
Peñaflor apuesta por los vinos finos
Lanzó la marca Finca La Escondida
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Peñaflor, bodega nacional capitaneada por Luis Alfredo Pulenta, imprimirá una nueva dirección a sus negocios: incursionará en el mercado de los vinos finos.
Hasta hoy la compañía, una de las más grandes de la industria, obtiene el grueso de sus ingresos produciendo y comercializando vinos de mesa de bajo precio para los consumidores de recursos escasos.
Sus marcas más conocidas son Termidor, Bordolino, Algarves, Crespi y Perlé, en tetra brick;y Cuvée, Tomba yHereford, en botella; todas en una franja de precios de entre uno y tres pesos.
Desde este mes, la bodega saldrá a pelear un lugar en el nicho de los vinos finos de precio medio, que son aquellos que cuestan entre tres y nueve pesos.
Lo hará, en principio, con la etiqueta Finca La Escondida, que debutará con una línea de Cabernet Sauvignon, Malbec y Chardonnay. En un país en el que más del 80 por ciento de la producción se concentra en Mendoza, Peñaflor apostará por los vinos de origen sanjuanino, con varietales criados en los establecimientos que posee en esa provincia.
Otra característica diferencial dentro de la flamante estrategia de negocios serán las acciones de marketing que se orientarán hacia los adultos jóvenes de entre 25 y 35 años, en un intento por captar a nuevos consumidores.
Transitará así por el mismo camino emprendido por algunas de las principales bodegas locales, que también están apuntando a los clientes de menor edad.
La decisión de ampliar su franja de negocios es una respuesta a las transformaciones que viene experimentando la plaza local, donde la demanda de vinos de bajo precio se achica cada vez más, por la competencia de la cerveza y los aperitivos.
Mientras que en la década del 70 se tomaban en la Argentina alrededor de 90 litros por cápita, hoy el promedio descendió a 30, y esta caída obedece al retroceso de los vinos baratos. No obstante, pese al menor volumen de despachos, se incrementó la facturación del sector, porque los consumidores prefieren las marcas más caras.
Así y todo, los productos de mesa representan el 70 por cientode todos los vinos que se venden en el país.
Luego de la presentación de Finca La Escondida, Peñaflor seguirá desarrollando y lanzando nuevas familias de vinos para ampliar su portfolio en el segmento premium. En total proyecta vender por año un millón y medio de litros sólo en el mercado local, según dijo a La Nación Hugo Surace, ejecutivo de Peñaflor encargado de guiar a la compañía en esta nueva dirección.
Un gigante
Peñaflor, holding controlado en un 73 % por Luis Alfredo Pulenta (el fondo inversor DLJ es dueño de otro 20 por ciento) tiene intereses en tres áreas de negocios.
Además del rubro vinos, otro eje importante es el de los jugos, donde participa con un 30% del market share de Capital Federal y Gran Buenos Aires, con Cepita, Fidji, Montefiore y Cipolletti. Más pequeña es su penetración en el sector de gaseosas, con Gini y numerosas marcas producidas especialmente para cadenas de supermercados de todo el país.
Otro fuerte del conglomerado es su red de distribución, con 130.000 bocas, mediante las cuales comercializa, además, las aguas minerales Villa del Sur, San Francisco y Waikiki.
Como bodega, Peñaflor facturó en 2000 casi US$220 millones.




