Gastón Portalez: un diseño innovador para pasar de vender baldosas a franquicias
Con su empresa Rustikas, hoy cuenta con una red de locales de venta de pisos y revestimientos con presencia en todos los países de la región
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- Profesión: Diseño Industrial en el Instituto de Tecnología ORT
- Empresas: Rustikas y Pirkastone
- Edad: 35 años
- En 2015, recibió el premio del CMD, utilizar el diseño como estrategia de innovación; este año ganó "mejor proyección internacional" de Fecoba

Un proverbio chino dice: "Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida". Gastón Portalez (35) la puso en práctica y logró expandir su negocio de artículos para la construcción gracias a un sistema de franquicias que ya está presente "en todas las provincias de la Argentina y en todos los países de México para abajo", en sus palabras.
Diseñador Industrial por el Instituto de Tecnología ORT, Portalez aportó su cuota de innovación a la arcaica confección de baldosas y luego avanzó con otros productos para pisos, revestimientos y placas de control de humedad. Hoy, además de los 30 empleados que son parte de su organización, más de 300 personas trabajan en su red de franquicias comerciales e industriales.
Portalez conocía de cerca el negocio de los moldes para fabricar baldosas porque había trabajado durante casi 10 años en una fábrica del rubro. Había detectado una oportunidad y quería empezar un proyecto propio: los revestimientos en piedra artificial requerían de una materia prima y un proceso de confección similar a las baldosas y representaban mejores márgenes.
Portalez recuerda con precisión cuánto le costó la inversión inicial en su proyecto: "Puse todo lo que tenía en ese momento: mi Volkswagen Golf". Para empezar a hacer los moldes necesitaba una matriz, que consiguió a cambio del auto. El único espacio que tenía como oficina era el lavadero de su mamá en Mataderos y desde ahí vendía sus productos con mucho ímpetu. "Si sonaba el teléfono iba corriendo a desenchufar el lavarropas", recuerda con una sonrisa en la cara.
Al mismo tiempo, retomó su vida académica y decidió: "Si vuelvo a estudiar a los 27 años, cada concepto que aprenda tiene que estar destinado a mi negocio". Se asoció con Damián Barbieri, su compañero, hoy a cargo del desarrollo comercial de las franquicias. Rustikas, su emprendimiento, consiguió 300 clientes entre 2010 y 2015 en toda la región. Para ayudar a su familia abrió "Pirkastone" una célula que comercializa los productos terminados.
A medida que el negocio evolucionó el costo de transporte de sus productos se convirtió en una limitación por su gran tamaño y peso. Para seguir creciendo armó una propuesta de negocio que consiste en vender el know how para confeccionar baldosas y revestimientos bajo la idea de franquicia. Para fabricar los materiales, los franquiciados adquieren los moldes de Rustikas. "Somos generadores de autoempleo porque ofrecemos un negocio solucionado por una inversión de bajo monto" (por debajo de un millón de pesos) dijo a LA NACION. "Eso sí: es para quien quiera ser su propio jefe y esté dispuesto a trabajar mucho", aclaró. Prueba de ello es que en el último año abrieron 24 sucursales, 16 son franquicias industriales y el resto comercializa los productos creados en la fábrica.
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