Peñaflor, con dos únicos accionistas
Luis Alfredo Pulenta y el fondo DL&J aumentan sus porcentajes en la empresa de vinos, gaseosas y jugos.
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Peñaflor, una de las principales compañías de bebidas del país, cuyo abanico de marcas va desde los vinos (de mesa y finos) hasta las gaseosas y jugos, pasa a ser controlada por dos accionistas: Luis Alfredo Pulenta, descendiente de los fundadores y actual presidente, y el fondo de inversión norteamericano Donaldson, Lufkin &Jenrette (DL&J) Merchant Banking.
Por un lado, Lilia Pulenta de Muñoz, prima de Luis Alfredo, decidió vender el 7,5 por ciento del capital de la empresa que conservaba. Su familiar y DL&J se repartirán en partes iguales ese porcentaje.
A su vez, el fondo de inversión suscribirá un aumento de capital de US$ 25 millones con una emisión de acciones preferidas y una serie de obligaciones negociables -también convertibles en acciones de Peñaflor- por un monto de US$ 40 millones. Las condiciones de esta emisión -fecha de rescate, renta fija anual- serán modificadas en la asamblea general extraordinaria de accionistas por celebrarse el 18 del actual en Reconquista 336, piso cinco, oficina "M", de la Capital Federal.
El mencionado movimiento accionario ya estaba resuelto desde hace unos meses y se procederá a hacer efectivo el paso formal. El dinero de la operación ya fue depositado.
Luis Alfredo Pulenta, anteriormente, tenía el 72,5 por ciento de las acciones y DL&J era propietario del 20%; con la nueva transacción pasaría a tener una participación decisiva de la compañía.
Consultado Carlos García, de DL&J, sobre cómo será la nueva estructura accionaria, prefirió "no hacer comentarios al respecto".
El dinero de la capitalización se destinará a futuras adquisiciones e inversiones.
Proyectos
En carpeta figuran la incorporación de las bodegas Lávaque y Trapiche a la empresa Bodegas y Viñedos Andinos, en la que Peñaflor controla el 60% y la familia Lávaque el restante 40 por ciento. Con esta firma, la sociedad ya es propietaria de Michel Torino y Santa Ana.
La idea del grupo es transformarse en la empresa de bebidas más grande del país.
Hace unos meses, Peñaflor cedió a Danone el 50% que tenía en la sociedad Aguas Minerales, que maneja las marcas Villa del Sur, Waikiki y San Francisco.
En la mencionada reunión de directorio también se considerará este acuerdo celebrado.
Peñaflor facturó en 1998 alrededor de US$ 198 millones. Su objetivo para este año es de US$ 244 millones.
Sus marcas en vinos de mesa y finos son: Termidor, Perlé, Bordolino, Hereford, Crespi, Facundo, Algarves, Casa de Troya y Cuvée.
Trapiche se mueve, por ahora, como una empresa independiente, al igual que Santa Ana y Michel Torino.
En el segmento jugos, Peñaflor es dueña de Cepita, Carioca, Sacic, Cipolletti y Fidji.
En gaseosas, cuenta con la licencia para elaborar, fraccionar y distribuir las líneas de bebidas Crush, Gini y Schweppes, licencia que pasó, en el nivel mundial, de los ingleses de Cadbury a Coca-Cola. En este caso, en Peñaflor siguen trabajando como si nada hubiese cambiado.



