
Otra revolución industrial
Por Mauricio Naiberger Para LA NACION
1 minuto de lectura'
Los empresarios textiles y confeccionistas estamos preocupados respecto de la globalización en cuanto al desarrollo de la economía china durante las últimas dos décadas. Hay muchas versiones que nos muestran los motivos de este fenómeno, que es diverso y cambia permanentemente.
Ese país viene transitando distintos sistemas de gobierno, como el "comunismo regional" y el "nuevo capitalismo"; tiene la mayor población del mundo. La abundante mano de obra, el crédito estatal para los entrepreneurs, las barreras impuestas a sus competidores, la capacidad de copia y la aceptación de sus productos en el extranjero son los factores principales que impulsan este crecimiento.
Otro cuestión digna de tener en cuenta es la multitud de pobladores muy humildes que emigran de la región central a las ciudades costeras para trabajar en las industrias que están en formación, durante extensas jornadas laborales, al principio por comida y un magro salario que lo comienzan a percibir, a veces, un año después si se han capacitado y si la empresa está arrojando beneficios. En dicho período el obrero se habrá instruido y tendrá su currículum para ingresar a compañías más importantes, o bien, independizarse.
Uno de los temas que discutimos los industriales argentinos en nuestras cámaras o en las reuniones especiales es si China seguirá siendo o debe ser considerada tercerizadora, limitándose a ensamblar sus productos de exportación bajo la denominación "ensamblado en China", o definitivamente se está convirtiendo en productor bajo el título "Made in China". Esta es una preocupación latente y debemos tomar las acciones adecuadas para enfrentar estos escenarios. Cabe señalar que el gobierno chino está ejerciendo cada día más participación en las negociaciones bilaterales para importar tecnología e ingenieros y como contraparte emplea y capacita su mano de obra.
Por otro lado, las empresas recién empiezan a pagar sus impuestos, cobertura social, seguro de salud cuando adquieren cierta magnitud.
Raúl. V. Ochoa, gran experto en comercio internacional y maestro de los empresarios, además de conocer bien los datos anteriores, piensa que esta es la Segunda Revolución Industrial, pues en la primera, países como China o India no tuvieron la mínima posibilidad de intervenir.
Nuevas opciones
¿Estamos ante la segunda revolución industrial o esta manifestación que fue cambiando la historia de la humanidad muta permanentemente y podemos hablar de varias revoluciones de distintas características o tipos? Esta opinión es sostenida por muchos estudiosos del tema.
Así pues, la primera Revolución Industrial se inició en el siglo XVIII y principios del XIX, su característica más importante fue la mecanización de las actividades que no existían hasta ese entonces o eran efectuadas manualmente. El uso de las fuentes energéticas como el carbón y el vapor; la revolución del transporte por medio del ferrocarril o el barco, trajo el surgimiento del proletariado urbano y de la burguesía.
Afortunadamente, nuestra industria textil tuvo una intervención importante, pues mediante las nuevas fuentes de energía se comenzó con la hilatura de algodón y el tejido plano, que luego se exportó a todo el mundo.
A mi criterio, hubo otra revolución industrial, que es la de la informática. Su precedente se remonta a 5000 años atrás, con el ábaco. Genios como Leonardo Da Vinci, Blaise Pascal, Gottfried W. Leibniz o Charles Babbage construyeron enormes máquinas para acelerar el proceso de las cuentas matemáticas elementales.
Inspirados en el descubrimiento de Joseph Jacquard (1805) -nuevamente la industria textil-, inventor de los medios perforados para guiar los hilos en los telares y construir tejidos con diseños, surge la tarjeta perforada.
IBM desarrolló masivamente el uso de la tarjeta perforada, con la cual se trabajó muchísimos años, y fueron reemplazadas por soportes magnéticos hasta llegar a los medios más sofisticados actuales.
Finalmente, la Revolución Industrial china, ya sea la segunda, o sea la continuidad de todas las que le precedieron, es una revolución fantástica, porque no solamente habla de la tecnología, sino de las masas humanas que se están capacitando y cambiando el mundo del trabajo.
Los empresarios nacionales, y especialmente de nuestro sector, debemos pensar en nuestra propia revolución industrial, que será el cambio tecnológico, el cambio de diseño y el cambio de la gestión.
Afortunadamente, siempre tenemos desafíos.






