Pidió su quiebra una fábrica de acoplados
Montenegro: la tradicional empresa de Santa Fe no pudo enfrentar la recesión económica y la competencia brasileña.
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SANTA FE.- Como una demostración de las graves dificultades económicas que enfrentan las empresas del rubro metalmecánico-carrocero radicadas en esta provincia, se presentó en quiebra la fábrica de acoplados Montenegro, una de las más importantes del país, con fábrica en Villa Gobernador Gálvez, en la zona del Gran Rosario.
La empresa declaró un pasivo de casi $ 8 millones y dejó sin trabajo a 65 obreros, quienes instalaron una carpa y olla popular con la intención de preservar la fuente de trabajo.
Los problemas de Montenegro no son nuevos. En febrero de 1995 la Justicia convalidó un pedido de convocatoria de acreedores. El 10 de enero último la firma suspendió a su personal por 45 días, y justificó la medida como consecuencia de la fuerte caída de las ventas, producto de la dura recesión y las desventajas competitivas con la producción brasileña.
Al no poder atender los pagos convenidos con sus acreedores, Montenegro anunció que desde abril próximo desistía de abonar las cuotas anuales pactadas, volvió a suspender al personal y presentó ante el juzgado civil y comercial Nº 11, de los Tribunales de Rosario, el pedido de quiebra.
Según empresarios consultados por La Nación , directivos de Montenegro iniciaron gestiones para interesar a inversores en la compra de la compañía, cuyo pasivo no es elevado si se tiene en cuenta la trayectoria de medio siglo de producción.
Entre los argumentos expuestos como condicionantes de la actividad, figuran la falta de crédito, la presión impositiva y, especialmente, la agresiva competencia desde Brasil. Recordaron los perjuicios ocasionados con la radicación del depósito fiscal que posee en el sur santafecino la compañía brasileña Randon, con el cual accede a mejores condiciones de importación de sus productos. Randon se convirtió en 1999 en la más dura competencia de Montenegro, que de una producción mensual de 30 unidades bajó a sólo 13. Pero la presencia de la fábrica brasileña también afectó a empresas como Ombú, Frago y Moriconi, radicadas en jurisdicción de Las Parejas, 270 km al sudoeste de esta capital.
La Cámara Argentina de Fabricantes de Acoplados y Semirremolques (Cafas) explicó oportunamente que Randon fue habilitada por el Registro Nacional de la Propiedad del Automotor para patentar unidades de fabricación argentina, cuando "en el predio que posee en Alvear, al sur de Rosario, sólo posee un galpón que opera como depósito fiscal, donde estacionan los vehículos importados desde Brasil".





