
Otro banco que se va: la BNL
Anunció en Italia que deja la Argentina antes de fines de año
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La Banca Nazionale del Lavoro (BNL), el sexto banco de Italia por activos, reconoció formalmente ayer que espera poder vender su filial en la Argentina antes de fines de año para deshacerse del riesgo argentino, que le ocasionó fuertes pérdidas en los balances de 2001 y 2002.
La admisión pública de un dato que aquí se manejaba con discreción la hizo su director general, Mario Girotti, al final de una presentación con analistas efectuada en Milán para hablar sobre las perspectivas de la entidad, que pasará a ser controlada próximamente por el español Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA).
Precisamente, su egreso del país buscaría evitar una duplicación de redes, teniendo en cuenta que el BBVA controla el Banco Francés y la BNL su filial homónima, con lo cual sus estructuras comerciales presentan superposiciones.
"Tenemos la intención de deshacernos del riesgo argentino rápidamente", dijo Girotti, que, además, adelantó que el banco ha advertido "muy serias expresiones de interés". La mención a un mediano plazo fue interpretada aquí como una señal de que las gestiones para el traspaso apenas comenzaron. Sin embargo, se sostiene que la operación seguiría el modelo impuesto por los bancos Banamex y Sudameris, los que virtualmente pagaron para que otros bancos (Macro y Patagonia, para el caso) se hicieran cargo de sus operaciones locales.
Red de sucursales
La BNL es el 10° banco del mercado en la Argentina por activos, el 11° por depósitos y el 20° por patrimonio neto. Tiene una amplia red comercial (poco más de 100 sucursales con cobertura nacional -está presente en 19 provincias-) y emplea más de 1880 personas que atienden "el mercado de familias e individuos, con un importante desarrollo también en el sector de las pymes y corporaciones", según promociona desde su portal.
En julio de 2002 ya había anunciado su intención de "retirarse progresivamente del área latinoamericana", aunque aquí se dijo que la referencia no incluía los negocios en la Argentina, pese a que la crisis lo obligó por entonces a hacer previsiones por 520 millones de euros. El repliegue se concretó luego en Uruguay y Brasil, y ahora llega el turno de la Argentina, donde se demoró porque aquí atiende operaciones ligadas a la amplia comunidad italiana y gestiona el pago de pensiones.
Girotti presentó en la reunión números optimistas para el banco. Dijo que en 2003 ganó 41 millones de euros, aun cuando sus previsiones subieron un 46% por los créditos dados a la quebrada Enron y la insolvente Parmalat.






