esfuerzo, hayan llegado para quedarse porque demostraron ser una alternativa tan buena, y a veces mejor, que nuestra manera habitual de pensar, trabajar y relacionarnos.

En esta ocasión vamos a tratar sobre las habilidades que desarrollamos y los cambios que pudimos generar colectivamente, en el equipo de trabajo o en los distintos tipos de organización a los que pertenecemos, con la esperanza de que echen raíces en la cultura.

1. Bigotes largos: leer el contexto con perspicacia

Allá por marzo, lo que más nos shockeó fue darnos cuenta de todo lo que ya no íbamos a poder hacer. Nos sentimos pequeños, impotentes, frente a un muro de limitaciones que se nos vino encima como un tsunami. Muy rápido pusimos en modo "ON" una nueva forma de mirar el contexto, afilamos nuestros bigotes como los gatos para escanear el contexto con perspicacia y sensibilidad, buscando evitar riesgos y encontrar oportunidades para aprovechar.

Empezamos a descubrir que había cosas que sí podíamos seguir haciendo, aunque quizás de una manera distinta, y que quizás podía haber opciones nuevas y distintas para seguir adelante y hasta para crecer. ¿Qué actitudes sirvieron? ¿Qué nuevas alternativas pudimos generar, que ya estén en marcha o puedan ser un proyecto para 2021?

2. El efecto MacGyver y el superávit creativo

Sin duda, muchas puertas se cerraron, algunas por un tiempo y otras para siempre, y otras que tímidamente se están volviendo a abrir. Menos recursos, menos personas en actividad, menos certezas, más miedos: las limitaciones se hicieron sentir.

No obstante, gracias a los nuevos anteojos de ver posibilidades, pudimos dejar de quejarnos y empezamos a usar lo que teníamos a mano. ¿Qué pasaría si probáramos tal cosa o tal otra? ¿Cómo lo podríamos hacer? Nos animamos a ensayar, a transgredir, a equivocarnos. Fuimos menos críticos, compartimos nuestras ideas, herramientas y recursos, desarrollamos nuestros músculos creativos para reinventarnos y crear una nueva realidad.

Hicimos un montón de locuras que, en momentos de cordura, no nos hubiésemos animado. ¿Qué cosas buenas logramos a cambio de esta audacia? ¿Qué, de lo que surgió, fue sorprendentemente fantástico y queremos conservar? Y a partir de estos descubrimientos, ¿qué no va más, qué ya no sirve y no lo queremos más?

3. Lejos pero cerca: mantener la conexión en tiempos de aislamiento

Quizás lo más increíble que pasó este año fue la rapidísima transformación hacia el trabajo remoto. Sabemos que casi todas las organizaciones pasaron a estar en modo 100% online en pocas semanas. Con menos esfuerzo del que imaginábamos, pudimos organizamos rápido, nos mantuvimos conectados en red, nos acostumbramos a tal punto que hoy es casi impensable una vuelta total a los lugares de trabajo. En algunos casos funcionó tan bien que ya da lo mismo si el jefe o el compañero de equipo están a dos cuadras o en Japón. ¿Pudimos mantenernos cerca, conectados, motivados? ¿En qué nos cambió esta experiencia? ¿Qué maneras funcionaron, cuáles no? ¿Qué podemos hacer para mantener las ventajas y resolver los problemas asociados al trabajo remoto? ¿Siguen siendo necesarias tantas reuniones presenciales, con el costo que tienen en tiempo y dinero?

Es más: ¿nos va a seguir haciendo falta tanta presencia, tanto control "en vivo", ahora que las personas se empoderaron, son más autogestivas y hacen su trabajo sin que nadie los vea? ¿Con qué objetivo? ¿Con qué frecuencia? ¿A quiénes es bueno convocar y a quiénes no?

4. Del ego al eco: nadie se salva solo

Paradójicamente, estar aislados nos hizo darnos cuenta de lo importante y valioso que es saber que tenemos respaldo, que no estamos solos, que varias cabezas y varias manos trabajando juntas hacen menos ardua la navegación, y más en tiempos de tormenta.

La pandemia nos enseñó lo que es el cuidado colectivo, el riesgo en el que nos ponemos y ponemos a otros si nos cortamos solos, si no colaboramos o no somos responsables, si no nos cuidamos y no cuidamos a los demás. La necesidad de encontrar opciones creativas nos hizo mirar más allá de nosotros mismos, del propio equipo y la propia organización. ¿Pudimos mirar más allá de los silos, tender puentes, sentarnos virtualmente en la misma mesa con proveedores, clientes y otros actores en el sistema para amasar temas juntos, hacer alianzas, encontrar soluciones creativas? ¿Qué espacios necesitamos crear o mantener para seguir encontrándonos?

Es probable que, en momentos de tan alta incertidumbre y presión, también nos hayamos dado cuenta del soporte emocional que necesitamos recibir y brindar para mantenernos activos, motivados y creativos; cómo necesitamos una palabra, un gesto, cuando sentimos que no damos más. Que entre todos somos más fuertes, soportamos mejor la carga. ¿Cómo funcionó este sistema de apuntalamiento en el grupo, en la empresa? ¿En qué podríamos mejorar?

5. Agradecer, reconocer y celebrar lo que sale bien para mantener la garra

No todo fueron pálidas en estos meses. Le pusimos mucha garra y en muchos casos se lograron cosas increíbles ¿Estuvimos atentos para agradecer, reconocer y celebrar lo que supimos conseguir entre todos? ¿Cómo logramos que no decaiga el aliento y el empuje, como se apagaron los aplausos a los médicos en los balcones en unas pocas semanas?

En el final de un año difícil, es importante que nos tomemos un tiempo para hacernos estas preguntas. A partir de la reflexión sobre lo que nos agregó valor y lo que no vamos a tener un panorama más claro de las prioridades y los proyectos para el 2021: ¿en qué necesitamos enfocarnos más?, ¿qué habilidades necesitamos desarrollar?, ¿qué nuevos cambios queremos provocar?

Conforme a los criterios de

Más información
ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.