Otro dolor de cabeza para la banca de Europa: la escasez de colateral

David Enrich
Sara Schaefer Muñoz
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29 de diciembre de 2011  

LONDRES—Incluso después de que el Banco Central Europeo desembolsara casi medio billón (millón de millones) de euros en préstamos a bancos carentes de liquidez, los temores acerca de posibles problemas financieros aún acosan al sector. Una razón son las inquietudes sobre las garantías.

La única manera en que los bancos europeos pueden convencer a alguien —inversionistas institucionales, otros bancos o el BCE— para que le presten dinero es prometer como garantía activos de alta calidad.

Ahora algunos reguladores y banqueros están nerviosos por la posibilidad de que la oferta de tales activos entre algunos pres-tamistas, que incluyen bonos soberanos europeos y deuda no gubernamental de grado de inversión, sea escasa.

Si los bancos agotan sus existencias de activos que puedan servir de garantía, podrían enfrentar problemas de liquidez. Eso ocurrió meses atrás con el prestamista franco-belga Dexia SA, que se quedó sin dinero y necesitó un rescate del gobierno.

"Con el tiempo, ciertamente supone un riesgo", dijo Graham Neilson, estratega jefe de inversión para la firma de valores Cairn Capital Ltd., en Londres. "Si los bancos no tienen activos suficientemente buenos para ofrecer como garantía, no podrán conseguir mucha liquidez... y eso podría ser el camino al ocaso para un banco más débil".

A principios de mes, el BCE intervino para abordar la escasez de garantías; Mario Draghi, el nuevo presidente del banco central, anunció que aceptaría una gama más amplia de activos como colateral para préstamos del BCE, que se han convertido en una fuente primaria de financiación para muchos bancos europeos.

Las reglas más laxas, que permitirán el uso de algunos bonos corporativos, entran en vigor a comienzos del próximo año, a tiempo para que los bancos prometan los activos a cambio de préstamos a tres años que el BCE ofrecerá el 29 de febrero.

Algunos ejecutivos bancarios, autoridades regulatorias y otros expertos están optimistas de que esto en gran medida resolverá el problema.

"El BCE está siendo mucho más generoso. Creemos que hay suficiente [colateral] como para exceder las necesidades de financiación de los bancos europeos para el próximo año", dijo Jacques Cailloux, economista jefe europeo de Royal Bank of Scotland Group.

En una señal de que la iniciativa del BCE ha calmado los mercados, aun cuando sea modestamente, los costos de endeu-damiento para Italia cayeron marcadamente el miércoles, cuando el país subastó exitosamente más de 10.000 millones de euros (unos US$13.000 millones) de deuda a corto plazo.

Los rendimientos promedio de pagarés a seis meses fueron de 3,251%, la mitad que los de una subasta hace un mes e incluso menos que los de octubre, aunque es preocupante que los rendimientos de los bonos de referencia a 10 años siguieron apenas por debajo de 7%.

A otros analistas del mercado, empero, les preocupa que la creciente dependencia de los bancos de "préstamos asegurados" dificultará más que el sector vuelva a su práctica pasada de financiarse por sí mismo con la emisión de bonos sin colateral. Ello podría traducirse en una escasez permanente de financiación.

Es difícil calibrar cuán grave es este problema. Los bancos europeos en general no revelan cuántos activos en sus balances podrían cumplir con las condiciones para ejercer como colateral, tanto ante el BCE como para empacarlos en "bonos cu-biertos", otra clase cada vez más popular de préstamo asegurado, y que no están ya asignados para otros fines.

El Banco de Inglaterra está entre los que están haciendo sonar las alarmas. Sus autoridades temen que la dependencia de préstamos con garantías como "bonos cubiertos", respaldados por hipotecas o, en algunos casos, préstamos municipales que permanecen en las hojas de balance de los bancos, han dejado "comprometidas" crecientes porciones de activos bancarios. Eso significa que no estarían disponibles para acreedores de deuda no garantizada si el banco quebrara.

En el segundo semestre de 2011, los bancos europeos emitieron un total de unos US$80.000 millones en bonos preferentes no garantizados, según el proveedor de datos Dealogic.

Ello se compara con US$240.000 millones en el mismo período del año pasado y US$257.000 millones en 2009.

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