Alejandro Bezdjian, Tomás Marconi y Jesús De Gruttola fundaron Xtract en 2020 en paralelo a sus trabajos; hoy operan en 25 países y esperan facturar US$7,5 millones el año que viene
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En marzo de 2020, Tomás Marconi y Jesús De Gruttola aprovecharon el encierro para trabajar en un proyecto que originalmente llamaron Xpensify (hoy Xtract). “En la pandemia arrancamos aparte de nuestros trabajos, era un hobby”, recordó Marconi, quien en ese momento estaba en una conocida empresa de pagos, mientras que De Gruttola manejaba sus propios negocios.
En la actualidad, su equipo de 36 personas logró facturar 1 millón de dólares en 2025 y ya proyecta ingresos por US$3 millones para este año. Es así que la empresa decidió abrir su capital por primera vez, por lo que saldrá a buscar una ronda pre-serie A por US$2,5 millones, con el objetivo de llegar a los US$7,5 millones anuales para el 2027.
Aparte del sector comercial, la tercera pata del equipo es el ingeniero informático Alejandro Bezdjian, quien en la cuarentena acababa de aceptar una oferta de una fintech sueca y se mudó a Europa con su familia. “Es un talento en un millón y es de Castelar”, graficó Marconi. La primera versión del producto fue de un programador freelancer y no funcionó; fue Bezdjian quien rehizo en menos de una semana el trabajo que a sus socios les había tomado medio año.

Mientras Bezdjian programaba fuera de su horario laboral, Marconi y De Gruttola se dedicaban a conseguir los primeros clientes con correos masivos a través de Mailchimp. A pesar de la distancia, el compromiso quedó firme antes de su primera reunión: “Estábamos subiendo en el ascensor para ver al primer cliente y Jesús me dice que ya había dejado todos sus negocios para dedicarse cien por ciento a esto”, relató Marconi.
“Los tres somos gente de a pie. Nos complementamos muy bien, cada uno aporta su toque”, explicaron a LA NACION. De Gruttola contó que emprende desde los 17 años y conoció a Marconi en un desayuno de trabajo: “Arranqué de chico y siempre me gustaron los negocios, como me interesa la tecnología hice cursos y se me fue dando”.
La motivación para su startup nació de una frustración compartida. Es que en su puesto anterior, Marconi decía vender un software que prometía pero fallaba: “nos la pegábamos contra los clientes como locos”. Eso los llevó a enfocarse desde el día uno en desarrollar una alternativa que funcionara sin errores.

El negocio de Xtract aborda una de las tareas administrativas más comunes de las corporaciones. “Es la tarea que lleva la mayor parte del tiempo: agarrar facturas y tener que tipearlas a mano”, acota De Gruttola. La plataforma resuelve el proceso “de punta a punta”, integrándose de forma directa con más de 50 sistemas de gestión empresarial (ERP), como SAP, Tango, Oracle, NetSuite y Microsoft Dynamics.
A diferencia de las Inteligencias Artificiales (IA) generativas y probabilísticas con tendencia a alucinar, en Xtract diseñaron una IA determinística que se apoya en reglas lógicas y fijas. Según los founders, la implementación de software genera un ahorro mensual de entre 250 y 400 horas de trabajo administrativo por cliente.
“La IA funciona con pruebas, es probabilística, y eso hace que su proceso sea inexacto. Si le das 10 datos, va a tender a leer bien entre 8 y 9”, explicó Marconi. Ese margen de error hace que solo número erróneo invalide el proceso de contabilidad corporativa. Por eso, con una exactitud de lectura del 98%, la tecnología de Xtract logra operar sin supervisión humana.

El producto se fue puliendo para escalar regionalmente y poder resolver la complejidad impositiva de cada mercado latinoamericano. Hoy, el software procesa un millón de facturas al mes para más de 300 clientes. En su cartera figuran marcas como YPF, Pan American Energy, Nike, Arcos Dorados, Banco Galicia, Deloitte, Modo, Pomelo y supermercados Día. En el caso de la empresa que opera a McDonald’s, el acuerdo abarca a más de 12 países.
“Los primeros que nos pasamos full time fuimos Jesús y yo. Ganábamos 50.000 pesos por mes cada uno”, planteó Marconi. Recién cuando la empresa logró un ingreso de dos mil dólares al mes, lograron que Bezdjian trabaje a tiempo completo. “Meter un cliente para nosotros en esa época era ganar la final de un Mundial, ahora metemos 20 todos los meses”, esbozaron.
El primer salto fuera del país fue a Uruguay. Actualmente operan en 25 países, concentrados principalmente en América Latina: Brasil, México y Centroamérica representan el 40% de sus clientes, a los que también suman operaciones en España y Estados Unidos.

El éxito de su producto atrajo imitadores. Tras el boom de la IA, empezaron a aparecer lo que llaman “mini Xtracts”, alternativas que según ellos fallan porque requieren de un chequeo humano. “La tecnología nuestra hace que eso no sea necesario. Es la diferencia entre una persona dedicada al proceso y un proceso que corre de forma automática”, subrayó Marconi.
A diferencia del recorrido tradicional de las startups tecnológicas, Xtract creció bajo el modelo de bootstrapping. Es decir, a través del financiamiento de las operaciones exclusivamente con los ingresos generados por sus ventas.
“Significa hacer una empresa de la nada. Arrancamos sin un peso y nuestro primer activo fue la tecnología de Alejandro”, definió Marconi. “Eso hace que desarrolles un equipo basado en que todo tiene que funcionar y que cada persona dentro del equipo sea rentable. Es opuesto al esquema tradicional del mundo startup”, aseveró.

Según su cofundador, el modelo autofinanciado les otorgó un control total de su empresa, una posición atípica en la industria: “Todas las semanas tengo reuniones con fondos que están interesados en invertir en Xtract, pero hasta el día de hoy no tenemos necesidad”.
“A todos los que entran en Xtract les digo que laburen como si fuera suyo. Necesitamos de buena sinergia para seguir creciendo”, apuntó Marconi y concluyó: “El trabajo para nosotros es como un juego, genera adicción crecer y sumar gente al equipo. Hay algo lúdico en eso”.



