Para Arriazu, el sistema de bandas de flotación "es diabólico"

Dice que el BCRA sabe lo que hay que hacer, pero "el FMI no lo deja"
Dice que el BCRA sabe lo que hay que hacer, pero "el FMI no lo deja"
Gabriela Origlia
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28 de marzo de 2019  

CÓRDOBA.- La posición de David Lipton, el número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI), es -según el economista Ricardo Arriazu- el problema a vencer para que el Banco Central pueda intervenir en el mercado cambiario. El reconocido analista plantea que el gobierno argentino debe buscar la mediación de la administración de Donald Trump para "convencerlo". Lipton integra el directorio del Fondo a sugerencia de la administración de Barack Obama, y más allá de que todo ese cuerpo impulsa la libre flotación del peso, tal como se estableció en el acuerdo con la Argentina, Arriazu cree que una negociación política con Trump podría mejorar las cosas.

El sistema de bandas cambiarias, tal como está diseñado, es, para Arriazu, "diabólico" y parte de no entender que la Argentina "piensa en dólares y se guía por el dólar".

En una cena con empresarios del Instituto Argentino de Finanzas (IAEF) en Córdoba, el economista aseguró que tanto el presidente del Central, Guido Sandleris, como el vicepresidente Gustavo Cañonero "entienden perfectamente lo que hay que hacer", pero no lo pueden ejecutar porque el FMI "no los deja". Subrayó que, "sin la limitación del Fondo, a esta la ganan de taquito", en referencia a que hay reservas suficientes para afrontar la demanda de divisas.

"Hay un talibán ahí que cree que a los especuladores se los puede enfrentar con inflación -dijo en referencia a Lipton-. No quería tampoco bandas ni intervención. Solo Trump le puede torcer el brazo".

Arriazu contó que él mismo era "flotador" en los años en que vivió en Estados Unidos: "Hasta que vi cómo funciona en la Argentina. Tantas veces los ciudadanos vivieron crisis que ya no creen en el peso". Respecto de la posibilidad de intervención indirecta que se abrirá el 15 de abril, cuando se podrán vender US$60 millones diarios de los 9600 millones acordados con el Fondo, el economista apuntó a LA NACION: "El problema es la presión diaria; en un día te pueden matar. Podría fijarse que 'en promedio' no se intervenga, pero no cerrar las puertas o poner así el techo". Estimó que hay unos US$5000 millones disponibles para demandar dólares: "Si se presentan todos en un solo día, hay una explosión. Por eso se debe poder intervenir".

En la conferencia afirmó que los datos de febrero en algunos sectores "estarían marcando" que la recesión terminó, pero advirtió que "en cualquier momento se da vuelta". En esa línea, dejó en claro que, por la incertidumbre, no pronostica ni la inflación ni el crecimiento para este año.

Sobre la suba de tasas como instrumento para controlar el dólar, Arriazu apuntó que "pierde eficacia a medida que se alargan los plazos", y agregó que en la actual coyuntura, cuando "la gente ve que se incrementa, piensa 'están desesperados'". En esa línea, señaló que la tasa "no es variable de ajuste, es para estabilizar la economía", y apuntó que el argumento del Gobierno es hacer que quien compró dólares "los venda; pero el problema es hay algunos que no compraron dólares. La solución es estabilizar el tipo de cambio".

El economista indicó que todavía "no hubo dolarización; la gente tiene plazos fijos [en pesos]. No hubo corrida de argentinos, sino de extranjeros; piensen qué pasaría si es más grande" el pase a dólares.

Buscando aspectos positivos para destacar, describió que el sector externo ya está ajustado y que el déficit fiscal está reduciéndose: "En un país normal, estaríamos listos para crecer. Pero esto es la Argentina. Hay que estabilizar el tipo de cambio, ese es el camino para, el año que viene, avanzar con un programa de crecimiento. En 2020 tendrán que hacer reformas; hoy el problema es si sobrevivo o no y cómo llegar a las elecciones".

Sobre el plan que impulsaría el crecimiento, admitió que "todo lo que hay que hacer es políticamente incorrecto", y en ese contexto incluyó temas como las reformas laboral y previsional o la eliminación total de subsidios. "Al comienzo no hubo ajuste, sino una fiesta -describió-. En los primeros años jugaron a comprar votos; tal vez creían que necesitaban ganar las elecciones para hacer el ajuste, y cuando ganaron ya no estaban en condiciones de hacerlo".

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