
Para uno de los alumnos, Hurwicz es un ser mítico
Lo recuerda como un gran profesor
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El profesor Leonid Hurwicz nació en 1917 en Moscú y emigró a Estados Unidos en la década del 40. Hurwicz es ciudadano estadounidense y profesor emérito de Economía en la Universidad de Minnesota. Uno de sus alumnos en los Estado Unidos recuerda esos días en las aulas.
.Leo Hurwicz, uno de los ganadores del Premio Nobel de este año, es un economista de economistas.
Aunque sus trabajos no son masivamente conocidos por el público en general, si están muy difundidos entre los economistas profesionales. Sus escritos han establecido los fundamentos del análisis económico.
Con otro premio Nobel de Economía, Kenneth Arrow, elaboró el modelo básico de una economía competitiva, el punto de partida de todo análisis macroeconómico.
También el ahora premio Nobel desarrolló la teoría de la preferencia revelada, que nos explica cómo las estructuras de preferencias pueden ser deducidas del comportamiento de los consumidores.
En la década del setenta, el profesor comenzó a trabajar sobre las demandas de información que requieren distintos modos de organización social.
Mostró que el gran beneficio de una economía descentralizada de mercado sobre una centralmente planificada es la cantidad de información requerida: una economía de mercado es mucho más eficiente utilizando información para asignar recursos.
El gran problema que ocurre cuando un gobierno intenta controlar la economía es que no puede manejar eficientemente toda la información disponible.
Sus contribuciones sobre información han sido desde entonces refinadas para aplicarlas a problemas de información específicos, como los de los mercados financieros.
Incentivos apropiados
Hurwicz mostró, además, que para que los mercados funcionen se requiere que existan los incentivos apropiados y marcos institucionales y legales que protejan a los participantes.
Leo Hurwicz fue mi profesor hace unos 30 años, cuando yo estaba cursando mi doctorado en la Universidad de Minnesota, en los Estados Unidos.
Su curso de microeconomía era sorprendente e impresionante. Los estudiantes que cursábamos allí terminábamos una clase pensando que el tema que había dado había sido presentado y terminado. Sin embargo, en la clase siguiente con Leo nos enterábamos de que había mucho más para descubrir.
Sus clases, básicamente sobre teoría de la decisión del consumidor, eran como pelar una cebolla: debajo de cada nivel siempre había un nivel ulterior de preguntas.
Enseñanza
Leo Hurwicz mostraba continuamente a los alumnos cómo ser muy críticos e inquisitivos en nuestro análisis.
Para los estudiantes, Leo tenía características míticas: un ser de otro tiempo y de otro lugar.
¿Cómo podía esta persona que sólo había estudiado una carrera de derecho de grado ser tan excepcional en matemáticas?
Nos impactaba su historia, su fuga de Polonia, el rumor de que de alguna manera había cruzado Rusia para finalmente entrar en Estados Unidos por la Costa Oeste, su trabajo en el Servicio Meteorológico Nacional durante la guerra y su carrera académica, rodeado de los que considerábamos héroes del campo de la economía.
Y este excepcional economista era, además, uno de los más entusiastas bailarines en las fiestas organizadas por los alumnos.
Para aquellos de nosotros que tuvimos la suerte de ser sus alumnos, el premio Nobel que finalmente ganó era una deuda impaga desde hacía mucho. Considero que este Nobel es de los más justificados que se han otorgado en mucho tiempo.
El autor es director de la Maestría en Finanzas de Eseade e Investigador del Banco Central (BCRA)




